Pasar al contenido principal

Ventajas y riesgos de las cooperativas de viviendas

Comprar una vivienda
GettyImages

Adquirir una vivienda puede ser toda una odisea. De ahí que muchas personas prefieran el alquiler al enfrentarse al mercado inmobiliario. Incluso cuando se trata de una operación de compra relativamente sencilla, siempre será un proceso que debes manejar con delicadeza y valorar cada aspecto implicado.

De entrada, considerar el inmueble seleccionado (por ejemplo, saber qué tipos de vivienda protegida existen y cuáles son los requisitos para poder acceder a ellos), las cuestiones que debes saber antes de elegir una hipoteca o todos los gastos que tendrás que pagar al comprar una casa. A esos asuntos hay que añadir la forma en que puedes comprar la propiedad, siendo una de ellas la cooperativa de viviendas.

¿Qué es una cooperativa de viviendas?

Aunque seguramente ya conoces este concepto, nunca está de más recordar en qué consiste.

Pues bien, una cooperativa es una sociedad constituida mediante las aportaciones económicas de un grupo de socios con el objetivo de conseguir la autopromoción de un bloque o conjunto de viviendas.

Cómo funcionan las cooperativas de viviendas

Las cooperativas de viviendas compran un terreno, cierran un contrato con una constructora y, a continuación, se edifican los inmuebles. También contratan una sociedad gestora que administra los fondos y gestiona la obras. En algunos casos, detrás de la gestora hay una promotora, según recuerdan desde Vivados.

Tras construir la vivienda, la cooperativa se disuelve y los socios obtienen la escritura de propiedad y el préstamo hipotecario para pagar el resto del precio. De esta cantidad se descuenta el dinero inicial abonado, tal y como explican desde el citado portal inmobiliario.

Ventajas de la cooperativa de viviendas

La cooperativa es vista por sus defensores como una de las mejores soluciones para la compra de viviendas. De hecho, resulta innegable que esa fórmula cuenta con ciertos puntos positivos que aquí desgranamos para ti.

  • El precio es seguramente la gran ventaja al comprar una vivienda por medio de una cooperativa. En concreto, puede ser entre un 20% y un 30% más barato, según cálculos de Idealista.
  • Esta fórmula de adquisición permite aplazar pagos.
  • Además, al formar parte de la economía social, la cooperativa de viviendas queda exenta del impuesto de actos jurídicos documentados.
  • Los gastos de gestión, notaría o registro son habitualmente más bajos que en una compraventa directa.
  • El cooperativista tiene el derecho de darse de baja voluntaria y a recuperar las cantidades aportadas a cuenta de la operación. No obstante, en caso de baja no justificada, puedes perder hasta un 5% del capital invertido, señalan desde la última web mencionada.
  • Los cooperativistas suelen beneficiarse de mejores condiciones de acceso a un préstamo hipotecario.
  • Más allá de los pagos y de los tributos, como cooperativista, tienes la posibilidad de personalizar la casa y elegir las calidades.
Cómo funciona una cooperativa de viviendas
Mastersenaiper / Pixabay

Inconvenientes de una cooperativa de viviendas

Sin embargo, no son todo ventajas al entrar en una cooperativa de viviendas, puesto que existen también riesgos.

  • A pesar de que el precio de las viviendas en régimen de cooperativas resulta más favorable que los que se encuentran en el mercado en general, en la parte negativa de la ecuación aparece el hecho de que, como socio, deberás adelantar ciertas cantidades de manera previa a la construcción del inmueble. Aunque depende de la cooperativa, el desembolso inicial puede ser entre un 20 y un 30% del precio total.
  • Los plazos de entrega de la vivienda suelen alargarse.
  • Existen promotores que ponen en marcha cooperativas sin socios. Después, a través de publicidad engañosa y utilizando la sociedad ya creada como cebo, tratan de captar a los miembros. Estos últimos, por supuesto, tienen la creencia de que la construcción de las viviendas ya se ha iniciado, aunque ello no sea verdad. De esa manera, los promotores consiguen dinero por adelantado y pueden empezar la edificación contando ya con capital. No obstante, en los casos más flagrantes la construcción queda a medio hacer o, incluso, ni siquiera se empieza. Por ello, desde Navarro Llima Abogados, aconsejan tomar ciertas precauciones. En primer lugar, comprobar que la sociedad en cuestión está inscrita en el registro de cooperativas de cada comunidad autónoma. Una vez te hayas cerciorado de ello, lo ideal es que revises:
    • La titularidad de los terrenos.
    • Los derechos de opción de compra.
    • El coste y programa de financiación.
    • La idoneidad del proyecto.
    • La cuantía de la aportación económica necesaria.
  • Aunque el promotor actúe con buena fe, el dinero aportado puede perderse a causa de una mala gestión de la cooperativa. En ese sentido, sea por un error de cálculo o porque aparezcan gastos no contemplados en el proyecto inicial, la cooperativa puede quedarse corta de fondos y los miembros pueden verse obligados a desembolsar más dinero del previsto. Lo cual será posible para algunos bolsillos, pero no para otros entre los miembros de la sociedad. En los casos más extremos puede incluso llegarse a la quiebra de la cooperativa. Como seguramente habrás sabido a través de los medios de comunicación, se han dado varios casos en los que los cooperativistas se han visto sin casa y sin el dinero aportado, aunque el asunto haya acabado en los tribunales.

Con todo, ya ves que hay pros y contras en las cooperativas de viviendas. No obstante, si encajas en el perfil -en especial si cuentas con un cierto capital ahorrado y puedes esperar a que te hagan entrega del inmueble- es una opción recomendable. Eso sí, toda precaución es poca y resulta vital que te informes en profundidad sobre los compañeros de viaje que vayas a elegir.

Te puede interesar