Las emisiones de metano, un gas de efecto invernadero 28 veces más potente que el CO2, llevan décadas disparándose "peligrosamente rápido", alertan los científicos

Los humedales son una fuente natural de metano.
Los humedales son una fuente natural de metano.
Reuters/THAIER AL-SUDANI

A principios del pasado año, las Naciones Unidas instaron a gobiernos de todo el mundo a abordar las emisiones de metano, subrayando que, a corto plazo, es la "palanca más fuerte" para frenar el ritmo del cambio climático.

El metano (CH4) es un gas de efecto invernadero unas 28 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2). Sin embargo, su vida es más corta; mientras que el dióxido de carbono permanece durante siglos en la atmósfera, el metano dura unos 12 años. De ahí que reducir su presencia pueda tener un efecto rápido a la hora de frenar el aumento de las temperaturas globales.

"Reducir las emisiones de metano es una de las cosas más efectivas que podemos hacer para minimizar el calentamiento global a corto plazo... es el fruto más al alcance de la mano", señaló la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, durante la cumbre climática COP26 en Glasgow el pasado noviembre. 

El evento concluyó con el compromiso de más de 100 países, incluido España, de contribuir a reducir las emisiones globales de metano en al menos un 30 % desde los niveles de 2020 para 2030, lo que podría eliminar un calentamiento de más de 0,2 °C para 2050.

Un pacto más que necesario de llevar a cabo a tenor de las cifras históricas alcanzadas por este gas en los últimos años.

Cuidado con las vacas, el gas natural y los arrozales: la comunidad científica insta a reducir el metano como vía más rápida para frenar el cambio climático

Las concentraciones de metano en la atmósfera superaron en 2021 las 1.900 partes por billón, casi el triple de los niveles preindustriales, (y rebasando el máximo según datos publicados en enero por la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de EEUU. (NOAA). Lo que está llevando a los científicos a dar la voz de alarma sobre el segundo causante del calentamiento global.

Las emisiones de metano han fluctuado misteriosamente durante  décadas

“Los niveles de metano están creciendo peligrosamente rápido”, afirma en un artículo de Nature, Euan Nisbet, científico de la Tierra en Royal Holloway, Universidad de Londres, (Egham, Reino Unido). Una gran amenaza para el objetivo mundial de limitar el calentamiento global a 1,5-2 °C por encima de las temperaturas preindustriales, subraya.

Atendiendo a los datos del Global Monitoring Lab (GML) de la NOAA desde 1983, cuando se iniciaron los registros, este gas ha ido en aumento. Sin embargo, con el cambio de milenio las emisiones de metano se desaceleraron hasta alrededor de 2007, momento a partir del cual experimentaron un enigmático repunte.

En diciembre de 2020 el nivel atmosférico global medio fue de 1.892,3 ppb, un aumento del 6% desde 2000. Cifra que el pasado año volvió a superarse. También han ido en aumento los niveles de CO2. Pero si bien las causas de este crecimiento son bien conocidas, no ocurre lo mismo con el aumento del metano.

El propio calentamiento global podría estar contribuyendo al aumento del metano en la atmósfera

Como enfatiza el artículo de Nature, el pico de las emisiones de metano llevado a muchos investigadores a preocuparse de que el propio calentamiento global esté "creando un mecanismo de retroalimentación que hará que se libere cada vez más metano, haciendo que es aún más difícil controlar el aumento de las temperaturas".

“Las causas de las tendencias del metano han resultado bastante enigmáticas”, enfatiza a la revista Alex Turner, químico atmosférico de la Universidad de Washington en Seattle (EEUU). A pesar de la  investigación, Turner dice que aún no ha visto surgir ninguna respuesta concluyente.

El metano puede tener un origen natural o ser generado por la acción del hombre. Mientras que las primeras incluyen fuentes como los humedales, entre las segundas se coloca la ganadería o la extracción, y el uso de combustibles fósiles.

La hipótesis de algunos investigadores apunta a que el aumento de la productividad de los humedales tropicales podría estar detrás de este repunte del metano, más que la propia actividad humana.

La firma isotópica de las moléculas de metano puede dar pistas. La mayor parte del carbono es carbono-12, pero las moléculas de metano a veces también contienen el isótopo carbono-13. El metano generado por las bacterias, después de que consumen carbono de un humedal o en el intestino de una vaca, por ejemplo, contiene menos C13 que el metano generado por el calor y la presión que se libera durante la extracción de combustibles fósiles.

Con esto en mente. El estudio del metano atrapado desde hace décadas en placas de hielo o la atmósfera muestra a que a partir de 2007, con el extraño repunte de las emisiones, la proporción de metano que contenía 13C comenzó a disminuir. Lo que podría sugerir que gran parte del aumento en los últimos 15 años podría deberse a fuentes bacterianas.

El equipo de Xin Lan, científico atmosférico del Laboratorio de Monitoreo Global de la NOAA en Boulder, Colorado, ha utilizado los datos atmosféricos de 13C para estimar que los microbios son responsables de alrededor del 85 % del crecimiento de las emisiones desde 2007.

El siguiente paso será tratar de precisar las contribuciones relativas de los microbios de varios sistemas, (humedales naturales o ganado o los vertederos). Lo que ayudará a determinar si el propio incremento de temperaturas está contribuyendo a las emisiones de metano a través de mecanismos como el aumento de la productividad de los humedales tropicales.

¿El calentamiento está alimentando al calentamiento? Es una pregunta increíblemente importante”, dice Nisbet. "Hasta el momento, no hay respuesta, pero parece que es así".

Otros artículos interesantes:

Vaquitas marinas, 'unicornios asiáticos' o los gorilas más grandes del mundo: las 10 especies que más rápido se están extinguiendo

Ni el hielo más remoto se libra: los nanoplásticos ya han llegado a ambas regiones polares del planeta

Pesticidas, plásticos y antibióticos: la ciencia advierte que la contaminación química ha superado el "límite planetario" seguro para la humanidad

Te recomendamos