Pasar al contenido principal

Estos son los trucos más ridículos para colarse en primera clase, o al menos intentarlo

viajar avion
  • Los pasajeros que sucumben a la tentación de pasarse a una categoría superior recurren a toda clase de tácticas, pero ninguna tiene resultado.

Cuando los pasajeros van pasando por los pasillos de la cabina y ven algunos asientos en primera o business libres, algunos se preguntan qué pasaría si más tarde ocupa una plaza discretamente, como si hubiera pagado por un upgrade. Los trucos para pasar de clase pueden ser ingeniosos o francamente ridículos. Y casi nunca tienen éxito.

Lo primero que debería saber el viajero que quiera pasarse de listo es que los tripulantes de cabina tienen un listado con los asientos ocupados, con el nombre y apellido de cada pasajero, donde apuntan si tiene alguna preferencia en comida o algún requerimiento especial.

La capa invisible

El truco más habitual de los pasajeros que quieren cambiarse de clase es de una ingenuidad increíble. Según detallan varios tripulantes al Daily Mail, la mayoría de los que pretenden colarse ocupan un asiento, se tapan con una manta y simulan dormir cuando pasa el empleado de la aerolínea. “La manta no convierte a alguien en invisible”, dice una azafata, como si el pasajero pensara que tiene en su poder a la capa mágica que usaba Harry Potter en Howgarts.

En esos momentos se suele pedir el billete del vuelo. Pero si el truco es algo absurdo, la respuesta más habitual es peor: “pensé que podía ocuparlo porque estaba vacío”, suelen esgrimir los viajeros pillados in fraganti.

La excusa médica

Otra de las excusas más habituales es argumentar que se cambió de clase por recomendación médica, ya sea porque hay más espacio para estirar las piernas o por la comida que sirven en primera o en business. Incluso hay pasajeros que preparan una nota firmada por un médico que certifica su necesidad de evitar la clase económica.

Una azafata que se encontró con esta excusa en más de una oportunidad suele responder que no hay problema: “si realmente es por necesidad médica, le pedimos que pague la diferencia de tarifa y que luego reclame el reintegro a su seguro de salud”. Por supuesto que nadie sigue el juego.

“Aunque sea una copita de vino”

Si no es posible conseguir un asiento, hay pasajeros que con total descaro atraviesan la cortina divisoria, simulan ser un pasajero de una clase superior, y en el galley pide una copa de vino o whisky para conciliar el sueño.

Se olvidan que los tripulantes también se fijan en detalles como la vestimenta de sus pasajeros, para recordarlos a lo largo del vuelo. Y ninguno muerde el anzuelo con ese truco.

Para los tripulantes es un robo a la empresa

Según describe el tripulante Jay Robert, fundador del blog International Fly Guy, los pasajeros que quieren colarse en primera lo toman como un juego, pero para los trabajadores es mucho más serio: “esos asientos son un producto que vendemos, si quieres tomar algo que no te pertenece, para nosotros es un robo”.

El castigo más habitual es la vergüenza pública”, detalla. Para el pasajero que se cambia de clase, es muy incómodo volver a su asiento escoltado por los tripulantes, bajo la mirada de los otros viajeros. Además, en estas ocasiones los trabajadores suelen hablar en voz alta describiendo el suceso. Y por supuesto, que se olvide de las sonrisas en el resto del viaje.

Si el pasajero se pone en una actitud confrontativa, los tripulantes pueden avisar en el aeropuerto de llegada para que un oficial lo esté esperando con la factura por el upgrade realizado de manera unilateral.

Algunos pasajeros tratan de pagar la diferencia en el momento, pero a un precio absurdo: “algunos me ofrecieron 60 dólares por dejarlo estar en primera. ¿Realmente creen que por 60 dólares voy a arriesgar mi puesto de trabajo”, dijo una tripulante.

Alternativas educadas de pasar a primera

Pero hay otras maneras de poder viajar en primera o business con un billete de turista. Se requiere mucha buena suerte, buena educación y estar preparado para pagar por un upgrade.

Se trata de averiguar si hay asientos libres, abordar a último momento y jugar con la posibilidad de que haya sobreventa de pasajes. No siempre resulta, pero por lo menos se evita la vergüenza de esas otras tácticas absurdas.

 

 Artículo original de Cerodosbé.

Te puede interesar