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Cómo se puede aprovechar la superpoblación de la Tierra desde el punto de vista de la inversión

El 90% de la población mundial vive en el hemisferio norte
Multitudes Andrew Theodorakis/Getty Images
  • La sobrecapacidad de la Tierra es un problema que nos ocupa hoy en día y de cara al futuro, pero que puede generar atractivo desde el punto de vista de la inversión.
  • Luciano Diana, director de inversión temática ambiental de Pictet AM y su comité asesor, al ritmo de crecimiento actual “en poco más de 30 años precisaremos tres planetas para cerca de 10.000 millones de personas".
  • Hay señales de que los esfuerzos por detener la degradación ambiental -medidas políticas o nuevas tecnologías -están empezando a tener frutos en el plano de la inversión.
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La sobrecapacidad de la Tierra es un problema que nos ocupa hoy en día y de cara al futuro. En unos años los seres humanos habremos consumido todos los recursos naturales disponibles del planeta del año antes de que finalice el ejercicio, como madera, pescado, agua y minerales, produciendo residuos como emisiones de dióxido de carbono. El resto del año estaremos reduciendo lo que debería estar disponible para las generaciones futuras

Calculado por la organización científica internacional sin ánimo de lucro Global Footprint Network (GFN), se va adelantando cada año desde inicio de la década de 1970 (se determina por la cantidad de recursos naturales de los que dispone el planeta y la huella ecológica de la humanidad en relación con superficie necesaria, con estadísticas de Naciones Unidas).

Según Luciano Diana, director de inversión temática ambiental de Pictet AM y su comité asesor, al ritmo de crecimiento actual “en poco más de 30 años precisaremos tres planetas para cerca de 10.000 millones de personas (en España la huella ecológica es cuatro hectáreas por persona, siendo su Día de la Sobrecapacidad el 28 de mayo -la biocapacidad global del planeta es 1,63 hectáreas por persona-)”.

Efectivamente la actividad humana y residuos que generamos conllevan cambios potencialmente irreversibles. Para medirlo seguimos el "espacio ecológico operativo seguro" en que las actividades humanas deben permanecer, según el marco desarrollado por Stockholm Resilience Centre en nueve dimensiones –cambio climático, acidificación, contaminación química, cambios de uso del suelo, agotamiento del ozono, aerosol atmosférico, cambios en el ciclo del nitrógeno, cambios en el ciclo de fósforo, pérdida de biodiversidad y agotamiento de suministros de agua dulce-. 

Para cada área hay límites seguros que si se sobrepasan generan efectos medioambientales que “dejan de ser lineales y predecibles”, detalla Diana. Por ejemplo, la proporción de CO2 en atmósfera no debe pasar de 350 partes por millón y el consumo de agua dulce no exceder de 6.000 kilómetros cúbicos por año.

Ya hemos violado cinco umbrales. Es el caso del ciclo del nitrógeno y del fósforo, macronutrientes de los abonos. La agricultura intensiva, especialmente en China, actividad industrial y crecimiento de la población han aumentado su volumen en ríos y océanos, provocando crecimiento excesivo de algas, que agotan el oxígeno, matando plantas acuáticas y peces, en un proceso llamado eutrofización. 

Los científicos estiman que las zonas marinas de cero oxígeno o "muertas" ya se han cuadruplicado desde los años 50. De hecho, los residuos bioquímicos se emiten a un ritmo 40 % mayor de lo que el medioambiente puede soportar.

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Los réditos en el plano de la inversión

Hay que tener en cuenta que actualmente hay casi tantas normas como gestoras de fondos de inversión y para el inversor es muy difícil hacer comparaciones basadas en huella de carbono u otros indicadores

Tal y como analiza Eric Borremans, director de ASG en Pictet AM, debemos hacer hincapié en un pequeño número de “métricas, simples y armonizadas”. El objetivo es integrar plenamente factores ASG en el análisis fundamental, pues analistas y gestores de carteras ven “valor añadido real, dado que proporcionan una perspectiva complementaria a los análisis financieros más utilizados, de los que hay superávit de información”

En ASG la información es más cualitativa y menos cubierta por los analistas financieros y agencias de calificación, ya que todavía estamos en una fase de aprendizaje de las metodologías de integración.

Pero se han realizado multitud de estudios, académicos y de instituciones financieras, que tienden a confirmar que los criterios ASG no tienen impacto negativo en el rendimiento.

Hay señales de que los esfuerzos por detener la degradación ambiental -medidas políticas o nuevas tecnologías -están empezando a tener frutos en el plano de la inversión. Según GFN, a lo largo de la década de 1970-2014, el Día de la Sobrecapacidad se adelantaba tres días cada año

Desde entonces ha disminuido a menos de un día al año. De hecho hay razones para el optimismo. Algunas industrias forestales y sectores ambientales están reduciendo los residuos bioquímicos que producen con tecnologías innovadoras en control de contaminación. 

Estas empresas juegan un papel importante en ayudarnos a pagar nuestra "deuda ambiental" y vivir dentro de nuestras posibilidades. De ahí a que la apuesta por ellas en los mercados puedan crear un valor añadido para nuestras carteras. Se trata de un mercado medioambiental de dos billones de dólares en ventas que crece 6 a 7% anualmente, por encima de 3 a 4% la economía mundial.
 

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