Sam Altman inicia su era de poder

Michael Cogley,
Riddhi Kanetkar,
La restitución de Sam Altman como CEO de OpenAI ha demostrado el inmenso poder que ostenta.
La restitución de Sam Altman como CEO de OpenAI ha demostrado el inmenso poder que ostenta.

Arantza Peña Popo/Business Insider

  • Tras un fallido golpe en OpenAI, Sam Altman vuelve como CEO, y lo hace con más fuerza que nunca.
  • Los empleados de OpenAI mostraron una lealtad incondicional hacia Altman tras su despido la semana pasada.
  • Quienes le conocen destacan su carisma y su capacidad de comunicación.

Que un consejo despida a un CEO poderoso y aparentemente exitoso es algo raro en Silicon Valley.

Que ese CEO vuelva al cabo de sólo cinco días es inaudito.

El chapucero golpe contra Sam Altman, CEO de OpenAI, parece haber reforzado su poder. Ninguna de las razones que se barajaron para su despidopresunta falta de honradez, presunto desprecio por la seguridad de la IA o política interna a la antigua usanza— era lo suficientemente grave como para apartarle de la empresa.

Y lo que es aún más sorprendente, Altman no dispone de la palanca de poder absoluta que mantiene en el poder a consejeros delegados fundadores como Mark Zuckerberg: el control de las acciones de su empresa (Altman no posee acciones de OpenAI).

¿Cómo lo ha conseguido?

"Es supercarismático y superinteligente", explica a Business Insider Eduard Cristea, CEO de la startup de ventas inmobiliarias Holofy. "Casi al instante, lo percibes".

Ese carisma quedó patente en la oleada de emojis de ❤️ que inundó X durante el fin de semana cuando los empleados de OpenAI expresaron su solidaridad e indignación por el despido de Altman.

Cientos de personas publicaron en X la frase: "OpenAI no es nada sin su gente" y firmaron una carta dirigida al consejo amenazando con renunciar a menos que se readmitiera a Altman.

Otro indicador es que cuando Satya Nadella, el CEO de Microsoft, se movió a la velocidad del rayo para contratar a Altman y a Greg Brockman, el cofundador de Altman que le siguió a la salida, el precio de las acciones del gigante tecnológico alcanzó un máximo histórico.

Maestro de la persuasión

Vinod Khosla, inversor de capital riesgo e inversor en OpenAI, ha definido a Altman como "un CEO único en su generación". Dan Siroker, CEO de Rewind AI, dijo que era "uno de los verdaderos misioneros" en un mundo lleno de mercenarios en el perfil que Business Insider publicó en abril sobre Altman.

Paul Graham, fundador de Y Combinator, la famosa aceleradora de empresas de Silicon Valley que nombró a Altman su sucesor en 2014, lo describió como un "maestro de la IA y la persuasión" antes de la caída de la semana pasada.

Cristea afirma que se le conoce como un "magnífico guía" y como una persona dispuesta a "devolver el favor" a quienes trabajaron con él en Y Combinator.

"Lo más impresionante es su estilo de comunicación", afirma Cristea. "Es muy, muy, muy bueno tanto para hacerse entender como para entender y hacer preguntas reflexivas".

Quienes han interactuado con Altman alaban su "comunicación directa" y su "increíble curiosidad", que se remontan a sus días en Stanford.

También está claro que Altman fue capaz de reunir al personal de OpenAI en torno al objetivo superior de crear inteligencia general artificial, o AGI, la idea no materializada de que la IA puede ser más inteligente que la humanidad.

"Es uno de esos entornos realmente intensos en los que la gente trabaja muy duro", afirma un antiguo empleado de OpenAI.

"Están allí los fines de semana, están allí por las noches, y hay un montón de gente que está obsesionada con OpenAI porque están obsesionados con las startups, o están obsesionados con la verdadera tarea de desarrollar la AGI".

Sam Altman

El empleado afirma que algunas personas que trabajaron junto a Altman antes del lanzamiento transformador de ChatGPT de OpenAI en 2022 "morirían en las trincheras con él".

"No se trata de que alrededor de la mesa del almuerzo todos quieran hablar de Sam y de lo brillante que es o algo así", señala.

"Tengo la sensación de que lo que pasó es que estos leales de alto rango estuvieron haciendo llamadas durante la noche para conseguir que todos los demás firmaran la carta".

Todo gira en torno al dinero, dinero, dinero

En el período previo a la destitución de Altman, se informó de que OpenAI estaba explorando una venta de acciones que habría permitido a los empleados cobrar sus participaciones. Y The Information publicó que habría sido mucho dinero en efectivo: el acuerdo habría valorado a OpenAI en 86.000 millones de dólares.

Es posible que los empleados se movilizaran para apoyar a Altman y evitar poner en peligro el acuerdo y sus retribuciones.

"Todos sabían que su dinero estaba ligado a Sam. Actuaron en su mejor interés", publicó un empleado de OpenAI en Blind, una red social donde los empleados pueden publicar mensajes de manera anónima.

"Incluso los empleados más recientes habrían recibido un 4x en efectivo en la operación de liquidación. Si la empresa hubiera ralentizado drásticamente el proceso de comercialización, no habría entrado ningún inversor".

El futuro de OpenAI parece ligado a Altman

OpenAI tiene una estructura corporativa poco habitual.

Cuando Altman y sus cofundadores crearon OpenAI en 2015, lo hicieron como una organización sin ánimo de lucro con el objetivo de construir inteligencia artificial segura "en beneficio de la humanidad." Tres años más tarde añadieron una empresa de "beneficios limitados" llamada OpenAI LP. Este brazo corporativo aportó dinero y potencia informática, pero ahí radicaba la tensión.

El consejo de administración sin ánimo de lucro de OpenAI se creó para garantizar que la empresa se mantuviera fiel a su misión original y que el beneficio de la humanidad se antepusiera a la ambición comercial.

Pero Altman es, fundamentalmente, un empresario. Y el caos de la semana pasada implica que su visión comercial podría imponerse.

El consejo que lo destituyó ha sido en gran parte deconstruido. Ilya Sutskever, el científico jefe y cofundador de OpenAI que respaldó el despido de Altman, expresó públicamente su arrepentimiento por su implicación.

Una teoría es que Sutskever, que representa el lado investigador de OpenAI, y Altman estaban divididos sobre si la startup estaba priorizando ganar dinero sobre el desarrollo responsable de la IA, según The New York Times.

"Creo que lo que ha ocurrido en los últimos años es que Ilya se ha preocupado mucho ahora que la tecnología está alcanzando la mayoría de edad y funciona de verdad", afirma el antiguo miembro del personal. "Eso habría sido lo que habría abierto esta brecha entre ellos".

Otro antiguo miembro del personal señala que no siempre ha sido fácil plantear problemas en OpenAI. En el perfil de abril de Business Insider sobre Altman, un exempleado dijo que la forma de pensar predominante ante los mensajes de advertencia era: "Si te escucháramos, nunca sacaríamos el producto".

Para Altman, el consejo de administración será en gran parte nuevo, pero la plantilla le resultará inmensamente familiar.

"Me encanta OpenAI", publicó tras su regreso el pasado miércoles.

Parece que OpenAI también le quiere.

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