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Así se beneficiará el sistema sanitario si apuesta por la impresión 3D, según el primer médico que la usó en España

Dr. Pedro Martínez Seijas
  • "Hay un desconocimiento general que va desde los altos cargos al público general de lo que es y para que sirve la impresión 3D", dice el doctor Pedro Matrínez Seijas.
  • Un biomodelo impreso·3D cuesta entre 800 a 2.000 euros, las guías y utillaje entre 2.000 y 4.000 euros, mientras que las prótesis a medida oscilan entre 8.000 y 20.000 euros.
  • Sin embargo este médico considera que la impresión 3D sale rentable al final, al hacer las cirugías más rápidas, menos invasivas y con menor tiempo de ingreso en el hospital.

La impresión 3D es una de las tecnologías que, de unos años hacia esta parte, se ha convertido en objeto de deseo y admiración por parte de numerosos profesionales de muy diversos sectores. Hablamos de una tecnología que promete personalización, inmediatez y un flexibilidad inusitada en la producción de productos y piezas de aeronáutica, automóviles e incluso militares. 

Y, por supuesto, también hay cabida para la impresión 3D en el sector sanitario.

Dentro de los hospitales, clínicas y consultas de salud, la impresión 3D puede utilizarse en distintas aplicaciones, todas ellas bajo el paraguas de la medicina personalizada. En un primer nivel, se usan las copias de partes del paciente como los biomodelos para complementar el diagnóstico, comunicación, comprensión  y acercamiento al paciente. 

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En un segundo, se emplean los biomodelos para simulación de las cirugías, fabricación de guías y utillaje quirúrgico que permite realizar las cirugías y procedimientos con mayor seguridad, menor tiempo y mayor eficiencia. Y, finalmente, en un tercer nivel hablamos ya de diseñar y fabricar prótesis e implantes a medida, por ejemplo en deformidades anatómicas o reconstrucciones tras resecciones por cáncer.

Según el doctor Pedro Martínez Seijas, uno de los pioneros en la implantación de la impresión tridimensional en España, esta tecnología tiene un importantísimo valor democratizador, "al acercar soluciones de medicina a medida a los casos complejos, donde no se adaptan bien las tallas pequeña, mediana y grande". También, destaca este experto, "es eficiente pues hace que las cirugías complejas sean más cortas, mínimamente invasivas y con una recuperación más rápida". 

Martínez Seijas comenzó a trabajar con la impresión 3D en 2001,  con lo que seguramente es uno de los médicos más experimentados en estas lides. Una profundización en la materia que, como explica a Business Insider España, no se replica en muchas de las altas instancias del sistema de salud. "Hay un desconocimiento general que va desde los altos cargos al público general de lo que es y para que sirve la impresión 3D", destaca este doctor. "También hay que destacar las reticencias de los responsables políticos a que la implementación de esta tecnología genere un gasto en sanidad desmedido e inasumible, situación derivada de la anterior".

De hecho, el tema del coste y la relación entre el precio de estos productos impresos 3D con su potencial beneficio para el sistema de salud es uno de los debates más acuciantes en torno a la implantación de esta tecnología.

Preguntamos a Pedro Martínez Seijas una tabla aproximada, como si del menú de un restaurante se tratase, de algunos de estos tratamientos basados en la fabricación aditiva. "Un biomodelo virtual según el volumen y el tiempo que utiliza el ingeniero en generarlo varia entre 150 a 1000 euros, un biomodelo impreso·3D entre 800 a 2.000 euros,  las guías y utillaje entre 2.000 y 4.000 euros, mientras que las prótesis a medida oscilan entre 8.000 y 20.000 euros", detalla el doctor. "Todo ello incluye el trabajo de los ingenieros, los programas informáticos, la impresión con multitud de materiales biocompatibles, el volumen a imprimir… y según la tecnología de la impresora 3D, el postprocesado, la amortización de los programas e impresoras 3D y equipos o el sueldo de los profesionales".

Pueden parecer cifras muy estratosféricas, pero nada más lejos de la realidad de muchos otros tratamientos y métodos diagnósticos empleados en el sector sanitario. De hecho, para Martínez Seijas no hay duda de la rentabilidad -tanto social como potencialmente económica- de la impresión 3D.

Médicos discutiendo
Getty Images

"Sin duda al implementar una nueva tecnología es necesaria una inversión, pero el aumento de la cartera de prestaciones no se va a resentir tanto, pues si se mira en términos concretos de prótesis a medida, van a sustituir el uso de las prótesis estándar en casos complejos y con procesos más eficientes al hacer las cirugías más rápidas, menos invasivas y con menor tiempo de ingreso en el hospital", explica el doctor. "Las prótesis que se usan actualmente y son estandarizadas tienen un coste similar a las impresas en 3D, que por supuesto no van a desaparecer, pero que que usando las tecnologías 3D permitirán una mejor adaptación al paciente con casos menos complejos".

A ello hemos de unir, en opinión de este experto, "el valor añadido en seguridad y empoderamiento del paciente, eficiencia, acorte de la estancia, prevención de complicaciones evitables -como una mala adaptación de una prótesis- o segundas intervenciones". Echen cálculos ustedes mismos de todo lo que ello implica.

Por todo ello, Pedro Martínez Seijas habla en nombre del colectivo médico al demandar "centros de excelencia de impresión 3D médica en los sistemas autonómicos de salud, coordinados en red para dar servicio a los distintos hospitales y por ende a los pacientes" También reclama más esfuerzos en "investigación clínica en medicina regenerativa" para seguir explorando casos de uso y potenciales aplicaciones de esta técnica tan prometedora.

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