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La inmunidad frente al COVID-19 dura muy poco: los niveles de anticuerpos se reducen considerablemente a los 2 meses, según un estudio

Una mujer prepara la medicación para enfermos de COVID-19 en un hospital de Bélgica.
Una mujer prepara la medicación para enfermos de COVID-19 en un hospital de Bélgica. Yves Herman

Reuters

  • Un estudio publicado en Nature Medicine, orientado a hacer un seguimiento de la evolución del COVID-19, ha concluido que los niveles de anticuerpos se reducen considerablemente en la fase temprana de recuperación. 
  • Los IgG de los pacientes asintomáticos y de los enfermos con síntomas cayeron más de un 70% en los 2 primeros meses, tras su exposición al virus. 
  • La investigación señala que la inmunidad frente al coronavirus tiene una "corta duración". 
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La inmunidad frente al coronavirus dura poco. Así se concluye de un estudio publicado en Nature Medicine, que ha hecho un seguimiento de la evolución de la enfermedad en pacientes con y sin síntomas.

La mayoría de contagiados por COVID-19, hayan tenido una respuesta inmune más o menos fuerte, desarrollan anticuerpos. Los pacientes sí los adquieren, tanto IgG como IgM, aunque estos se reducen considerablemente a partir de los 2 primeros meses, tras la exposición a la enfermedad. 

Según la investigación, que ha monitorizado a 37 pacientes asintomáticos y a 37 con síntomas, los niveles de anticuerpos son "significativamente más altos" en el segundo caso. 

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Tras las primeras 3 y 4 semanas de exposición al virus, el 81,1% de los casos sin fiebre, tos o dificultades respiratorias, entre otras manifestaciones, presentaron anticuerpos IgG. Ese porcentaje se eleva al 83,8% en las personas con síntomas.  

Igualmente, un 62,2% de los asintomáticos y un 78,4% de los pacientes con síntomas desarrollaron anticuerpos IgM. De modo que, en la mayoría de los casos, la protección frente al virus se consigue al contraer la enfermedad. 

Sin embargo, esa inmunidad no se prolonga por mucho tiempo, como concluye el estudio. Tras el seguimiento de los enfermos, un 93,3% de los asintomáticos sí redujeron los niveles de anticuerpos y un 96,8% de los sintomáticos presentaron la misma tendencia. Esa medición se hizo 8 semanas después de que los pacientes contrajeran la infección, y una vez dados de alta los enfermos hospitalizados. Es decir, en una fase temprana de la convalecencia. 

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"Hemos observado que los niveles de IgG en una alta proporción de las personas que se recuperan del COVID-19, empiezan a mermar entre 2 y 3 meses después de la infección", indica el estudio.

De hecho, los niveles de anticuerpos, no solo se reducen en la mayoría de pacientes, sino en una gran medida. Los asintomáticos presentaron un 70,1 % menos de IgG y los casos con síntomas un 76,2%.

"Estos datos muestran los riesgos de usar pasaportes de inmunidad COVID-19 y apoyan la prolongación de las medidas de salud pública tomadas hasta ahora, como el distanciamiento social, la higiene, los test masivos y el aislamiento de los grupos de riesgo", concluye la investigación. 

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