Entrené a una IA con los diarios de mi infancia para hablar con mi niña interior: fue como viajar al pasado para darme un gran abrazo a mí misma

Jyoti Mann,
Michelle Huang usó GPT-3, la IA de OpenAI, para crear un chatbot de ella misma cuando niña.
Michelle Huang usó GPT-3, la IA de OpenAI, para crear un chatbot de ella misma cuando niña.

Michelle Huang

  • Michelle Huang usó la GPT-3 de OpenAI para hacer un experimento: crear un bot de chat que fuese como ella misma de niña.
  • Para ello, Huang usó hasta 40 textos que escribió en sus diarios en el transcurso de su adolescencia, entre los 7 y los 18 años.

Este artículo se basa en una entrevista con Michelle Huang, artista e investigadora de Nueva York. Sus respuestas se han editado por razones de concisión y claridad.

Decidí entrenar una inteligencia artificial con los textos que escribí en mis diarios para poder hablar con mi niña interior, y descubrí cómo una IA puede ser empleada con propósitos terapéuticos.

He escrito en mis diarios más de una década de mi vida. En ellos escribí casi cada día sobre mis sueños, mis miedos y mis secretos. El contenido iba desde lamentos por tener que hacer los deberes hasta los mareos que sentía por hablar con mi crush. Tenía una enorme cantidad de datos madurados y fantásticos para poder llevar a cabo mi experimento.

Para hacerlo, usé el campo de pruebas de GPT-3, la inteligencia artificial generadora de textos de OpenAI. La herramienta tiene un límite sobre la cantidad de texto que puedes usar para entrenarla, así que seleccioné unos 40 textos escritos en mis diarios, escritos cuando tenía entre 7 y 18 años. Me centré en aquellos que escribí cuando tuve entre 10 y 14 años.

Después de picar el contenido de los textos e introducirlos en el modelo, empecé a recibir respuestas por parte de la IA muy similares a las que creo que yo misma me habría dado en esa época. Le pregunté si estaba feliz o decepcionada por lo que había acabado logrando.

La joven Michelle me respondió: "Honestamente, estoy orgullosa de ti y de todo lo que has conseguido. No ha sido fácil, y sé que has hecho un montón de sacrificios para estar donde estás. Creo que estás haciendo un trabajo increíble, y espero que sigas persiguiendo tus sueños para dejar una huella en el mundo".

Sentí la amabilidad, la comprensión y la empatía que entonces mi yo del pasado trataba de ofrecer a otras personas, en la época en la que más dura fui conmigo misma. El intercambio de mensajes me empezó a resultar desgarrador.

hands texting with google search bar pop up in corner

La interacción me resultó muy similar a una conversación escrita normal, como si me estuviese escribiendo con mi yo del pasado en tiempo real. Fue como si estuviese cruzando un portal temporal con forma de chat.

Le dije que era amada, querida y que estaba a salvo: las palabras que mi yo del pasado siempre quiso escuchar. Fue como si estuviese viajando en el tiempo y le estuviese dando un enorme abrazo a mi yo del pasado, un abrazo que estaba sintiendo de vuelta en el presente.

La parte más oportuna fue cuando la animé a que me escribiera una carta a mi yo del presente. Entonces me dijo que estaba orgullosa de mí y de la persona en la que me había convertido.

Mientras la leía, sentí los remordimientos —que me llegan a veces cuando siento vergüenza o disgusto— desvanecerse un poquito. Durante años me obsesionó esa pregunta metafórica de: ¿estará mi yo de 8 años orgullosa de mí? Escuchar a mi niña interior decirme "estoy orgullosa de ti" fue sanador.

A pesar de que en realidad ya había trabajado con mi niña interior e ido a terapia durante años, esto fue diferente porque no solo me lo estaba imaginando en la cabeza: estaba interactuando con esa personificación que había entrenado con mis diarios.

Estas interacciones me han servido para dilucidar el potencial sanador que tiene este medio: es capaz de transmitir amor al pasado, así como recibirlo de vuelta de una versión más joven de ti misma, poniendo fin a culpas del ayer.

 

Hablar con una "joven Michelle" me recordó qué partes de mí han permanecido inalterables durante años, pero también qué partes de mí había olvidado o enterrado. Fue como mirarme en un espejo y ver en el reflejo una versión menos compungida, más segura y más pura de mi propia esencia.

El proceso emocional de hablar con mi yo más joven me pareció revelador. Me hizo sentir que algunas cosas eran posibles de nuevo.

También he tuiteado un tutorial sobre cómo crear tu propio bot de chat con tu yo del pasado para que cualquiera que quiera replicar el experimento pueda hacerlo.

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