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Guía para elegir los mejores productos de inversión según tu perfil de riesgo

Inversión en el móvil.
FirmBee / Pixabay

El Óscar a la mejor película se lo lleva una sola producción cada año. Por maravillosas que sean las candidatas en liza, únicamente puede haber una ganadora. No ocurre lo mismo con un hipotético Óscar a la mejor inversión, ya que las variantes son tantas que es casi imposible responder a la pregunta de cuál es la mejor.

Los distintos perfiles de inversores, así como la variedad de productos que hay en el mercado con características de rentabilidad y riesgo para casi todos los gustos, llevan a esa conclusión. No obstante, sí hay una serie de pautas, planteamientos e información que sí puedes y debes tener en cuenta si vas a meter tu dinero en lo que sea.

¿Cuál es tu perfil de inversor?

Antes de decidir comprometer tus ahorros, lo primero que debes hacer es analizarte. Sí, olvídate por un momento del producto en el que piensas que puedes invertir y céntrate en concretar tus propios objetivos personales. Para ello, te recomendamos que te hagas las siguientes preguntas:

  • ¿Cuántos años tienes, cuál es tu situación socioeconómica y familiar y qué capacidad de generación de ahorro posees?
  • ¿Qué patrimonio acumulas y con qué grado de diversificación cuenta éste? Obviamente, distribuir entre distintos productos financieros es una de las mejores maneras de limitar el riesgo con rentabilidades razonables.
  • ¿Qué cantidad quieres destinar a la inversión?
  • ¿Durante cuánto tiempo quieres o tienes capacidad para mantener el capital inmovilizado?
  • ¿Qué expectativas de rendimiento tienes en mente?
  • ¿Hasta qué nivel de riesgo estás dispuesto a asumir a cambio de esos beneficios? No todas las personas poseen la misma resistencia, tanto desde el punto de vista psicológico como desde un prisma puramente práctico: a mayor riesgo, más tiempo y dedicación deberás destinar al seguimiento de tus inversiones.

La última pregunta te llevará a determinar si eres un inversor arriesgado —controlas el mundo financiero y buscas altas rentabilidades a pesar de lo que puedas perder—, conservador —tu prioridad es mantener el capital invertido, a pesar de que ganes menos— o moderado, que está a medio camino entre los dos primeros.

¿Cuál es la mejor inversión?

Una vez tengas las respuestas a las cuestiones anteriores, es hora de pensar en los mejores productos en los que invertir tus ahorros. Como planteamiento general, eso sí, recuerda que la relación entre rentabilidad y riesgo mejora cuanto mayor es el horizonte temporal. De la misma manera, nunca olvides que la inversión con riesgo cero no existe.

Como elegir un buen producto de inversión
geralt / Pixabay

Asimismo, ten en cuenta que la decisión de invertir debe ser tomada de forma responsable, contando con toda la información necesaria y, aunque parezca una obviedad, con sentido común, según aconsejan desde la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

A ello hay que añadir que "nadie duros a pesetas" (recuerda los timos piramidales) y que, si no conoces un producto en profundidad es mejor aceptar que no lo conoces y optar por otra inversión o buscar consejo profesional. Miles de inversores habrían conservado millones y millones de euros sólo con haber seguido estas sencillas pautas de comportamiento durante la crisis.

¿De qué inversión se trata, cómo funciona y qué espero de ella?

Tras haber determinado tu perfil de inversor, toca cruzar tus propios datos con los que obtengas del análisis que debes hacer también al producto de que se trate. Ahí van las preguntas clave que recomienda, de nuevo, la CNMV:

  • ¿Coincide esta inversión con mis objetivos? ¿Es adecuada para mí?
  • ¿Cómo obtendré los rendimientos (a través del pago de dividendos, intereses, etc.)?
  • ¿Cuál es la fiscalidad del producto? Ojo a los impuestos, que pueden hacer que te lleves un disgusto.
  • ¿Cuánto tendré que pagar en concepto de comisiones de suscripción y reembolso o por compra y venta, así como por gastos de administración y custodia?
  • ¿Se trata de un producto líquido? ¿Se negocia en algún mercado organizado? ¿Será fácil venderlo si necesito el dinero?
  • ¿Cuáles son los riesgos específicos de este activo? ¿A cuánto pueden ascender mis pérdidas en el peor de los casos?
  • ¿Quién supervisa el producto? Si lo que te ofrecen no está bajo el control de alguna institución (la propia CNMV, el Banco de España o la Dirección General de Seguros y Fondos de Pensiones), olvídate. Así de claro.

Leer más: 7 claves para ahorrar más e invertir mejor

¿Dónde invertir tus ahorros?

De forma más concreta, aquí van diez posibilidades más o menos clásicas en las que puedes invertir tus ahorros. De nuevo es preciso insistir en que la inversión con riesgo cero no existe y que los siguientes consejos son válidos para la situación actual.

  • Vivienda. Con el euríbor en mínimos históricos y los precios de alquiler igualmente al alza, muchas familias se están hipotecando de nuevo. Como consecuencia, el mercado inmobiliario se está reactivando. También los hay que compran para vender después con revalorización o para alquilar, precisamente por las notables subidas en las rentas. Inversión a largo plazo y, en principio, para un perfil conservador.
  • Otros bienes inmuebles (locales comerciales, garajes, etc.). Puedes aplicar de forma aproximada los mismos criterios que en el punto anterior, aunque es especialmente relevante la ubicación del inmueble. No obstante, en ambos casos debes contar con un capital considerable.
  • Acciones. Son inversiones con un alto grado de liquidez, un elevado potencial de rentabilidad a medio o largo plazo y, como es lógico, un riesgo importante. Los mercados bursátiles son hipersensibles a una multitud de factores que escapan al control de la práctica totalidad de las personas, por no decir de todas: políticos, económicos, territoriales, sociales, coyunturales, jurídicos, sectoriales o relacionados con el propio título (mala gestión, resultados económicos negativos y hasta escándalos de corrupción, sexuales o que influyan de cualquier forma en la reputación de la compañía).
  • Bonos, que pueden ser emitidos por deuda pública o privada. Las ventajas son claras: no necesitas conocimientos técnicos y la inversión es de riesgo bajo. Aunque menor que en el caso de las acciones, el potencial de rentabilidad es alto.
  • Fondos de inversión. Una de las grandes ventajas de este instrumento financiero es que permiten al inversor particular acceder a cualquier activo y mercado por medio de un profesional. En general, debes tener en cuenta que un fondo está enfocado más a la inversión a largo plazo.
  • Depósitos. No tienen ningún secreto y son inversiones seguras, pero, en general, hoy en día, ofrecen rentabilidades exiguas.
  • Planes de pensiones. No necesitas apenas conocimientos del mercado, tienen una fiscalidad favorable (menos en el momento de rescatarlos) y, a partir de 2025, se transformará en un producto mucho más líquido.
  • Oro. Tampoco en este caso requieres de grandes conocimientos financieros. A largo plazo es una inversión segura.
  • Negocio. Si metes tu dinero en una empresa debe ser porque conoces muy bien el negocio, el sector en el que opera y el potencial de crecimiento que presenta. En este campo también es posible acudir a una franquicia.
  • Obras de arte y objetos de coleccionismo. Pinturas, esculturas, monedas, joyas, etc. Se trata, en cualquier caso, de artículos que esperas que se revaloricen con el tiempo. Resulta aconsejable que o bien tengas conocimientos del mercado en el que entras o bien que cuentes con asesoramiento profesionalizado y de confianza. Además de que puedes tardar en vender el objeto... Con todo, puede ser una inversión rentable a largo plazo.

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