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8 despropósitos que cometes con tu móvil a diario sin saberlo

Grupo de jóvenes utilizando el móvil
Getty Images

Los móviles están diseñados para que sean fáciles de usar, y garantizan unos años de uso si los utilizamos como es debido. Entonces, ¿por qué la gente se engaña en maltratarlos, usarlos mal, e incluso dañarlos sin necesidad?

Lo más sorprendente es que muchas aberraciones que se comenten con el móvil se hacen sin mala intención. No sólo poniendo en peligro su integridad, sino también la seguridad de los datos privados: cuentas, datos personales, tarjetas de crédito... Luego llegan las lamentaciones y los lloros.

Pero no sólo es frecuente cometer usos indebidos con el teléfono móvil sino también con todo tipo de dispositivos: el ordenador, los electrodomésticos, el coche... Un despiste, la vida acelerada que llevamos, o simplemente, la pereza o el desconocimiento... 

1. Cargar el móvil cuando no debes

Usar un móvil es realmente sencillo y seguro. Una de las pocas operaciones delicadas que exige, es recargar la batería. Mucha gente lo hace mal porque aprendió a manejar baterías recargables con las pilas de los juguetes y los electrodomésticos, e incluso con las baterías de los primeros móviles. Estas baterías son de Niquel Metal Hidruro (Ni-MH) y de Niquel Cadmio (NiCad) y es, cierto, hay que descargarlas por completo antes de recargarlas, por el efecto memoria.

Cargando el iPhone
Pixabay

Pero las baterías actuales de los móviles son de iones de Litio (Li-ion)  que tienen un número finito de ciclos completos. Esto significa que si gastas por completo la batería y la cargas completamente, habrás gastado uno de esos ciclos, y en un par de años comenzará a caer drásticamente su rendimiento. En cambio, si haces pequeñas recargas antes de que se agote, y nunca llegas a su carga mínima ni máxima, ese ciclo completo se retrasa, y la batería dura mucho más tiempo.

Si dejas descargar por completo una batería moderna antes de recargar, su ciclo de vida se reducirá a la mitad.

2. Instalar de fuentes desconocidas

Aún más grave es el tema de los APK, los paquetes de instalación de apps de Android que no están en Google Play.

¿Te has parado a pensar alguna vez por qué cierta app no está en la tienda de Google? No es por capricho, sino porque seguramente hace algo que puede poner en peligro tu móvil o tus datos.

A pesar de todas la recomendaciones, haces caso omiso y te descargas esa app de cualquier web desconocida sin saber muy bien lo que haces. Luego surgen noticias de los millones de dispositivos Android con malware, software espía y cuentas robadas.
 

3. No revisar los permisos

Hace un par de años existían docenas de apps que hacían la función de linterna. ¿Por qué había docenas si con una basta? La mayoría te pedían aprobación para usar la cámara, con la excusa de utilizar el flash como linterna. Pero en realidad utilizaban estos permisos para espiar tus fotos y contenido personal, e incluso instalar malware o robar información bancaria.

Otras muchas apps hacen lo mismo. ¿Para qué necesita permiso para acceder a tus contactos una app que sirve para liberar espacio de almacenamiento? ¿Por qué quiere ver tu historial de navegación un juego de emparejar piezas?

Muchas apps gratuitas cobran en forma de permisos abusivos que usan para extraer datos personales y usarlos con oscuros fines. Por eso es un aberración instalar apps sin revisar los permisos. Si una app que tiene un uso simple pide una gran cantidad de permisos durante la instalación, desconfía y no la instales. Si ya está instalada en cualquier momento puedes ir a AjustesAplicaciones, y revisar los permisos de cada app. Si son abusivos, desinstálala.
 

4. Dejar el móvil al sol

Los móviles modernos han mejorado mucho su hardware. Ahora tienen carcasas unibody de metal y marcos metálicos que resisten los golpes, pantallas con protección antigolpes Corning Gorilla Glass, protección IP contra el agua y el polvo... El mayor enemigo de un smartphone no es una caida, o el maltrato del usuario, sino el frío y, especialmente, el calor. Ambos pueden destruir una batería, o hacer que explote.

Una de las mayores aberraciones que puedes hacer con tu móvil es dejarlo todo el día al sol (aún peor, que le de el sol a través del cristal de un ventana). O bien ponerlo a recargar después de haber jugado a un juego potente, con la carcasa ardiendo. Si la batería está muy caliente la recarga no va a ser efectiva, sus componentes químicos no reaccionan bien al excesivo calor cuando se recarga, y eso estresa mucho la batería.

Así mejora la experiencia de uso un móvil con pantalla de 18:9
Rubén Andrés

De la misma forma, también es muy mala idea poner el móvil a recargar después de habértelo dejado olvidado toda la noche en el coche, con temperaturas bajo cero... O cuando hay una excesiva humedad en el ambiente. 

Una batería del móvil conservada a 40 grados pierde el 35% de su capacidad en un año, incluso aunque no la uses. Lo mismo ocurre con el frío. A bajas temperaturas reduce su capacidad un 25%.Y no solo afecta a la recarga. Por cada 10 grados centígrados de aumento de temperatura el ratio de autodescarga (se descarga cuando no se usa) se dobla.

La temperatura ideal para cargar un smartphone se sitúa entre los 10 y los 30 grados centígrados. Antes de recargar, si vienes de la calle espera un rato y deja que la batería se adapte a la temperatura ambiente de la habitación.
 

5. Descargar ficheros que no debes

En la vida ningún desconocido da nada gratis y cuando una web te ofrece cierto fichero no demasiado legal para descargar, es que algo va a conseguir a cambio, aunque no sea dinero. Y aún así entras... y lo descargas. Y que se ocupe el antivirus. Que posiblemente será el antivirus por defecto de Windows, pues lo más probable es que no hayas instalado uno más potente, y hace años que no haces un chequeo de virus completo del sistema.

O entras en una red P2P y te bajas un torrent sin comprobar su contenido. Y cuando luego lo reproduces o instalas, te llevas una desagradable sorpresa. ¿Hasta cuándo?
 

6. Ese cupón de 500€ de Media Markt, Mercadona, Zara u otra tienda...

LLevas 20 años recibiendo emails de remitentes desconocidos que te aseguran que te ha tocado la lotería, que tienes un pariente lejano en Rusia que te ha dejado una herencia, o que si rellenas una encuesta te llevas un cheque de 500€ de un conocido establecimiento. ¿Por qué esos emails te siguen llegando? Porque hay gente que pica, y son rentables.

Es similar al caso de los mensajes del banco que te piden confirmar la contraseña porque sino te cancelan la cuenta.

Ningún banco ni ningún servicio de Internet te pedirá nunca realizar una operación delicada o confirmar datos a través de email, o de un SMS. Y si lo hace, o crees que es un mensaje legítimo, lo que hay que hacer es ir directamente a la web del servicio y actuar. Nada de pinchar en enlaces ni ver ficheros adjuntos en el correo, los SMS o los WhatsApp sospechosos

7. El pesado de los emails y las redes sociales

Tras ya muchos años usando el correo electrónico y las redes sociales la gente sigue cometiendo los mismos errores una y otra vez. Estoy hablando del inconsciente que envía un email a un grupo sin poner las direcciones de correo con copia oculta. O recibe un email en grupo y responde reenviando a todos los remitentes. Prácticas que, por cierto, pueden ser un delito, porque está distribuyendo información privada (el email) a otras personas, sin permiso de los dueños de ese email. Y si lo denuncian le puede caer una buena multa.

Algunas de las peores aberraciones que se pueden hacer con el movil las encontramos en los mensajes en el trabajo. Se suele asumir que los emails o los chats internos son privados, pero no es así. Depende de la política de la empresa, pero algunas de las conversaciones pueden ser monitorizadas.

Aunque lo peor es cuando voluntariamente te expones a ti mismos. Hacer un chiste sobre el jefe o criticar a un compañero en Facebook, subir fotos de las borracheras y las noches de juerga incluso en días laborales, presumir de cosas que no son ciertas, exagerar, mentir... Todo eso acaba creando una mala imagen de nosotros frente a nuestros jefes o compañeros de trabajo, que nos afectará laboralmente.
 

8. Dejar el móvil a los hijos

Móviles en los niños
Pixabay

A los niños les fascinan los móviles. Todas esas luces y colores, y hacen cosas y sonidos cuando los tocas con las manos. ¡Y hasta tienen gente y animales dentro! A los adultos también les hace gracia ver a un bebe o un niño pequeño trasteando con el móvil, así que la tentación de dejárselo unos segundos es grande.

Pero los bebés son imprevisibles, y a lo mejor se ponen tan contentos que comienzan a agitar los brazos frenéticamente y el smartphone acaba saliendo por la ventana, o termina dentro del plato de papilla...

Tampoco es una buena idea dejar el móvil a un menor sin ningún tipo de control parental. La frase "mi hijo no ve fotos guarras o no juega a GTA, no es de esos" es la definición de un padre que no sabe cómo funciona la mente de un adolescente... Por no hablar de que a lo mejor acaban viendo un mensaje tuyo o un vídeo que no deberían ver...

Si dejas el móvil a un menor, siempre activa el control parental.

*Bonus

  • Otras cosas que no debes enviar por correo o redes sociales:
  • Incluir fotos o vídeos muy pesados, que tardan en descargarse
  • Enviar mensajes como urgentes cuando no lo son
  • Ser poco precisos en el asunto, o no ponerlo
  • Enviar mensajes a las 3 de la mañana
  • Responder a todo para tener tu siempre la última palabra
  • Enviar mensajes muy largos. Si tienes algo largo que contar, hazlo por teléfono o en persona

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