Crean una nueva mascarilla alternativa a las N95: se puede llevar más de 12 horas, esterilizarse, reutilizarse y puede llegar a durar más de 10 años

La nueva mascarilla Octo Respirator Mask (ORM).
La nueva mascarilla Octo Respirator Mask (ORM).

Octo Safety Devices

  • La nueva mascarilla Octo Respirator Mask (ORM) dura más de 12 horas puesta, puede esterilizarse con agua hirviendo y reutilizarse durante años antes de cambiarla.
  • El modelo viene a ser una revisión de la antigua mascarilla N95 que ayudó a frenar el SARS en 2003, pero mucho más moderna, duradera, cómoda y efectiva.
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Cuando el brote de SARS de 2003 azotó la ciudad de Toronto, las autoridades sanitarias canadienses expresaron su preocupación por las mascarillas N95, uno de los modelos más seguros para evitar la propagación de la desconocida enfermedad, pero con varios problemas secundarios.

Los médicos aseguraban que los filtros de respiración eran incómodos para soportar largas horas de trabajo, que provocaban dolores de cabeza y que adolecían de falta de aliento tras sus turnos. Con el tiempo, ya después de que el brote remitiese, varios gobiernos emitieron informes en contra del modelo argumentando que debían ser rediseñadas para futuras epidemias. Nadie pensaba que el riesgo de una pandemia global fuera real, así que el proyecto y sus 28 recomendaciones institucionales se quedaron durmiendo en un cajón.

Ahora es bien sabido que la situación no podría haber cambiado más, y dos científicos han desempolvado los viejos documentos.

Tobias Franoszek y Natasha Duwin, cofundadores del fabricante de mascarillas Octo Safety Devices, recuperaron el trabajo sobre las N95 y prepararon su segunda versión, una que cumpla los estándares de calidad entonces vilipendiados, pero con todas las garantías de seguridad que ofrecía el modelo original.

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"Las máscaras N95 y la tecnología de las mascarillas no han cambiado demasiado en los últimos años", reconoce Franoszek, que ya ha bautizado a la nueva mascarilla como Octo Respirator Mask, u ORM. Hace 3 años, mucho antes de la aparición de COVID-19, Franoszek y Duwin comenzaron a explorar alternativas para su fabricación, adquiriendo los derechos del diseño antiguo y pensando en cómo remodelarlo. La pandemia no ha hecho más que acelerar su carga de trabajo.

A diferencia de la N95, la ORM está diseñada para ser reutilizable y puede ser esterilizada con agua hirviendo; también su filtro antimicrobiano. El proceso, anuncian los anunciantes, se puede repetir docenas de veces por cada mascarilla, por lo que si alguien la usa con poca frecuencia —digamos, por ejemplo, para ir al supermercado una vez por semana— podría llegar a durar un año o incluso más. En momentos en que no haya epidemias, la mascarilla puede ser guardada de forma segura durante 10 años sin degradarse.

Pero el quid de la cuestión es incluso más segura que la antigua N95. Si el modelo original filtraba el 95% de las partículas dañinas en el aire, la ORM está preparada para alcanzar el umbral del 99%, como los filtros del aire acondicionado, y mantenerlo durante más de 12 horas.

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"Durante la epidemia de SARS, las estadísticas indicaron que el 43% de las víctimas eran sanitarios", menciona Franoszek. "Ellos son los más conscientes de los peligros del virus porque lo viven físicamente, en primera persona. Entonces recibíamos muchas anécdotas de gente que se quitaba las mascarillas diciendo que no podían soportarlas más".

Los respiradores N95 no se utilizaban originalmente en los hospitales —era más probable verlos en la construcción— pero comenzaron a aparecer en el sector sanitario a principios de los años noventa durante un resurgimiento de la tuberculosis, pero nunca se diseñaron para ser cómodas ni para soportar jornadas de trabajo aciagas. La nueva ORM, por contra, está hecha de silicona blanda, lo que la hace mucho más confortable y fácil de usar, huyendo de los complicados ajustes de la N95, que requería entrenamiento sólo para ponérsela.

Un filtro plisado aumenta el flujo de aire, haciéndolo más respirable y protegiendo al mismo tiempo tanto al usuario como a las personas que lo rodean. En total, la máscara aborda 26 de las 28 recomendaciones del informe del gobierno sobre la mejora de los respiradores, además de plantear un rediseño para cumplir las 2 restantes —poder ponerse una máscara contaminada sin infectarse y que sea transparente—.

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