Las bacterias letales podrían volverse resistentes a los antibióticos más rápido de lo que se creía, según un nuevo estudio

Bacterias.
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  • Un estudio de la Universidad de Chalmers en Suecia ha descubierto que la resistencia bacteriana a los antibióticos es hasta 8 veces más común de lo que se pensaba.
  • Además, la investigación sugiere que los genes de diferentes entornos podrían transmitirse a bacterias que causan enfermedades en los seres humanos.
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Desde hace décadas, los antibióticos han sido el mejor aliado para combatir bacterias y patógenos perjudiciales para la salud.

Sin embargo, siempre existe la posibilidad de que estos consigan desarrollar cierta inmunidad a los propios antibióticos, generalmente los más letales.

Ahora un estudio publicado en Microbiology Open e impulsado por el investigador en bioinformática Jan Zrimec de la Universidad Tecnológica de Chalmers en Suecia ha descubierto que esta resistencia es mucho más común de lo que se cree, según informa ScienceAlert

Para ello, los investigadores buscaron signos de movilidad entre elementos del ADN llamados plásmidos, los cuales contienen instrucciones que pueden ayudar a las bacterias a sobrevivir en condiciones estresantes, es decir, cuando aparecen los antibióticos.

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Este proceso de defensa se denomina conjugación procariota o bacteriana. Para que los plásmidos consigan repartirse entre las células tienen que reproducirse, por lo que necesitan tener una zona de codificación genética llamada secuencia de origen de transferencia u oriT.

La secuencia se relaciona con una enzima para que el plásmido se abra, se produzca la copia de información y se vuelva a cerrar.

En el caso de que una célula tenga varios plásmidos, muchos de ellos podrían utilizar enzimas codificadas por otros, es decir, la enzima no va ligada a un oriT concreto.

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La clave está en saber cuántos plásmidos contienen una secuencia oriT, de este modo será fácil reconocer cuáles presentan inmunidad a los antibióticos.

A pesar de ser un proceso lento y complicado, Zrimec ha conseguido crear un método más eficiente y rápido.

Calculó cómo de común eran los plásmidos móviles que se basaban en la prevalencia de oriT en una base de datos de más de 4.600 plásmidos y, para sorpresa de todos, los resultados reflejaron que eran hasta 8 veces más habituales de lo que habían estimado estudios anteriores.

Esto se traduce en que podría haber el doble de plásmidos en las bacterias, pero eso no es todo, sino que también descubrió que estos podrían ser transferibles de una bacteria a otra.

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A pesar de que los plásmidos pertenecen a diferentes grupos de movilidad, o grupos MOB, el estudio reveló que la mitad de las secuencias oriT encajaban con las enzimas de conjugación de un grupo MOB diferente.

"Estos resultados podrían implicar que existe una red robusta de transferencia de plásmidos entre bacterias en humanos, animales, plantas, suelo, ambientes acuáticos e industrias, por nombrar algunos", cuenta el bioinformático. "Lo que podría significar que los genes de todos estos entornos pueden transferirse a las bacterias que causan enfermedades en los seres humanos".

Esto podría servir como punto de partida para otras investigaciones que ayuden a desarrollar nuevos tratamientos antibacterianos que podrían salvar vidas.

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