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Dónde invertir este año si eres un inversor conservador y no quieres arriesgar mucho con tu dinero

Traders analizando el mercado en Wall Street.
Reuters
  • Si hubo un activo que sorprendió el año pasado, tanto a los gestores como a los inversores, por su más que favorable evolución fue la renta fija.
  • Así, Juan Ramón Casanovas, Head of Private Portfolio Management, Bank Degroof Petercam Spain, detalla los beneficios de las estrategias para un inversor conservador y dónde puede haber un mayor interés.
  • La única esperanza de obtener una rentabilidad más alta es que los tipos ahondasen “en terreno negativo o que los diferenciales de crédito mejorasen aún más”, concreta el experto.
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Si hubo unos activos que sorprendieron el año pasado, tanto a los gestores como a los inversores, por su más que favorable evolución fue la renta fija. Prácticamente todos los segmentos de este vehículo de inversión tradicionalmente conservador batieron las previsiones. 

2019 fue un gran año tanto para los que decidieron tomar riesgo de crédito como para los que lo tomaron en duración. Todas las áreas geográficas se vieron favorecidas por esta tendencia, anotándose fuertes avances los países desarrollados y los países emergentes. Son pocos los países que no lograron rentabilidades positivas.

Frente a este escenario tan optimista, los activos de corto plazo lograron cerrar el año con avances, con la excepción de los fondos europeos estrictamente monetarios. Cabe recordar que ya desde principios de año el tipo de intervención del Banco Central Europeo se encontraba en el -0,40%, y desde la última rebaja del mes de septiembre se sitúa en el -0,50%. 

En este sentido, si eres un inversor que no apuesta por un riesgo elevado, ¿cómo puedes invertir y dónde pueden estar las mejores oportunidades conservadoras? Juan Ramón Casanovas, Head of Private Portfolio Management, en Bank Degroof Petercam Spain, detalla los beneficios de esta estrategia y dónde puede haber un mayor interés.

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El atractivo de una estrategia conservadora

Con este escenario, y teniendo en cuenta todo lo anterior, parece tarea difícil poder construir una cartera de renta fija conservadora con retorno positivo. Los activos de corto plazo se vieron recompensados por la contracción de diferenciales y por la rebaja en todos los tramos de la curva de tipos de interés, pero para el 2020 “ya no queda prácticamente margen de mejora”, describe Casanovas.

El tipo de interés al que se contratan hoy estos activos arroja rentabilidad cero o incluso negativa, por lo que la única esperanza de obtener una rentabilidad más alta es que los tipos ahondasen “en terreno negativo o que los diferenciales de crédito mejorasen aún más”.

Por eso, debemos ser conscientes de que esta situación parece que no revertirá ni en el corto ni en el medio plazo, por lo que este escenario de no rentabilidad en este segmento de la renta fija puede “durar meses e incluso años”.

Siguiendo este hilo, su recomendación para los inversores más conservadores es que “no tomen riesgo en renta fija”, evitando invertir en fondos de alta rentabilidad y en fondos con largas duraciones, y que “busquen un activo que, en la medida de lo posible, preserve su capital”, y asignen su presupuesto de riesgo a “activos de renta variable conservadores”, en la proporción que su perfil inversor o su aversión al riesgo les permita.

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En qué bonos se pueden invertir

En el segmento de renta fija únicamente el experto recomendaría “fondos de corta duración flexibles”. Dicho de otro modo, que puedan invertir tanto “en bonos soberanos como en corporativos, de países desarrollados o emergentes”. 

Para la renta variable Casanovas buscaría fondos conservadores, entre ellos destacan los que invierten en “acciones de alta rentabilidad por dividendo, fondos de renta variable “value” e incluso fondos con un enfoque ISR (inversión socialmente responsable)”. 

En cuanto a inversores con un mayor grado de experiencia o que tengan un contrato de gestión discrecional, podrían “plantearse la posibilidad de hacer gestión activa de la inversión en renta variable”, y aprovechar la más que posible “volatilidad de los mercados”. 

Esto podría traducirse en dos o tres movimientos de entrada y salida a lo largo del año cuando los mercados corrijan y, de esta forma, con un pequeño porcentaje “poder obtener unos pocos puntos porcentuales de rentabilidad adicional para la cartera”.

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