La crisis del coronavirus en el sector de los coches de alquiler deja cerca de 100.000 vehículos fuera de circulación

Un pasajero lleva una mascarilla en el casi vacío aeropuerto Benito Juárez, en Ciudad de México, México, en junio de 2020.
Un pasajero lleva una mascarilla en el casi vacío aeropuerto Benito Juárez, en Ciudad de México, México, en junio de 2020.
REUTERS/Edgard Garrido

La caída del turismo en España, motivada principalmente por la ausencia de viajeros extranjeros, ha asfixiado a las empresas de alquiler de coches, que no han tenido otro remedio que adaptarse al nuevo escenario. El remedio ha sido un plan de contención de gastos a todos los niveles. No solo laboral, sino también operativo, pues la flota de vehículos ha mermado en gran medida en apenas seis meses.

La cifra de dicho recorte, que las empresas no desglosan en sus distintos reportes, asciende a casi 100.000 vehículos en solo seis meses para todo el sector, o lo que es lo mismo, una caída a doble dígito (-16%) de la flota de rent a car (RAC) en España. Si al cierre de 2019 había cerca de 624.000 vehículos rent a car circulando por las carreteras del país, en junio eran 531.000. La cifra total suma los datos de turismos 4x4 (438.555) y comerciales (92.444).

Son datos extraídos por Economía Digital a partir de los boletines estadísticos mensuales que elabora Aneval, la patronal del sector en la que están representadas las cinco empresas más importantes en España. Son EuropcarAvisSixtHertz y Enterprise, un quinteto que en 2018 registró unos ingresos de 1.635 millones de euros en España, lo que supuso un crecimiento en comparación con el año anterior.

Fuentes del sector explican que en el rent a car las empresas acostumbran a hacerse con vehículos a través de dos fórmulas. Una es la compra directa de vehículos y otra es el buy-back, un método por el cual los fabricantes de vehículos pactan con las empresas de renting la recompra de sus coches pasado un determinado periodo de tiempo (seis meses en la mayoría de los casos).

Ajuste de plantilla, líos con los sindicatos y créditos ICO

Las grandes compañías no han tardado en achicar agua a base de recortes y peticiones a la banca. Una de ellas ha sido Europcar, que en sus resultados semestrales reconoció que había pedido un crédito con el aval del Instituto de Crédito Oficial (ICO) para su negocio en España. Dicha ayuda fue en un primer momento de cerca de 67 millones de euros, pero más tarde BBVA, Bankia y Bankinter, quienes concedieron dicho préstamo, ampliaron el monto hasta los 100 millones.

También han sido habituales los recortes de personal. Hertz, por ejemplo, anunció el despido de 10.000 de sus 38.000 empleados a nivel mundial. La cifra equivale a casi una tercera parte (el 26%) de su fuerza laboral. Estas salidas tuvieron un coste directo de 30 millones de dólares (la mayoría en gastos directos de despido e indemnización).

Preguntado sobre la evolución de negocio, un portavoz de Hertz España aseguró a Economía Digital que "desde el levantamiento de las restricciones internacionales para viajar a principios de julio, notamos un incremento en la demanda, pero a mitad de agosto volvió a sentirse el impacto de las noticias sobre los rebrotes en las distintas partes del país".

La crisis también ha levantado ampollas con las plantillas en España, donde se han llevado a cabo distintos ajustes a través de los Expedientes Temporales de Regulación de Empleo (ERTE). El sindicato UGT, a través de su federación de servicios, movilidad y consumo (FeSCM-UGT), denunció en las Islas Baleares que Europcar se negaba a dar de alta en la Seguridad Social a su personal fijo discontinuo, aquel que presta su servicio en ciclos marcados del año, como la campaña de verano.

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El entuerto deberá resolverse en el tribunal de arbitraje balear (Tamib) ante la falta de acuerdo entre las partes. La versión del sindicato es que la multinacional se comprometió a incluir en su ERTE a todos los fijos discontinuos y a darlos de alta en la Seguridad Social, pero más tarde el Servicio Estatal de Empleo (SEPE) advirtió de que no había sido así.

La caída del turismo extranjero en España

Todo apunta a una clara correlación entre el mal verano y la peor campaña del sector. Respecto al primer punto, solo hay que analizar qué cifras ha dado el Instituto Nacional de Estadística (INE) sobre la llegada de turistas extranjeros en 2020. Hasta el mes de agosto, visitaron España 15,7 millones de turistas, lo que representa un descenso del 73% respecto a 2019, cuando se registraron 58,2 millones de viajeros.

Sobre la industria rent a car se baraja que la caída estimada de la facturación será del 80% para este año, según cálculos de la Federación Nacional de Vehículos de Alquiler Con y Sin Conductor (Feneval). Juan Luis Barahona, su presidente, afirmó que este derrumbe se debe a que el 85% de la actividad está vinculada a las contrataciones turísticas de viajeros que llegan desde fuera de España.

Una de las claves se encuentra en el veto que Reino Unido — al igual que hicieron otros países después—  impuso a España a modo de cuarentena obligatoria a todos los conciudadanos que pisaran el país. Y es que los británicos representan nada más y nada menos que a uno de cada cinco (21%) de las entradas totales de viajeros internacionales.

 

 Artículo original de Economía Digital

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