Por qué la opa hostil de BBVA a Sabadell no va a ninguna parte, según varios analistas

El consejero delegado de BBVA, Onur Genç, y el presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, en una rueda de prensa.
El consejero delegado de BBVA, Onur Genç, y el presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, en una rueda de prensa.

BBVA

  • BBVA ha lanzado a Sabadell una opa hostil, que tiene ocho largos meses por delante hasta materializarse. 
  • A pesar del calendario, muchos analistas y expertos en finanzas ya están convencidos de que la operación es la crónica de una muerte anunciada.

La propuesta de opa de BBVA a Sabadell ganó más contrarios que adeptos. Al menos de cara a la galería: en la directiva del banco opado, las autoridades y en las propias acciones del ofertante.

Eso no evitó que, BBVA, convencido del valor que tenía la oferta para los accionistas del banco catalán, lanzase una opa hostil —muy poco frecuente en el sector— a Sabadell, con exactamente las mismas condiciones que la propuesta inicial que hizo al consejo del banco. 

La oferta incluye el canje de una acción de BBVA por 4,83 acciones de Sabadell —que representaba en el momento del anuncio un 30% sobre los precios del día anterior, un 42% sobre la media ponderada del último mes y un 50% sobre los ponderados medios de los últimos tres meses—. Además, tres puestos en el Consejo, conservar la sede de Sabadell y la marca donde fuese relevante.

Ahora, los accionistas pueden vender el banco si les convence el precio y, si no es así, conservarlo y apostar por su carrera en solitario. Y varios analistas creen que esta última es la opción preferida —aunque queden ocho largos meses por delante—.

Estas son las siete razones por las que los expertos creen que la opa hostil de BBVA a Sabadell no tendrá éxito:

La ausencia de negociación entre BBVA y Sabadell

Ricardo Zion, profesor de EAE Business School, cree que los principales motivos por los que Sabadell ha rechazado la propuesta de fusión de BBVA son "el precio y el reparto de poder"

"En cuanto al precio, la prima que estaba dispuesto a pagar BBVA comparado con el precio actual de la cotización no lo hace demasiado atractivo para el accionista del banco catalán", apunta el profesor. "Parece bastante difícil creer que, después de lo ocurrido hace apenas cuatro años, BBVA no haya sopesado mejor su oferta o que incluso que no haya consensuado con el banco catalán", añade.

De acuerdo con las declaraciones del presidente de BBVA, Carlos Torres Vila, precisamente el día que se filtró la noticia, él y su homólogo Josep Oliú se reunirían para compartir las condiciones de la oferta. Pero la filtración aceleró la negociación: BBVA se vio obligado a hacer público su interés, Sabadell a responder y, por su respuesta, BBVA a decidir si continuaba o no con su apuesta

Torres defiende que lo fácil habría sido dejarlo estar, pero "que no es por lo que le pagan". Así, atendiendo a lo que había decidido previamente su Consejo, decidió ir a por todas con Sabadell.

El precio no es "tan atractivo" como defiende BBVA

La convicción de BBVA en su oferta no se trasladó al mercado.  

"El sentimiento del mercado actualmente es que difícilmente prosperará esta opa hostil debido a que el precio ofrecido se considera bajo y a que difícilmente sería aceptado por las autoridades", advierte Ana Rueda, profesora de la Universidad Carlemany y socia de Lemon Economists.

"La opa de BBVA fue hace cuatro años. La cotización estaba por debajo del medio euro. Ahora ya se ha multiplicado por cuatro la acción. Cuatro años después, están fuera. Ya llegan tarde. El Sabadell está muy crecido y va a querer más", opina Eduardo Bolinches.

En 2020, BBVA ofrecía por Sabadell cerca de 2.700 millones de euros. Ahora, 11.500 millones —casi 2.000 millones más de su valor actual—. Pero valorar la acción de Sabadell en 2,2 euros sigue pareciendo poco para acudir a la oferta. En la última semana se ha mantenido por encima del 1,80 euros, lo que ha hecho que la prima del 30% se reduzca a algo más de un 7%. 

 

Los egos de los banqueros

"Hay una motivación de peso para rechazar la oferta, particularmente relacionada con la figura del presidente de Sabadell, quien difícilmente aceptaría la desaparición de la marca Banco Sabadell con su jubilación", apunta Jordi Solé Tuyá, CEO de Kreedit.

Oliú, una de las nueve personas que marcarán el futuro de la opa de BBVA sobre Sabadell, es más que reconocido por defender la estrategia de su banco —con más de 40 años de historia— y apostar por sus perspectivas de crecimiento.

Según Zion, como en 2020, los consejeros de Banco Sabadell tampoco salían demasiado bien parados con la propuesta de BBVA. "Los egos de los banqueros se han vuelto a poner de manifiesto. Eso ha vuelto a ser un freno a la operación", apunta.

"La fusión es un arma que tienen las empresas para conducir su propio destino y cuando este es incierto, es todo un lujo no utilizarla", defiende Carlos Balado, profesor de OBS Business School y director de Eurocofín. 

"Los bancos van a necesitar aún más capital durante los próximos años cinco años, controlar el impacto para su negocio de los riesgos climáticos, fortalecerse ante los ciberataques, financiar a empresas y particulares para seguir creciendo con tipos de interés que tienden a la baja y mejorar la atención a sus clientes ante la presión que ejerce el Banco de España sobre su conducta", advierte.

El Gobierno, que no quiere otro banco 'muy grande como para quebrar' ni menos competencia en el sector financiero

El presidente de BBVA dio a entender en sus horas de encuentro con analistas y periodistas que los supervisores —e incluso el Banco Central Europeo— se habían mostrado favorables a la fusión con Sabadell. Pero el Gobierno advirtió a la entidad interesada que "tiene la última palabra". 

"Para BBVA, el peor de los escenarios sería que el Gobierno no aprobase el proyecto de fusión. Pero, aun así, el BBVA habrá salido ganando de todo ello porque le ha permitido demostrar su capacidad y ambición para acometer operaciones realmente relevantes", analiza Solé Tuyá. 

La profesora Ana Rueda señala que, con la elevada concentración que ya hay en el sector bancario español, la compra de Sabadell por parte de BBVA podría empeorar la situación de competencia

Ilustración de bancos en un tablero de Monopoly

"Tiene el rechazo del Gobierno Central, la Generalitat de Cataluña y el Gobierno de la Comunidad Valenciana. E imagino que tampoco ha sido muy del agrado de clientes y empleados de los bancos involucrados, quienes tienen un nivel de incertidumbre innecesario", apunta Jesús Reglero, director del Máster en Dirección Financiera de OBS Business School y socio de RS Corporate Finance.

"Todo parece indicar que, con la destrucción de puestos de trabajo y el cierre de oficinas, el Gobierno obviamente se va a negar", sentencia Bolinches.

La posición de un Sabadell "más fuerte", según el propio BBVA

A BBVA "le gusta la franquicia más que hace cuatro años". Y Sabadell también se gusta más a sí mismo que entonces —lo que dejó claro con su negativa, que no daba lugar ni a la negociación—.

"Sabadell está más fuerte, tiene un balance fortalecido, mejores provisiones, un alto rendimiento en entorno de tipos, buena dinámica de crecimiento de su negocio... Ahora esta oferta tiene más sentido. Nos gusta la franquicia más que hace cuatro años", defiende Torres Vila.

Rueda señala que la situación financiera de Banco Sabadell ha mejorado significativamente en los últimos años tras reestructurar su filial inglesa y mejorar su balance mediante la reducción de su endeudamiento. "Todo ello, acompañado con una recuperación de la economía española ha hecho aumentar la rentabilidad y el precio de la acción", señala. 

"La propuesta infravalora significativamente el proyecto y las perspectivas de crecimiento como entidad independiente", defendía Sabadell en el comunicado oficial en el que rechazaba la propuesta de fusión de BBVA

"El Consejo confía plenamente en la estrategia de crecimiento de Banco Sabadell y en sus objetivos financieros, y es de la opinión de que la estrategia de Banco Sabadell como entidad independiente generará un mayor valor para sus accionistas", continuaba el comunicado.

El empuje de los accionistas de BBVA

La noticia rápidamente se hizo sentir en la valoración en bolsa de las acciones de las dos entidades. De hecho, fue uno de los motivos por los que Sabadell rechazó la propuesta inicial: "La caída significativa y la volatilidad del precio de la acción de BBVA en los últimos días genera una incertidumbre adicional sobre el valor de la propuesta". 

En un email de Torres que el presidente de Sabadell filtró, el presidente de BBVA también dejaba claro que, si no había margen para la negociación —aparte de los números— era por los accionistas de su entidad:

"El mercado también ha dejado claro que no hay más posibilidad de subida, pues la capitalización bursátil de BBVA ha descendido en el periodo en más de 6.000 millones. Esta situación impide absolutamente que podamos pagar más prima que la que ya ofrecemos, porque si lo hiciéramos es previsible que de nuevo cayera nuestro valor (incluso en una cantidad superior al incremento en prima que hiciéramos)", reconocía Torres.

"Es evidente que la operación no la quiere el Consejo de Administración de Banco Sabadell, que quiere seguir siendo independiente. Tampoco los accionistas de BBVA, puesto que incluso con todas las sinergias que se podrían generar, desde que se anunció la operación la acción del banco ha bajado un 13% y sus accionistas han perdido casi 7.000 millones de valor", añade Reglero.

La ausencia del "caballero blanco"

Un caballero blanco en una opa hostil es un inversor que, con las mejores intenciones —salvar a la empresa de ser opada o competir con la oferta actual con otra más atractiva— impide que la opa hostil llegue a término. En España, por ejemplo, podrían ser CaixaBank o Santander. Pero ninguno de los analistas cree que estas entidades entren en la batalla BBVA-Sabadell.

"Es improbable que ningún otro banco en España pueda comprar Sabadell porque literalmente no quedan bancos y si el destino final es que el Consejo busque otro inversor internacional para que de nuevo una empresa española desaparezca del mapa, vamos por mal camino", advierte Reglero.

Para que una entidad quiera entrar en esta operación —sacando algo de ella y no sólo por "salvar" a Sabadell de las garras de BBVA— tendría que ganar también sinergias. Estas sinergias en el sector bancario sólo son evidentes en el negocio local, por la redundancia en oficinas y empleo. Un inversor extranjero tendría que querer ganar escala en España.

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