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Las bolsas están cotizando como suelen hacerlo antes del inicio de una recesión y el peor escenario posible podría ser inminente, según uno de los fondos más optimistas de Wall Street

Traders en Wall Street.
Drew Angerer / Getty Images
  • La corrección de las bolsas a finales del año pasado coincide con el patrón histórico anterior a una recesión, a juzgar por su caída media antes de los colapsos anteriores, según RBC Capital Markets.
  • La venta masiva de acciones se debió a las preocupaciones sobre el crecimiento económico de Estados Unidos y a las dudas sobre hasta qué punto la Reserva Federal estaba mitigando una desaceleración.
  • Aunque las acciones han rebotado desde sus mínimos, Lori Calvasina, directora de estrategia de bolsa en EE.UU, de RBC, dice que están preparados para enfrentar una gran prueba sobre si estos temores de crecimiento son válidos o no.

A finales de 2018, el llamado rally navideño de las bolsas no llegó a producirse.

En cambio, los inversores sufrieron una corrección del 20% desde las alzas que experimentaron a mediados de septiembre hasta Nochebuena. No solo estas caídas se debían a los temores a una recesión económica, si no que su alcance es siniestramente similar a las rachas bajistas que suelen darse antes de las catástrofes económicas, según RBC Capital Markets.

Los datos de este fondo mostraron que la caída media en el S&P 500 antes de las recesiones desde la década de 1930 fue del 24%. El promedio fue más alto, con un 32%, pero porque fue desviado por descensos poco comunes como la Gran Recesión o la burbuja tecnológica.

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A pesar de esto, Lori Calvasina, directora de estrategia de bolsa en EE.UU. de RBC, sigue siendo optimista respecto a las acciones, tanto que ha elevado su precio objetivo para fin de año para el S&P 500 a 2.950 puntos desde 2.900.

Pero a pesar de ser uno de los fondos más optimistas de Wall Street, Calvasina señala que las próximas semanas estarán llenas de obstáculos que deben superarse para disipar la incertidumbre sobre la economía y, por extensión, sobre el potencial de ganancias de la compañía. Si las acciones avanzan al precio de una recesión leve, el índice S&P 500 podría caer a un mínimo de 2.200 puntos, según Calvasina, en línea con su retroceso medio antes de las anteriores desaceleraciones económicas.

"Las bolsas deberán superar una gran prueba a principios del segundo trimestre", afirmó en un informe para sus clientes.

Y añadió: "Seguimos creyendo que la economía de EE.UU. saldrá pronto de la mala racha por la que los mercados se vieron arrastrados a la baja en diciembre. Creemos que los inversores necesitarán pruebas de que la economía vuelve a remontar relativamente pronto para que las acciones aguanten sus ganancias de lo que llevamos de año o mejoren".

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El mercado laboral es un lugar primordial donde la economista de RBC ve señales de alarma y donde la evidencia de una expansión continua será bien recibida por los inversores.

Calvasina asegura que todos los indicadores de empleo que sigue, desde los despidos anunciados hasta los índices de fabricación de Kansas City y Philadelphia, han caído o se han estancado en los últimos meses. En el lado positivo, añade, la mayoría de estos indicadores aún están en niveles altos respecto a sus niveles históricos y por encima de los niveles a los que cayeron durante la crisis de crecimiento de 2015 y 2016.

Otro componente de la prueba del mercado radica en si los grandes inversores se amontonan en los fondos de capital. Sus distribuciones a la asignación de activos tácticos y los fondos de capital de gran capitalización global cayeron desde picos casi históricos en medio de la corrección en el cuarto trimestre, según Calvasina.

La desaceleración de los flujos hacia fondos de capital también ha sido captada por Bank of America Merrill Lynch, que anunció 20.700 millones de dólares en pérdidas esta semana. Los flujos acumulativos hacia las acciones tecnológicas, un importante aporte a las ganancias del mercado alcista, se han desplomado y han subido a niveles vistos por última vez en 2017, según datos del banco.

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Mirando más allá de la posición actual de los inversores, Calvasina destaca que pronto podrían considerar vender acciones estadounidenses para financiar compras en mercados no estadounidenses que no están tan bien valorados. Un coro de expertos ha estado recomendando mercados emergentes a sus clientes, esperando un fuerte repunte este año después del desplome del año pasado.

Para Calvasina, esta posible rotación es solo una razón más para preocuparse por el precio de las acciones estadounidenses en las próximas semanas.

El viernes, el mercado crediticio proporcionó una nueva razón: el diferencial entre las letras a 3 meses y los bonos a 10 años se ha invertido por primera vez en 12 años. Inversiones como esta, especialmente en la curva de rendimiento de 2 a 10 años, que todavía se mantiene a flote, han servido como indicadores fiables de una recesión.

Este artículo fue publicado originalmente en BI Prime

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