Crean una vacuna de ARN mensajero en fase de laboratorio que podría proteger contra la enfermedad de Lyme y otras infecciones transmitidas por garrapatas

Erupción propia de la enfermedad de Lyme

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  • Un equipo de investigadores del laboratorio Fikrig en la Facultad de Medicina de Yale ha creado una vacuna de ARN mensajero en fase de laboratorio que podría proteger de la enfermedad de Lyme y otras infecciones transmitidas por insectos.
  • El funcionamiento de esta inyección se basa en enseñar al sistema inmunológico a reconocer la saliva de las picaduras de las garrapatas para desarrollar resistencia a las mismas. 
  • Las enfermedades transmitidas por garrapatas, incluyendo la de Lyme, están aumentando en América del Norte y Europa, con casi 40.000 casos reportados anualmente solamente en Estados Unidos. 
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Las vacunas de ARN mensajero abren todo un universo de posibilidades para atacar enfermedades de lo más variado: desde dolencias incurables a ataques cardíacos e incluso mordeduras de serpiente, además de mejorar vacunas actuales como la de la gripe común

La clave reside en utilizar un fragmento de código genético, denominado ARNm, para indicar a las células lo que deben producir. Y, según un nuevo artículo publicado en The Conversation por unon de sus responsables, también podría servir para proteger a los humanos contra la enfermedad de Lyme y otras infecciones causadas por las picaduras de insectos.  

Tal y como explica la enciclopedia Medline Plus, la enfermedad de Lyme se trata de una infección bacteriana que se disemina a través de la picadura de una clase de garrapatas. En concreto es causada por la bacteria Borrelia burgdorferi, que portan las garrapatas de patas negras.

Ahora, una nueva vacuna de ARN mensajero todavía en etapa de laboratorio podría enseñar al sistema inmunológico a reconocer la saliva de las picaduras de garrapatas. Ha sido desarrollada en el laboratorio Fikrig en la Facultad de Medicina de Yale y su propósito es que el ser humano desarrolle resistencia las garrapatas.

Los científicos han observado esta inmunidad a las garrapatas en varios animales que normalmente no sirven como hospedadores de los insectos, como los conejillos de indias, conejos y vacas.

Una vacuna dirigida a las proteínas que se encuentran naturalmente en la saliva de la garrapata

Garrapata

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"Nuestro laboratorio tenía curiosidad por saber si podíamos inducir la inmunidad a las garrapatas sin picaduras de garrapatas", explica Andaleeb Sajid de los National Institutes of Health en el artículo. 

Decidieron desarrollar una vacuna de ARN mensajero llamada 19ISP que enseña a las células a reconocer 19 proteínas seleccionadas presentes en la saliva que las garrapatas de patas negras, deja en la piel durante una picadura.

En lugar de apuntar a las proteínas del patógeno invasor, como los picos en el exterior del coronavirus, la vacuna se dirige a las proteínas que se encuentran naturalmente en la saliva de la garrapata.

Los experimentos realizados con conejillos de indias vacunados con 19ISP se saldaron con éxito: se produjo enrojecimiento de la piel tras ser mordidos por los insectos, lo que indica la activación del sistema inmune, que se activó y reclutó células inflamatorias en el sitio para combatir la infección.

Al igual que otros animales que desarrollaron inmunidad tras repetidas mordeduras, las garrapatas no pudieron alimentarse de los conejillos de indias y se desprendieron rápidamente de ellos. 

De este modo, ninguno de los conejillos de indias vacunados dio positivo por Borrelia burgdorferi, la bacteria causante de la enfermedad de Lyme. Por el contrario, casi la mitad de los conejillos de indias no vacunados dieron positivo a la infección. 

La novedad de esta vacuna reside en que, en lugar de dirigirse directamente al patógeno, 19ISP pudo estimular la resistencia al portador de la enfermedad, las garrapatas, y evitar que lo transmitan. 

Todavía queda mucho camino por delante: primero probarán el modelo de vacuna en otros animales como los conejos antes de continuar con las siguientes fases correspondientes de los ensayos clínicos. 

La esperanza más ambiciosa de estos científicos es aplicar en un futuro las vacunas de ARN mensajero a otras enfermedades transmitidas por vectores. También estudiarán a las personas expuestas a garrapatas o que ya padecen la enfermedad de Lyme para averiguar si ya han desarrollado anticuerpos que reconocen las proteínas a las que se dirige la vacuna.


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