Viajé a Estambul para hacerme un injerto capilar: así fue pasar por el quirófano para ponerme pelo

Spencer Macnaughton
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Spencer Macnaughtonen el quirófano en Estambul (Turquia) listo para su injerto capilar.
Spencer Macnaughtonen el quirófano en Estambul (Turquia) listo para su injerto capilar.Kenny Wassus/Business Insider
  • Spencer Macnaughton empezó a notar que se le caía el pelo a los 24 años. Lo intentó todo para conservarlo. 
  • Finalmente, se unió a los millones de hombres que acuden a Turquía para someterse a un trasplante capilar.

Era un abrasador día de agosto de 2022 y yo estaba descansando en la piscina del Mercedes Club, mi gimnasio del centro de Manhattan (Nueva York, Estados Unidos). Había invitado a uno de mis mejores amigos, Bennett, a pasar el día conmigo.

Cuando entró en la piscina y se quitó el sombrero, casi me desmayo. Hace un año, era básicamente calvo. Pero hoy, —unos 8 meses después de su viaje a Turquía—, tenía el pelo totalmente recuperado.

Felicidad. Celos. Desconcierto. Intriga. Miedo. Me inundaban las emociones. Bennett, tres años mayor que yo y un poco más avanzado en el proceso de calvicie, había sido mi mentor para la caída del cabello.

Empecé a peinarme tipo cortinilla. Cuando hablaba con mi madre de ello, solía acabar llorando.

Pero ahora, era uno de los cada vez más numerosos hombres que viajaban miles de kilómetros hasta Estambul, la capital mundial de la cirugía de trasplante capilar. Según la Asociación Turca de Turismo de Salud, alrededor de un millón de personas viajaron a Turquía para someterse a un trasplante capilar en 2022, gastando unos 1.853 millones de euros.

La calvicie se ha convertido en un enorme negocio a nivel mundial en las 2 últimas décadas. Se prevé que su valor supere los 11.000 millones de dólares (unos 10.200 millones de euros) a finales de 2024.

Hasta ahora, por muchas pastillas y tratamientos nuevos y prometedores que lleguen al mercado, ninguno ha hecho innecesario el trasplante. En todo caso, está en auge, y Turquía se ha labrado la reputación de destino preferido.

Contemplar la exuberante melena de Bennett junto a la piscina fue el primer momento en que me planteé seriamente unirme a las filas de los millones de hombres que han viajado hasta Turquía para hacerlo.

El profundo dolor tras la caída del cabello

Mi pérdida de pelo comenzó en 2015, a la edad de 24 años, cuando en un vídeo de Snapchat publicado por un amigo noté una calva del tamaño de un céntimo en mi cabeza.

En los siguientes 8 años, mi calvicie progresó y, como muchos hombres, mi autoestima se deterioró.

Me sentía menos atractivo, menos masculino, con menos probabilidad de encontrar una pareja, y como si estuviera envejeciendo muy rápido. Como una participante de Real Housewife una vez dijo, en mi mente parecía que solo me quedaban "5 veranos buenos".

Probé los 2 tratamientos aprobados por la FDA (La Administración de Alimentos y Medicamentos de EEUU) para la pérdida de pelo: minoxidil tópico (Rogaine) y finasterida oral (Propecia). También probé la versión oral del minoxidil, un medicamento para la tensión arterial que los dermatólogos han estado utilizando fuera de receta para frenar la caída del cabello. Aunque estos fármacos me ayudaron un poco, no fui constante a la hora de usarlos. Con el tiempo, mi calvicie aumentó considerablemente.

Empecé a peinarme al estilo cortinilla. Cuando hablaba con mi madre de ello, a menudo acababa llorando. Evitaba mirar las cámaras de seguridad o los espejos que pudieran dejar al descubierto la calva de la nuca. En mi punto más bajo, salía intencionadamente caminando hacia atrás de las habitaciones. Al final, empecé a tomar antidepresivos para controlar los pensamientos intrusivos sobre el retroceso de la calvicie.

La mayor parte de 2023 la pasé preguntándome si seguiría los pasos de Bennett.

Rebosaba ansiedad por pensar en las 10 horas de vuelo, por la perspectiva de operarme en un país extranjero, por la operación en sí y —sobre todo— por si el trasplante quedaría como algo costroso y chapucero. La cabeza me daba vueltas. ¿Vuelo 8.000 km a Turquía o me afeito la cabeza y me dejo una calva?

Mi amigo Bennett en diciembre de 2021, un mes antes de su trasplante capilar  y en la piscina en diciembre de 2022 , 11 meses después de su trasplante
Mi amigo Bennett en diciembre de 2021, un mes antes de su trasplante capilar y en la piscina en diciembre de 2022 , 11 meses después de su trasplante

Bennett/Spencer Macnaughton

Me calcé el sombrero de periodista y me puse a investigar. Aparte de algunas críticas negativas en internet, el médico de Bennett, el doctor Serkan Aygin, parecía un profesional reputado. Aparecía citado en prestigiosas publicaciones como experto de confianza, había ganado un premio por sus innovaciones en cirugía de trasplante capilar y es miembro de la Sociedad Internacional de Dermatología, una organización que incluye a miembros de respetadas universidades y centros médicos de varios países.

Además, conocía al menos a otros 4 neoyorquinos a poca distancia de mi apartamento en Manhattan que habían acudido a Aygin, entre ellos mi peluquero turco, un chico de mi gimnasio que regenta una tienda de narguiles calle abajo y otros 2 amigos que viven en Hell's Kitchen. Todos me contaron que habían tenido una gran experiencia y que habían conseguido buenos resultados.

Decidí dar el paso.

Turquía quiere convertirse en la capital mundial del trasplante capilar

El Dr. Serkan Aygin ha estado realizando transplantes durante 25 años.
El Dr. Serkan Aygin ha estado realizando transplantes durante 25 años.Kenny Wassus/Business Insider

Al embarcar en mi vuelo de Turkish Airlines (o, como yo lo llamaba, Hairlines, —bromeando con el término hair (pelo) y airlines (aerolínea)—) en diciembre, me sorprendió descubrir que el joven de 21 años de Nueva Jersey que estaba a mi izquierda y su primo mayor que estaba a mi derecha también iban a someterse a un trasplante de pelo. Le envié un mensaje de texto a mi amigo, el cineasta Kenny Wassus, que me acompañaba para grabar mi experiencia y estaba sentado una fila más allá: "¡No puedes inventarte algo así!".

Los trasplantes capilares son más baratos en Turquía por varias razones. El coste de la vida es más asequible y los salarios son más bajos. Y lo que es más importante, el Ministerio de Sanidad turco, deseoso de atraer turistas médicos y especialistas ambiciosos, ofrece exenciones fiscales y subvenciones a las clínicas. Y funciona: Desde 2019, el turismo sanitario se ha disparado más de un 50%.

En España el coste de un injerto de pelo depende de varios factores: la clínica en la que te lo hagas, el tipo de implante que necesites, si quieres cubrir sólo unas entradas o si se desea llevar a cabo en diferentes zonas de la cabeza. No obstante, con el tiempo los precios con Turquía se han ido igualando. Rellenar unas entradas puede rondar los 1.995 euros mientras que regenerar el cabello desde los 3.000 a más de 7.000 euros.

Aygin cobra unos 3.500 dólares (3.240 euros), a pagar por adelantado. Esto incluye una consulta, la operación en sí, algunos cuidados posteriores, 3 noches en un hotel de cuatro estrellas y el transporte desde el aeropuerto, el hotel y la clínica. A lo que debes sumar el viaje. Los vuelos desde Nueva York cuestan otros 2.000 dólares. Aun así, es un tercio del precio de una operación en Estados Unidos.

Aygin me contó que estaba obsesionado con el pelo de los hombres desde que era niño. "Somos los cazadores de la belleza", me dijo.

Los estadounidenses no son los únicos que acuden en masa. En el elegante salón de la clínica de Aygin, encontré a docenas de hombres calvos de todo el mundo, sentados nerviosamente en los sofás.

Aygin está preparado para la afluencia. Me dijo que su clínica —20 médicos, 80 técnicos y 8 anestesistas— realiza entre 20 y 22 trasplantes al día.

La operación comienza con pruebas y escáneres. El primer día, una enfermera me sacó sangre para analizarme el VIH y las hepatitis B y C. Cuando los resultados fueron negativos, me metieron en una cabina similar a una nave espacial para tomar imágenes en 3D y evaluar mi caída del cabello. Me mostraron qué cabellos estaban sanos (en verde) y cuáles estaban muertos (en rojo). El médico utilizaría esta información para determinar su enfoque sobre el trasplante.

Las imágenes en 3D de mis folículos pilosos revelaron cuáles estaban sanos y cuáles dañados.
Las imágenes en 3D de mis folículos pilosos revelaron cuáles estaban sanos y cuáles dañados.Spencer Macnaughton

Al día siguiente fue la consulta con el propio Aygin. Al entrar, desprendía un aire de "casting" para un reality show aún por producir de un famoso médico especializado en hombres calvos. Era encantador, carismático, asertivo y excéntrico. Me contó que estaba obsesionado con el pelo de los hombres desde que era niño. "Somos los cazadores de la belleza", me dijo.

La consulta fue rápida —unos 15 minutos— y tuve que tomar una decisión rápida sobre mi nuevo nacimiento del pelo. Estaba preparado para ello. La única crítica que mis referencias tenían de Aygin era que podía ser "prepotente" con su visión sobre las entradas y que "no escuchaba atentamente" las peticiones. Lleva más de 25 años practicando trasplantes capilares y está seguro de su opinión. Por lo tanto, es importante que acudas a la consulta con una idea clara de lo que quieres.

Aygin me dibujó la nueva raya del pelo en la cabeza con lápiz de color.
Aygin me dibujó la nueva raya del pelo en la cabeza con lápiz de color.Kenny Wassus/Business Insider

No tenía una visión firme de mi nueva línea capilar. Sólo dije que quería algo "apropiado para mi edad". Aygin cogió un lápiz de maquillaje y dibujó mi nueva línea del pelo escribiendo números alrededor de mi cabeza de cuántos injertos, o unidades foliculares, se trasplantarían en cada zona. Cuando terminó su dibujo, me acercó un espejo a la cara y me dijo que "me iba a encantar".

Me propuso que me trasplantaran 4.000 injertos (dentro de su rango típico de entre 3.500 y 4.400), tirando de mis "zonas donantes", o sea, las regiones de mi cuerpo en las que aún me crecía pelo. En este caso, 3.400 de los injertos se extraerían de la parte posterior de la cabeza y los 600 restantes de la barba. Cada injerto equivale a 2 o 3 nuevos mechones de pelo. En otras palabras, se espera que me crezcan 8.300 nuevos mechones de pelo cuando aparezcan los resultados, entre 6 meses y un año después de la operación.

Mi consulta con Aygin fue de 15 minutos. Tuve que tomar una decisión rápida sobre mi línea capilar.
Mi consulta con Aygin fue de 15 minutos. Tuve que tomar una decisión rápida sobre mi línea capilar.Kenny Wassus/Business Insider

Yo estaba bastante contento con lo que dibujó, así que le dije: "Hagámoslo".

Una enfermera me acompañó a una cafetería donde tomé un bocadillo de queso a la plancha seguido de una dosis baja de Trankimazin para calmar mis nervios. Estaba rodeado de otros 10 hombres, algunos esperando nerviosos a que les operaran y otros, vendados y ensangrentados, que acababan de terminar. Una vez ingerida la medicación, me acompañaron al quirófano.

Dentro del quirófano

Una de las principales preocupaciones de los detractores de la ola turca de trasplantes capilares es que los médicos, incentivados por las desgravaciones fiscales, montan clínicas para hacer caja y luego dejan el trabajo a técnicos que los pacientes nunca han conocido. Pero no siempre es así, y no fue mi caso.

Mientras que Aygin sólo entró en la habitación para una rápida supervisión, seis personas me recibieron en bata y estuvieron conmigo durante toda la operación. Un anestesista (que entraba y salía de la sala), un médico y cuatro técnicos. Confirmé con Bennett y mis otros amigos que habían tenido la misma alineación de profesionales trabajando con ellos.

Uno de los técnicos inserta pelo sano en la piel de Spencer.
Uno de los técnicos inserta pelo sano en la piel de Spencer.Kenny Wassus/Business Insider

El principio fue lo que más miedo me dio. Me pusieron una vía intravenosa, me administraron una dosis baja de fentanilo para aliviar el dolor y sedarme y me pusieron boca abajo. Mi cabeza se veía a través de un agujero parecido al de una camilla de masaje mientras pasaban 30 minutos inyectándome agujas en la nuca para anestesiarme. Tenía la boca tan seca por el fentanilo que no podía tragar.

Las dos horas siguientes se dedicaron a extraer folículos sanos. A partir de ahí, algunos de los técnicos trabajaron febrilmente en una mesa a un lado mientras introducían mis cabellos en una pluma Choi Implanter para prepararlos para su inserción en la "zona receptora" de mi cabeza —es decir, la parte calva—.

Después de eso, fueron unas 3 horas de trabajo artístico. Uno de los técnicos comparó el proceso con tejer un jersey a ganchillo o hacer una alfombra. Introducir pelo en nuevos folículos es arduo y requiere destreza y resistencia.

Estuve despierto durante las 8 horas que duró mi trasplante capilar.
Estuve despierto durante las 8 horas que duró mi trasplante capilar.

Kenny Wassus/Business Insider

Alrededor de la quinta o sexta hora, me sentí como en un sopor de borrachera. Evitan la anestesia general porque te están dando la vuelta al cuerpo y quieren que te levantes para comer algo e ir al baño. Fue entonces cuando empezaron con la parte dolorosa: tirar de mi barba.

Esto duele porque el tejido de la piel es mucho más suave y fino que el de la nuca. A menos que llamara a un traductor que llegaría en 10 minutos, nadie en la sala hablaba inglés. Grité unas 15 veces, a lo que la mujer que trabajaba en mi barba respondía "¡anestesia!" y alguien me clavaba otra aguja en la barba en un esfuerzo por adormecerme.

Teniendo en cuenta que estuve despierto durante las 8 horas que duró la intervención, no estuvo tan mal, aunque me impacientaba a medida que la anestesia iba desapareciendo en la última hora. Recuerdo que me dijeron varias veces que quedaban "30 minutos" y al final grité "lo habéis dicho cinco veces".

Spencer Macnaughton durante su trasplante capilar en Estambul Turquía.
Spencer Macnaughton durante su trasplante capilar en Estambul Turquía.Kenny Wassus/Business Insider

Cuando por fin me anunciaron que había terminado, eran alrededor de las 10 de la noche. Me llevaron de vuelta a la cafetería para que me tomara un zumo y comiera una pechuga de pollo. Charlé con un chico de Detroit que también acababa de salir del quirófano. Me notaba aturdido, emocionado, orgulloso y realizado, él también. Lo habíamos conseguido.

Tenía el cuero cabelludo y la barba pegajosos y ensangrentados, y tuve que dormir con vendas en la cabeza y el cuello. Pero no sentí mucho dolor después de la operación. Me tomé otro Trankimazin cuando llegué a la habitación del hotel y dormí como un bebé.

Probablemente tomaré medicamentos para el crecimiento del pelo de por vida

Un trasplante capilar no es la panacea.

En la terapia láser post-operatoria que Aygin me dijo que aceleraría la recuperación.
En la terapia láser post-operatoria que Aygin me dijo que aceleraría la recuperación.Kenny Wassus/Business Insider

Aygin me recomienda que siga tomando minoxidil y finasterida porque reducen la producción de DHT, la hormona asociada a la caída del cabello en los hombres. Dice que es importante tomar estos medicamentos no para mantener el pelo trasplantado, ya que estos folículos fueron tomados de mi zona donante donde no se espera que experimente pérdida de pelo, sino para mantener el pelo vulnerable que tenía antes del trasplante.

Tomar estos dos fármacos en EEUU cuesta más de 60 dólares (55,5 euros) al mes y pueden conseguirlos empresas como Keeps, Hims, Roman y otras que intentan sacar provecho del cambio de los cánones de belleza masculinos. Es una inversión enorme. En España estos medicamentos se pueden combinar bajo prescripción del profesional, informa el Instituto del Pelo.

Sentado en Estambul, después de haber apostado por la retención del cabello, me sentí obligado a seguir su consejo. El tiempo dirá si lo sigo. 

En el aeropuerto de Estambul, la cabeza de uno de cada 4 hombres estaba en carne viva debido a un trasplante.

A corto plazo, hay algunas cosas que se deben y no se deben hacer durante el proceso de curación. Nada de sexo ni alcohol durante 5 días, nada de cardio durante 2 semanas, nada de levantar pesas durante 3 semanas y nada de sauna ni baño turco durante 2 meses. Tienes que dormir boca arriba y con una almohada de avión detrás de la cabeza durante los primeros 7 días —esto no fue divertido—. 

También hay que llevar un sombrero en el exterior durante todo el día durante los 2 primeros meses. Y hay que seguir un régimen riguroso de champú y loción durante el primer mes. Un técnico también realizó un procedimiento con láser de baja intensidad 24 horas después de la operación, que, según dijeron, aceleraría mi recuperación.

Dos días después de la operación, nos llevaron a Kenny y a mí al aeropuerto de Estambul, donde literalmente uno de cada cuatro hombres tenía la cabeza en carne viva por un trasplante. Hablé con unos 15 de ellos. Ejecutivos, un camarero, un abogado y un agente inmobiliario. Todos estaban muy contentos, orgullosos de sí mismos y de haber dado el salto al vacío.

De alguna manera, el tratamiento estético me impulsó de una forma que nunca esperé

Han pasado unos 4 meses desde la operación. La recuperación ha sido pan comido.

En el aeropuerto de Estambul, con mis compañeros de trasplante capilar.
En el aeropuerto de Estambul, con mis compañeros de trasplante capilar.Kenny Wassus/Business Insider

Se tarda entre 6 y 7 meses en ver resultados serios y alrededor de un año en obtener los definitivos. Pero en el último mes, he notado que cada día nuevos mechones de pelo poblaban mi nacimiento. Ahora quiero salir en las fotos con mis amigos y familiares. Me siento más seguro en las reuniones de trabajo con Zoom y en persona.

Aparte de la estética, saber que he tomado el control de algo que en un momento dado estaba destrozando mi autoestima me ha impulsado de una forma que no creía posible. Aunque el trasplante no siga funcionando o un día se caiga, me sentiré feliz y orgulloso de haberlo intentado.

Lo volvería a hacer, y puede que tenga que hacerlo. Aygin me dijo antes de reservar mi vuelo que necesitaría 2 operaciones para conseguir una cobertura total. La primera intervención me devolverá la línea de nacimiento del pelo, pero seguiré teniendo una calva en la parte posterior de la cabeza. Mi peluquero y Bennett ya han vuelto para someterse al segundo tratamiento y están contentos con los resultados.

En cuanto a mí, estoy eufórico. Y, quién sabe... tal vez este verano sea Bennett, mi amigo que inspiró todo este viaje, quien se caiga de espaldas cuando vea mi nuevo pelo en la piscina.

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