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Aumenta el envío de coches europeos a EE.UU. para evitar las subida de tasas

Envío masivo de coches europeos a EE.UU. para evitar las inminentes tasas
Wikimedia Commons.
  • Si Trump sigue adelante con su idea de subir los impuestos en un 22,5% a los coches europeos, estos costarán entre 8.000 y 12.000 dólares más en EE.UU. por unidad.
  • El modelo Ford Connect que se fabrica en Valencia, del que se exportaron a EE.UU. 38.264 unidades en 2017, vería incrementado su precio en 5.200 dólares.
  • Ante esta perspectiva, los fabricantes europeos comenzaron ya en mayor a incrementar notablemente los envíos de coches desde Europa a EE.UU. 

Los fabricantes europeos están enviando coches a EE.UU. masivamente, ante la posibilidad de que Donald Trump decida imponer aranceles adicionales a estas importaciones. La tasa que actualmente pagan esta clase de mercancías es de un 2,5%, que el Presidente de EE.UU. quiere multiplicar por 10, hasta un 25%. 

Este jueves, Angela Merkel ha ofrecido a Trump reducir los impuestos a las importaciones de coches desde EE.UU. a Europa y al país asiático Asia como contraprestación en el caso de que se decida abandonar esta media unilateral. Según advertía hace una semana la Unión Europea, el automóvil representa más de 10% de los intercambios comerciales entre ambas regiones. 

Sin embargo, el Gobierno de EE.UU. todavía parece dispuesto a seguir adelante con el incremento de aranceles a los coches "por motivos de seguridad nacional", como expresaban el documento denominado section 232, dado a conocer en mayo, en el que se apuntaba que la industria europea del automóvil estaba menoscabando a la de Estados Unidos. 

De imponerse esta subida del 22,5% en impuestos a las importaciones de vehículos —un asunto en el que España se juega 600 millones de euros en exportaciones a EE.UU—, el precio medio de venta del coche made in Europe en ese país subiría entre 8.000 y 12.000 dólares. Así, no es de extrañar que las marcas europeas hayan acelerado los envíos de turismos en las últimas semanas

El industrial con versiones familiares y para taxi Ford Connect, que se fabrica en Valencia, del que se exportaron a EE.UU. 38.264 unidades en 2017, vería incrementado su precio en 5.200 dólares en la versión más básica. Sin embargo, desde Ford Valencia han confirmado a Business Insider que las actividades permanecen sin cambios respecto a los envíos al país que recibe un 30% de la producción del uno de los cinco modelos que salen de la fábrica de la marca en Amussafes. 

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Solo en el mes de mayo, el último del que hay cifras oficiales, los puertos de Baltimore, Jacksonville y Brunswick —tres de las principales entradas de coches al país, según Autonews— recibieron 23.000 unidades más que en el mismo mes del año anterior. Caber recordar que, por entonces, que la guerra comercial se fuera a extender al automóvil era solo previsible, aunque una mera hipótesis. 

En todo caso, también los envíos de coches desde EE.UU. aumentaron ese mes entre un 19% y un 39% dependiendo del puerto de salida. En el caso del de Long Beach, las cifras son algo menores, dado que Daimler solo incrementó sus importaciones en un 3,4%, aunque desde allí salieron un 24% más de coches —1.679 unidades— hacia Europa de los que se enviaron en el mismo mes de 2017. 

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El ofrecimiento de Angela Merkel de reducir los impuestos a las importaciones de coches de norteamercianos a Europa no es una idea de la canciller alemana, sino una respuesta directa a la propuesta del embajador de EE.UU. en Alemania, Richard Grenell, quien esta semana ha mantenido reuniones con representantes de la industria germana del automóvil. 

Pero a pesar de haberse hecho eco de la propuesta de inmediato, seguramente impelida por Daimler, BMW, Volkswagen, Bosch, Continental y otros gigantes industriales alemanes interesados en que este huracán no termine por desatarse sobre sus negocios, la libertad de acción de Angela Merkel al respecto de la imposición de tasas a las importaciones de coches —o de lo que sea— es mucho menor que la que tiene su homólogo norteamericano. 

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En primer lugar, porque en la UE las aduanas se regulan por medio de la política comunitaria, así que cualquier medida requerirá un amplio respaldo en la eurocámara. Pero, además, la UE respeta los acuerdos de la Organización Mundial del Comercio, lo que obligaría a que si se bajan los impuestos a los coches norteamericanos, se ajusten también los aranceles a las importaciones desde otros países. 

Esto, resulta evidente, descompensaría el actual sistema con dos consecuencias de primer nivel en el horizonte y ninguna es buena para los intereses europeos. La primera es que probablemente esto haría que las marcas chinas empezaran a encontrar el mercado europeo del automóvil mucho más atractivo que hasta ahora. Y la segunda es que los propios fabricantes europeos podrían llevarse algunas plantas a los países periféricos de Europa ante la previsible bajada de los costes de importación y con una mano de obra mucho más barata. 

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