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Por qué en Estados Unidos hay tantos alérgicos al cacahuete comparado con otros países

  • "Bamba" es un particular y popular snack de cacahuete de Israel, cuyo nombre hace alusión al cacahuete y dicen que es una de las primeras palabras que un niño israelí aprende. 
  • Mientras tanto, se estima que los alérgicos a este alimento ascienden a los 2 millones de personas solo en Estados Unidos, compartiendo las altas cifras con zonas como Reino Unido, Canadá o Australia.
  • Ocurre el caso contrario en países como China, Tailandia, Corea o Filipinas.
  • ¿Qué es lo qué está pasando?

Esta es la transcripción del vídeo.

Estados Unidos tiene una epidemia en sus manos: la alergia a los cacahuetes. Entre 1997 y 2008, el número de niños estadounidenses con alergia a los cacahuetes se ha triplicado. Y a día de hoy, se estima que 1.8 millones de niños en Estados Unidos son alérgicos. Es una cifra más grande que toda la población de Filadelfia.  Y Estados Unidos no está solo. Reino Unido, Canadá y Australia han visto un aumento similar en las alergias infantiles al cacahuete. Pero no es el caso en otros países como China, Tailandia, Corea, Filipinas e Israel.

Entonces, ¿Qué tienen esos países que no tenga Estados Unidos? En Israel, existe el chiste de que las primeras palabras que salen de la boca de todo niño pequeño son: abba, que significa papá; ima, que significa mamá, y bamba. Bamba es un popular snack de cacahuete. Se cree que el 90% de las familias israelíes lo compran habitualmente. ¿Y, adivinas qué? La tasa de alérgicos al cacahuete en Israel es 1/10 de la tasa que tiene Reino Unido. Y en China y Tailandia, muchos niños desayunan gachas de arroz con cacahuete. Y, ¿no lo imaginas? Las alergias al cacahuete también son relativamente pocas allí. 

Pero esto podría ser una coincidencia, ¿verdad? Gracias a Dios que existen los investigadores del King’s College de Londres. Reclutaron a 640 bebés de 4 a 10 meses que estaban en riesgo de desarrollar una alergia al cacahuete. La mitad de los niños del estudio comían snack de cacahuete de forma regular. Mientras que a la otra mitad se le dijo que evitara los cacahuetes por completo. 

Luego, cuando los niños cumplieron 5 años, los trajeron para el experimento final. Todo ellos fueron instruidos para comer algún tipo de proteínas de cacahuete. De los niños que comían bocatas con cacahuete de forma repetida durante su infancia, el 3,2% había desarrollado un alergia al cacahuete. Pero los niño que evitaron el cacahuete, estaban mucho peor. Más del 17% de ellos habían desarrollado una alergia a una nuez que nunca habían consumido. Eso significa que eran seis veces más propensos a desarrollar una alergia al cacahuete que los niños que lo consumían regularmente. Pero si no sabes cómo funcionan las alergias, todo comienza a tener sentido.

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Cuando alguien con alergia al cacahuete se encuentra con uno por primera vez, tu sistema inmunológico se acelera. En este caso, percibe al cacahuete como una amenaza. Y produce anticuerpos para prevenir un futuro encuentro. Así que la próxima vez que una persona consuma cacahuetes, los anticuerpos activan una respuesta inmune que la persona experimenta como una reacción alérgica.

Los científicos no están seguros de por qué algunas personas experimentan reacciones y otras no. Pero ellos piensan que la exposición temprana puede ayudar a los bebés en riesgo. Y, afortunadamente, las alergias no siempre están grabadas en piedra. En un ensayo clínico realizado a principios de este año, los médicos reclutaron a niños con alergias al cacahuete, les dieron una pequeña dosis de polvo de cacahuete y aumentaron lentamente la cantidad con el paso del tiempo. El sistema inmunológico de los niños se acostumbró al polvo y casi todos ellos fueron capaces de desarrollar una tolerancia al mismo. 

Este proceso, llamado desensibilación, es una forma de engañar a tu sistema inmunológico. Y podría, si se una de manera correcta y segura, convertirse en una forma de tratar a los niños que tienen una reacción leve a los cacahuetes. Y aunque los resultados han sido prometedores hasta ahora, estos tratamientos no son una cura. Es más, los científicos sospechan que la genética también puede jugar un papel en el desarrollo de la alergia.

Por lo tanto, antes de afrontar el asunto con tus propios métodos y empezar a alimentar a tus bebés con cacahuetes, habla con un médico y asegúrate de que estás a salvo. Después de todo, como todo en la vida, los cacahuetes deben disfrutarse con moderación.

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