Inditex entra en el capital de Circ, una startup de reciclaje textil, y los expertos advierten:"Si el negocio se basa en abastecerse para reciclar, se sigue alimentando la máquina"

Zara
Reuters/SUSANA VERA

“Tenemos en nuestras manos una tremenda responsabilidad y un gran futuro por delante, que nos obliga a dar lo mejor de nosotros mismos", dijo este martes Marta Ortega en su primera junta de accionistas como presidenta de Inditex.

Como prueba de la nueva era que empieza, la empresa dueña de Zara ha dado un giro estratégico inédito: por primera vez, invertirá en una startup. La elegida se llama Circ y es estadounidense.

Inditex, sin precisar a cuánto ha ascendido su inversión, explica que ha participado "de forma activa" en una ronda de financiación en la que Circ ha logrado "un significativo respaldo" por parte de inversores relevantes, lo que abre la puerta a que su tecnología escale de forma industrial. Según Modaes, Circ ha levantado 30 millones de dólares (29,7 millones de euros) en una operación liderada por el grupo Breakthrough Energy Ventures, fundado por Bill Gates.

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Circ es una startup que ofrece una tecnología disruptiva de reciclaje con la que busca resolver uno de los grandes retos a los que se enfrenta la industria textil. 

Inditex precisa su propósito: "El reciclaje de productos textiles compuestos por mezclas de distintos materiales, como el poliéster y el algodón, con el objetivo de generar nuevas fibras sostenibles para su utilización por la industria textil".

Apuestas por lo sostenible que no son nuevas

La acción se enmarca dentro del Sustainability Innovation Hub: una plataforma ideada por Inditex que apoya nuevas tecnologías, materiales y procesos que exploran nuevas formas de limitar el impacto ambiental de sus productos.

Mediante esta fórmula, Inditex aporta su experiencia y posicionamiento para acelerar que las soluciones dirigidas a avanzar en la circularidad de su modelo de negocio escalen.

Pese a que lo innovador de esta operación reside en lo económico, Circ no es la primera apuesta de Inditex por empresas emergentes para avanzar hacia otro tipo de industria textil.

De hecho, el pasado diciembre, Zara anunció una alianza con LanzaTech con el fin de lanzar una colección cápsula cuyas prendas incorporaban un tejido que previamente había capturado emisiones de carbono.

"Entendemos los retos de la industria de la moda y por eso estamos trabajando para encontrar soluciones", subrayó, en su momento, Inditex. Circ, que ya trabaja para otras firmas como Patagonia o la japonesa Marubeni, ha sido la elegida para avanzar en este camino.

"Apostar por el reciclaje no es hacerlo por la sostenibilidad"

"Tu basura es nuestro tesoro", reza, a modo de presentación, la web de la startup estadounidense. La empresa persigue, de esta forma, la fabricación de productos a partir de desechos textiles para reemplazar materiales vírgenes. 

Y es precisamente esta idiosincracia empresarial la que no pasa por alto Gema Gómez, directora ejecutiva de la plataforma Slow Fashion Next, pionera en formación en moda, sostenibilidad y negocio. 

"Si apuestas por el reciclaje, no lo estás haciendo por la sostenibilidad propiamente dicha", arranca. La jerarquía de residuos, apunta, se centra en la base: no tener que generarlo.

Gomez explica que cuando tú, como empresa, reciclas, no estás pensando en los limites planetarios de la acción, estás basando tu modelo de negocio en seguir abasteciéndote de materia y, con ello, se avivando el problema: "Seguimos alimentando una máquina que no aporta en positivo".

Asimismo, la web de la empresa tampoco precisa con exactitud cómo se realiza el reciclaje. Se limita a explicar que han descubierto "cómo usar el agua, la presión y la química responsable para recuperar los ingredientes de la Tierra a partir de productos hechos por el hombre para hacer nuevos materiales increíblemente útiles".

Sin embargo, resulta capital entender de qué forma se ejecuta todo el proceso. "Si se desarrolla con con energía fósil, no estamos haciendo nada", apunta Gómez. Tampoco si se desconoce el proceso químico que asume o dónde van a parar los desechos del mismo. 

La compleja de tarea de reciclar lo que no lo es

En la imagen, una trabajadora de Inditex, en Arteixo (La Coruña).

Fuentes cercanas al grupo tampoco obvian la complejidad de la acción: "Para reciclar una prenda, debe ser prácticamente pura". Esto no sucede. 

Precisan  que la prenda debería estar compuesta por nylon o algodón 100% y que, de estar mezclada, es indispensable que su porcentaje sea reducido. Un precepto que no se cumple: "La mayoría de diseñadores de la industria siguen comprando materiales totalmente mezclados".

En esto también coincide Gómez, parte activa del sector durante años: "Al algodón, desde la crisis de 2008, se le introdujo poliéster para abaratarlo. Es el producto que hay". Conscientes del problema, una parte de la industria ya apuesta por otros materiales como el lino, pero siguen siendo la excepción.

Todo este background enturbia cualquier buena acción: "Cuanto te comes un plátano, este va al contenedor del orgánico, lo mismo que una botella de plástico irá al amarillo, pero cuando tienes una camiseta de algodón-poliéster no puedes hacerlo, son sencillamente inseparables", precisa.

Así bien, todas estas acciones en aras de la sostenibilidad, resume, responden al objetivo de cumplir con la llamada la taxonomía verde o, lo que es lo mismo, un sistema con el que la Comisión Europea busca ordenar la economía en base a su huella ambiental. 

"Todos los gigantes están tratando de acotar lo que saben que va a afectar directamente a su modelo de negocio", concluye. 

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