Por qué procrastinar puede derivar en problemas de salud mental y 5 consejos para dejar de hacerlo, según varios expertos

Procrastinar

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  • Procrastinar o dejar las cosas para hacer en otro momento: ¿Por qué ocurre y por qué no puedes frenarlo?
  • Analizar por qué te está ocurriendo esto podrá ayudarte a mejorar esta situación y a lidiar con consecuencias derivadas como el estrés o la ansiedad. 
  • Además, aquí puedes leer 5 consejos útiles para ayudarte a romper con esta relación tóxica entre tú y la procrastinación.
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Procrastinar, una palabra que parece que surgió a lo largo del siglo XXI, pero que en realidad tiene su origen en el latín y se asemeja a posponer. Es algo normal que le ha ocurrido a prácticamente todo el mundo en algún momento, pero es cierto que, a veces, puede tomar mayor importancia cuando genera consecuencias a nivel emocional. 

En numerosas ocasiones se procrastinan tareas grandes cuando sientes que no vas a tener tiempo de terminarlas o van a absorber gran parte de tu tiempo. Por lo general, sueles dejarlas para otro momento, aunque luego parece que este nunca llega... Pero, ¿qué ocurre cuando dejas de lado incluso las tareas pequeñas?

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El problema es que a nivel psicológico, tal y como explican en el Worklife, lo que podría ser simplemente un grano de arena, se convierte en un montaña. Lo que ocurre es que una persona que procrastina, no es simplemente un vago, a veces los procesos cognitivos de estas personas les dificultan seguir con la tarea. 

Fuschia Sirois, profesora de psicología en la Universidad de Sheffield en Inglaterra, explica que pese a que se entiende que postergar tareas tiene que ver con una mala gestión del tiempo, en la mayoría de los casos se trata más de saber controlar el estado de ánimo. 

"En realidad, una persona con estas características es muy autocrítica y se preocupa mucho por su procrastinación", explica la experta.

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El proceso suele ocurrir de esta manera: la preocupación no se elimina, sino que permanece en sus mentes y agota sus recursos cognitivos, reduciendo su capacidad para resolver problemas. Les hace pensar en qué les ocurre y por qué no pueden hacer una tarea que consideran sencilla. Después comienzan a reflexionar sobre la tarea, aumentando sus sentimientos negativos al respecto y obstaculizando su capacidad para verla racionalmente por lo que es. En una última instancia esto se traduce en una cosa: ansiedad.

Ahora que entiendes cual es el proceso, si te sientes identificado, aquí tienes 5 consejos que ha recogido el blog Hotmart para minimizar el problema:

1. Identifica un patrón y crea estrategias

Lo primero es identificar qué te está haciendo procrastinar para poder romper con ese hábito. Haz una autoevaluación: observa tu rutina, percibe en qué momentos buscas excusas para procrastinar y también apunta los horarios del día en los cuales eres más productivo. 

2. Haz meditación y controla tus pensamientos

La meditación es una aliada importante para vencer este mal hábito. La ansiedad está relacionada con el exceso de pensamientos. Al controlarlos, vencerás una parte del proceso. Además, establecer conexiones con las actividades que estás haciendo te ayudará a que el cuerpo pare de funcionar con el piloto automático y podrás realizar las tareas con más calidad y más percepción.

3. Haz una sola cosa 

Muchas personas creen que realizar varias tareas al mismo tiempo es sinónimo de productividad. Pero eso puede ser también un signo de procrastinación. Al hacer muchas cosas al mismo tiempo, postergas la entrega de todas y no terminas ninguna con buena calidad. Por eso, lo mejor es dividir grandes tareas en pequeñas partes y crear metas para cada una de ellas.

4. No te castigues por procrastinar

Cuanto más te culpes y te castigues por los errores, mayor será la ansiedad que sentirás en la próxima tarea. Lo importante es no confundir ese perdón con excusas, es decir, está bien decirse a uno mismo que no pasa nada, pero no puede convertirse en una rutina. 

5. Usa técnicas de gestión del tiempo

No saber gestionarse bien puede hacer que seamos algo improductivos, por eso, intenta incluir en tu rutina algunas técnicas de gestión del tiempo. Por ejemplo, en intervalos de 25 minutos, solo podrás hacer una tarea concreta, sin móvil de por medio, ni nada más. Cuando pasen, descansa 5 minutos, y así unas 4 veces. 

Hay otras técnicas y aplicaciones que ayudan en eso. Lo importante es entender que hay momentos en que tu mente necesita estar 100% centrada en una única actividad.

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