Hay mucho que perder si los satélites Starlink inundan el cielo, como el estudio de la materia oscura o de signos de vida extraterrestre

Hannah Getahun,
Satélites Starlink vistos en el cielo el 18 de abril de 2020.
Satélites Starlink vistos en el cielo el 18 de abril de 2020.

Getty Images

  • Según un nuevo estudio, la constelación de satélites Starlink de Elon Musk está filtrando radiación, y estas emisiones no deseadas podrían afectar los datos que los radioastrónomos pueden recopilar con precisión.
  • Los expertos que han hablado con Business Insider recuerdan que la radioastronomía nos ayuda a estudiar la materia oscura y buscar vida extraterrestre.

La red de satélites de órbita baja de SpaceX emite "radiación electromagnética no deseada" que podría afectar negativamente el estudio del espacio profundo, según un nuevo estudio publicado en Astronomy & Astrophysics.

Un grupo de científicos del Instituto de Radioastronomía de los Países Bajos dice que detectó radiación a bordo de 47 de los 68 satélites observados en el transcurso de una hora.

Los satélites Starlink, elegidos por su abundancia en el cielo en comparación con otros satélites de órbita baja, se observaron utilizando el telescopio Low-Frequency Array en los Países Bajos. 

Este es el más grande del mundo y consta de 40 antenas de radio repartidas por Europa, y con la capacidad de observar longitudes de onda de radiación de las regiones más lejanas del espacio.

Utilizando el telescopio, los científicos detectaron frecuencias de los satélites Starlink de 110 a 188 MHz, una unidad de medida utilizada para las ondas electromagnéticas. Este rango "incluye una banda protegida entre 150,05 y 153 MHz". 

Esa banda protegida, asignada a los radioastrónomos específicamente para estudiar el espacio, tiene a los científicos preocupados de que la radiación pueda afectar sus observaciones.

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Los representantes de SpaceX no han respondido a la solicitud de comentarios de Business Insider.

 

Vahe Peroomian, profesor de física y astronomía de la Universidad del Sur de California, explica a Business Insider que las interrupciones de los satélites Starlink serían comparables a una señal que estropea la música de una estación de radio.

Peroomian lo ha ejemplificado como alguien que decide "volar un satélite sobre Los Ángeles que cada 5 minutos transmita al nivel de su estación favorita", que operaría bajo una frecuencia específica designada por la Comisión Federal de Comunicaciones. 

"Y mientras conduces escuchando la radio, cada 5 minutos tienes medio minuto de estática", añade. Sin embargo, en lugar de interrumpir una canción, estos satélites Starlink interrumpen las débiles ondas de radio producidas por objetos astronómicos.

La mayoría de las veces las frecuencias de interferencia no son un problema tan usual, aunque todavía se encuentran, porque la mayoría de los radiotelescopios se construyen en áreas remotas. 

No obstante, Starlink y otros satélites de órbita baja, a veces conocidos como "megaconstelaciones" según el estudio, pueden viajar a donde quieran, incluso a través de telescopios de observación.

Federico Di Vruno, uno de los coautores del estudio y codirector del Centro para la Protección del Cielo Oscuro y Tranquilo de la Unión Astronómica Internacional, comenta a Business Insider que existe la preocupación de que estas emisiones no deseadas sean más amplias.

"Para el espacio, hasta donde entendemos, no hay nada que diga que este es el nivel máximo de emisiones no intencionadas que puede tener un satélite", agrega Di Vruno. 

La radioastronomía ayuda a investigar los mayores misterios del espacio

Los científicos y astrónomos dicen que trabajar con señales eléctricas cuando se operan radiotelescopios sensibles siempre ha sido un desafío.

Por ejemplo, un radiotelescopio situado cerca de una ciudad turística, donde los entusiastas de la astronomía usan móviles, wifi y otras tecnologías que pueden oscurecer las emisiones electromagnéticas a años luz de distancia. 

Otro ejemplo es la ya desaparecida flota de satélites Iridium de los años 90, que producía estática en una frecuencia utilizada por los radioastrónomos para ayudar a los científicos a aprender cómo se forman y mueren las estrellas.

"Los radiotelescopios son extremadamente sensibles", destaca Peroomian. "Los construimos en mitad de la nada porque los teléfonos celulares e incluso los hornos de microondas podrían producir una señal que interferiría con sus observaciones".

Di Vruno dice que el efecto total de los satélites de órbita baja como el de Starlink en la radioastronomía aún no es evidente. El equipo espera incluir observaciones de cuerpos celestes en su próximo estudio y, así, comparar sus observaciones con los datos recopilados antes de que los satélites Starlink comenzaran a abarrotar el cielo nocturno para ver si han cambiado.

"No estamos diciendo que en este momento la radioastronomía está condenada y que ya no podremos hacer astronomía. Estamos diciendo que es importante reconocer esto lo suficientemente pronto como para tener conversaciones con los operadores y los reguladores de la astronomía, para decir, 'Está bien, aquí pasa algo, y tenemos que discutirlo y seguir adelante'".

Sin embargo, todos los expertos explican que la pérdida o la interferencia significativa de la radioastronomía sería un obstáculo para los científicos que estudian la existencia de materia oscura, la formación de estrellas o la época de reionización, un período que comienza hace 400 millones de años, cuando se formaron las primeras estrellas y galaxias. 

También incluye la pérdida de dinero: se invierten millones de dólares en la planificación y construcción de estos enormes radiotelescopios durante décadas.

Jean-Luc Margot, un radioastrónomo de la Universidad del Sur de California, en Los Ángeles, que lidera una iniciativa que busca identificar signos tecnológicos de inteligencia extraterrestre, asegura que la interferencia de la radioastronomía podría presentar un problema para su búsqueda y la de otros investigadores.

"Sería un evento realmente fenomenal en el conocimiento del universo saber que no estamos solos y que existe una posibilidad real de que la interferencia de radiofrecuencia pueda evitar que ocurra esa detección", añade. 

"Tal vez no la emisión de bajo nivel que se estudia en este documento, sino otros tipos de interferencia, como las emisiones previstas de cierto satélite... Imagina que hay una civilización avanzada en algún lugar de la Vía Láctea, que tiene una baliza para intentar comunicarse con nuestra civilización o con cualquier otra", continúa. 

"Si esa frecuencia se superpone, es posible que no podamos detectarla y sería trágico no poder hacer eso, realizar ese descubrimiento".

Di Vruno destaca que los investigadores han colaborado con los ingenieros de SpaceX, la compañía de Elon Musk que proporciona los casi 4.000 satélites Starlink, para discutir formas de mitigar la radiación no deseada en el futuro.

Sin embargo, durante los próximos años, Musk espera enviar miles de nuevos satélites sobre la Tierra, y los expertos ya están preocupados de que esto pueda crear otro problema para la observación del espacio, al producir una contaminación lumínica extrema que afectaría a los telescopios ópticos. 

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