Cada vez es más difícil llegar a fin de mes: 7 gráficos que muestran cómo te afecta la inflación en el día a día

Ilustración de inflación o de escalada de precios

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  • La vida es más cara, y no es una sensación. En diciembre, la cesta de la compra es un 6,5% más cara, pero los salarios apenas han subido un 1,5%, la mitad.
  • En términos reales los sueldos no sólo no suben, sino que caen más de cuatro puntos. Es la mayor caída salarial en el siglo XXI.
  • La luz se dispara un 72%, el aceite un 30,5% y la gasolina un 23% interanual en diciembre. En cambio, los ordenadores, los móviles o el vino son más asequibles que antes.
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Llegar a una gasolinera. Echar diésel es un 25% más caro que hace un año. Entrar en la estación de servicio a comprar la cena: el aceite ha subido un 30,5%, la carne un 22%, la Coca Cola un 12%. Volver a casa y abrir el buzón: la factura de la luz cuesta un 72% más. 

Cada vez es más difícil llegar a fin de mes, y no es una sensación. Es la inflación, que mide cuánto se ha encarecido de media el precio de los productos. En 2021, la cesta de la compra sale un 3,1% más cara que en 2020, según los últimos datos del INE.

La vida cuesta más, pero los sueldos apenas se mueven. En el último año, los salarios por convenio han subido un 1,5%, la mitad que la inflación. Las pensiones y el sueldo de los funcionarios también se quedan atrás: aumentaron un 0,9% en 2021.

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Los sueldos pactados en convenio han aumentado de forma constante en los últimos años: del 0,5% en 2014 al 2,2% de 2019. Pero entonces llegó la pandemia: la actividad se paralizó, las empresas empezaron a sufrir caídas de facturación y eso se ha reflejado en los salarios.

Mientras tanto, el precio de los productos no ha dejado de subir. Comenzó a aumentar en enero, pero poco: un 0,5%. En febrero se quedaron congelados, y en marzo comenzó la escalada inflacionista

Para diciembre, los precios ya se habían disparado un 6,5% respecto a 2020. Ese mismo mes, los salarios sólo se incrementaron un 1,47%.

La mayor caída de salarios en el siglo XXI

Es cierto que parte de esa subida se debe a que durante casi todo 2020 la inflación estuvo cayendo. Pero fueron leves descensos (entre el -0,3% y el -0,8%) que no bastan para explicar que en octubre, noviembre y diciembre de 2021 la inflación haya alcanzado niveles no vistos en casi treinta años, desde principios de los noventa.

En septiembre los precios subieron un 4%, en octubre un 5,4%, en noviembre un 5,5% y en diciembre llegaron al 6,5% (dos décimas menos de lo inicialmente previsto).

Si se compara el dato de diciembre con la subida de sueldos ese mes, del 1,47%, resulta que en términos reales los salarios no sólo no suben, sino que caen más de cuatro puntos. Es la mayor caída de salarios en el siglo XXI.

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En Business Insider España hemos hecho una comparativa con 7 gráficos que explican cómo la subida de precio de algunos productos ya multiplica el aumento salarial.

La inflación se ceba con bienes de primera necesidad

El día a día se ha ido encareciendo desde el inicio de la pandemia, y si el bolsillo lo nota es porque los productos que más suben de precio son precisamente bienes de primera necesidad que se consumen a diario.

Electricidad, aceite, carne, gasolina... Todos estos productos tienen en común que se consumen casi a diario y que acumulan los mayores encarecimientos en los últimos meses. 

La factura de la luz, por ejemplo, no sólo cuesta más, sino que su precio lleva meses batiendo máximos históricos. En diciembre se disparó un 72% respecto a 2020, cincuenta veces más que los salarios.

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¿Por qué sube más el precio de los alimentos y la energía que de otros productos? La explicación está en dos frentes: el encarecimiento del petróleo y de las materias primas.

La mayor volatilidad del precio de los alimentos o la energía se explica porque su alta vulnerabilidad a condiciones externas (si hay heladas o sequías, o por los acuerdos entre países de la OPEP). 

El BCE reconoce que la inflación "quizás no sea tan transitoria" como esperaba.

Luz, gasolina y calefacción suben hasta un 70%

Cuando el gran confinamiento terminó en 2020, la demanda despertó, y lo hizo con una fuerza inusitada: los viajes se reanudaron, las compras, el consumo en general. Pero la producción de petróleo no ha aumentado al mismo ritmo, y cuando hay poca oferta y mucha demanda... el precio se dispara.

Además, las políticas de transición energética se han convertido en un arma de doble filo, ya que desincentivan la inversión en energías fósiles, lo que encarece todavía más la producción de petróleo.

En diciembre, con una subida de sueldos del 1,5% toca hacer frente a un aumento del 72% en el precio de la luz, al coste de la calefacción, un 46,8% más cara, y a un incremento interanual del 23% en la gasolina.

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También los viajes se cuelan entre los sectores que más se encarecen, por su alta dependencia del precio del petróleo. El precio de los hoteles se ha disparado un 32% y el transporte un 11%. Además, consumir en cafés y restaurantes cuesta de media un 3,1% más.

Estas subidas se producen en un ejercicio 2021 donde el sector del turismo y el ocio está tratando de volver a la normalidad, tras un 2020 marcado por las restricciones de movimientos por la pandemia del COVID-19. Un auténtico problema para España, por su alta dependencia del turismo. 

Los alimentos que más daño hacen al bolsillo: aceite, carne o refrescos

En el caso de los alimentos, ocurre más de lo mismo. Tras la pandemia, las empresas querían comprar más materia prima para producir y abastecer a una demanda disparada. Pero no hay suficiente producción de materias primas para responder a las necesidades de las empresas. Esto está provocando cuellos de botella y aumentos de costes de producción, que se trasladan al precio de los productos.

El aceite es el producto alimenticio que más lo nota. En diciembre su precio se disparó un 30,5% interanual, veinte veces más que los salarios pactados por convenio.

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Pero paseando por los pasillos del supermercado ocurre también con muchas bebidas. Comprar refrescos en diciembre, por ejemplo, es un 11,7% más caro que en diciembre de 2020, y el precio de los zumos de fruta se ha incrementado un 6,3%. 

Cinco buenas inversiones para protegerse de la inflación.

La cerveza rubia, en cambio, es de las pocas bebidas que hoy son más asequibles: la subida de salarios de diciembre es superior a la del precio de la cerveza (0,7%), lo que la hace más barata.

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Ordenadores, móviles, vino y parquímetros mucho más baratos

Aparcamientos, peajes, móviles, ordenadores, coches de segunda mano, incluso vino...Todos estos productos son más baratos que hace un año. Y no sólo eso: si los salarios aumentan y estos productos bajan de precio quiere decir que son todavía más asequibles que antes.

Por ejemplo, el precio de los móviles ha bajado un 5,1% en diciembre, pero los salarios han subido un 1,47% ese mes, lo que resulta en una ganancia de poder adquisitivo de casi cuatro puntos.

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Apostar por la compra de alguno de estos productos, por tanto, puede ser buena idea, dado que son más asequibles.

De cara a los próximos meses, la evolución de la inflación dependerá en gran medida de los precios de la energía, que han vuelto a repuntar en las últimas semanas y que en algunos aspectos responden a cuestiones geopolíticas más allá del control de los gobiernos. 

El Banco Central Europeo confía en que el fin de la escalada inflacionaria llegue este año, cuando se solucionen los problemas de oferta. El problema es que hace unos meses decía que sería algo temporal, y por el momento reconoce que se está alargando más de lo que esperaba.

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