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WeWork acaba de retrasar su salida a bolsa: por qué el fiasco estaba escrito desde el primer momento

Adam Neumann, CEO of The We Company.
Adam Neumann, CEO of The We Company. Jackal Pan via Reuters
  • WeWork ha retrasado su salida a bolsa hasta finales de año debido a la falta de interés de los inversores, según Reuters.
  • El proveedor de espacios de trabajo compartidos se enfrenta a las crecientes dudas sobre la rentabilidad de su plan de negocio, su valoración y el CEO, Adam Neumann.
  • Te contamos qué ha salido mal.

WeWork ha aplazado su salida a bolsa hasta finales de año ante una falta de interés de los inversores, lo que implicaría que levantaría menos de los 3.000 millones dólares necesarios para desbloquear una línea de crédito de 6.000 millones de dólares, según informó Reuters.

Posponer una OPV como esta, tras presentar una solicitud ante la SEC, es muy poco común. Las compañías que planean cotizar en bolsa esperan ser sometidas a un minucioso escrutinio y quieren abordar las preocupaciones de los potenciales inversores. Por tanto, suelen tener todo en orden. Por ejemplo, normalmente, presentan una estrategia de crecimiento para obtener beneficios, muestran unas cuentas transparentes y que sus ejecutivos están debidamente incentivados y son responsables de sus acciones.

El folleto de salida a bolsa de WeWork tenía poco de todo esto.  

WeWork no consiguió convencer a los inversores de que su modelo de espacios de trabajo compartido puede dar beneficios o capear la próxima recesión económica. Tampoco ayudó que el CEO, Adam Neumann, tuviera el control unilateral de la compañía y un historial de acuerdos un tanto cuestionables. Incluso la serie de cambios en el órgano ejecutivo de la pasada semana no fueron suficientes para aliviar las dudas de los inversores. 

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Los planes de WeWork de salir a bolsa terminaron, finalmente, saboteados por tres factores: un plan de negocio para lograr rentabilidad que no estaba claro, una valoración embriagadora y un CEO controvertido. Analizamos cada factor:

 WeWork tiene un modelo de negocio cuestionable 

WeWork firma contratos de alquiler de propiedades a largo plazo, las divide en espacios más pequeños, los renueva y los alquila por un corto periodo de tiempo de forma flexible.

Los analistas se han preguntado cómo se mantendrá este modelo de negocio durante la recesión, ante la posibilidad de que los clientes se marchen, los recortes o ante la exigencia de mejores tarifas, dejando a WeWork en manos de los dueños de los edificios, con contratos que no pueden modificar. WeWork ha argumentado que las compañías buscarán espacios de trabajo más baratos y flexibles durante tiempos difíciles.

El grupo tiene 4.000 millones de dólares en futuros compromisos con clientes en junio, menos de una décima parte de sus 47.200 millones de dólares de futuras obligaciones con los propietarios, según su folleto de salida a bolsa. Su beneficio anual son sólo 1.800 millones de dólares. Este desajuste podría dejarlo en apuros si se produce una una caída de los beneficios y se empiezan a acumular las facturas.

Su valoración ha sido criticada

WeWork aseguró una valoración de 47.000 millones de dólares a través de una recaudación de fondos privada en enero. Según Reuters, redujo su valoración a entre 10.000 y 12.000 millones de dólares debido a las crecientes dudas sobre su hoja de ruta para obtener beneficios, las oportunidades del mercado y si es una compañía tecnológica o una firma inmobiliaria.

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Las ventas del grupo crecen de forma rápida pero sus pérdidas han ido por el mismo camino. WeWork duplicó su beneficio, respecto al año anterior, hasta los 1.500 millones de dólares en la primera mitad de 2019, pero sus pérdidas operativas también se duplicaron hasta 1.400 millones de dólares en el mismo periodo.

WeWork estimó una oportunidad en el mercado global de 3 billones de dólares en su folleto de salida a bolsa, basándose en que las compañías destinan esa cantidad en espacio de oficina para cerca de 255 millones de trabajadores.

El CEO, Adam Neumann, es una figura controvertida 

Los inversores desconfían del control de la compañía por parte del CEO, Adam Naumann, la enorme venta de acciones, los acuerdos con firmas inmobiliarias y los miembros de la familia implicados en el negocio:

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La salida a bolsa de  WeWork ha sido fallida por el escepticismo de los inversores

WeWork se presentó a sí misma como una compañía tecnológica revolucionaria y disruptiva, con sus espacios de coworking de moda y acuerdos con marcas millennials.

Sin embargo, los riesgos propios de su modelo de negocio, una valoración asombrosa y un gobierno corporativo turbio bajo el CEO Adam Neumann despertaron serias dudas sobre su futuro. Los inversores dieron marcha atrás, forzando a la compañía a retrasar su salida a bolsa.

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