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3 elementos de la tasa Google francesa que podrían desembocar en un acuerdo internacional para que la economía digital pague impuestos

El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, y el secretario del Tesoro de EE.UU., Steve Mnuchin
El ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, y el secretario del Tesoro de EE.UU., Steve Mnuchin Reuters
  • La tasa Google aprobada en Francia cuenta con 3 elementos que podrían propiciar un acuerdo internacional para implantar un impuesto digital en todo el mundo.
  • Esa es una de las conclusiones de la última reunión de ministros de Finanzas del G7, celebrada la semana pasada, en la que se decidió respaldar un impuesto global a las grandes tecnológicas.
  • EE.UU., que cuenta con la inmensa mayoría de las compañías que se verían afectadas, se ha opuesto a un impuesto así y ha amenazado a Francia con represalias por su tasa Google.
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En su última reunión, los ministros de Finanzas del G7 se mostraron de acuerdo en la necesidad de abordar los desafíos que implica poner en marcha una fiscalidad adecuada para la economía digital y avanzar hacia una tasa mínima sobre los beneficios de las empresas tecnológicas.

Esta medida difiere en un aspecto respecto a la tasa Google aprobada por Francia, donde se la conoce como impuesto GAFA, en referencia a Google, Apple, Facebook y Amazon: el G7 propone gravar los beneficios, mientras que la medida aprobada en Francia establece que las compañías pagarán un 3% de su facturación en el país.

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De este modo, la propuesta del G7 busca superar las recientes disensiones entre Washington y París por el establecimiento de un impuesto a las grandes tecnológicas. Esas tensiones han incluido la amenaza del presidente de EE.UU., Donald Trump, de que impondrá aranceles a Europa por la aprobación en Francia de la tasa Google.

Tras 2 días y medio de discusiones entre los ministros de Finanzas y gobernadores de bancos centrales de los países del G7 en la localidad francesa de Chantilly, el ministro galo Bruno Le Maire declaró a la prensa que "hemos cerrado en Chantilly un acuerdo ambicioso que promueve la tributación digital al igual que una imposición mínima".

Por su parte, el secretario del Tesoro de EE.UU., Steve Mnuchin, se ha mostrado prudente, pero ha reconocido avances en la negociación. "Hemos comenzado a desarrollar un marco", ha asegurado. "Creemos firmemente que no solo debe dirigirse contra las empresas estadounidenses, no queremos una solución que las discrimine", ha añadido.

Antes de la cumbre, Washington había amenazado con tomar represalias contra la adopción por parte de París de un impuesto estatal sobre los servicios digitales.

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Según el resumen de las discusiones que publicó el jueves la presidencia de turno del G7, que en 2019 ostenta Francia, "los ministros acordaron 3 puntos que podrían conducir a un acuerdo internacional" y que forman parte de la normativa aprobada por París:

  • Un nivel mínimo de tributación efectiva. Este es el caso, por ejemplo, del sistema estadounidense Gilti (Global intangible low-taxed income regime o régimen global de baja tributación para rentas bajas, en castellano), que grava el 10,5% de los beneficios obtenidos en el extranjero por compañías estadounidenses para fomentar que repatríen esas ganacias. Al mismo tiempo, Donald Trump ha reducido el tipo del impuesto de Sociedades en EE.UU. al 21%.
  • El derecho a cobrar impuestos pese a que no haya presencia física de la empresa en el país. El objetivo es permitir la tasación de las actividades, especialmente para las empresas con un fuerte componente digital, que operan sin presencia física en un territorio. "Esto pasará por la definición de un derecho a cobrar impuestos sin presencia física, un 'nexo' en términos técnicos", según ha explicado una fuente cercana a la presidencia francesa. "Las nuevas reglas deben ser fáciles de implementar y simples", añade el documento.
  • Un acuerdo para fines de enero de 2020. Los ministros de finanzas del G7 acordaron la necesidad de alcanzar "un acuerdo global sobre las grandes líneas de las reglas fiscales digitales para enero de 2020", como especifica el texto.

La presidencia francesa de turno del G7 esperaba dar un nuevo impulso a las negociaciones internacionales sobre este tema. "Creo que hemos situado de nuevo al G7 en un enfoque coordinado multilateral más constructivo", ha declarado Bruno Le Maire.

Otros países europeos, como Austria, Reino Unido, España e Italia, tienen la intención de crear su propio impuesto digital. A principios de junio, los ministros de Finanzas de las 20 mayores economías mundo acordaron establecer reglas comunes para 2020 que pongan fin a las vacíos legales en materia fiscal que usan los gigantes tecnológicos para reducir al máximo los impuestos que pagan.

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