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Por qué debes preocuparte en beber agua cuando vuelas en avión para evitar deshidratarte

Una persona bebe agua en un avión.
Getty/izusek
  • Los vuelos de larga distancia tienen un impacto considerable en tu salud física debido a la cantidad de agua que pierde tu cuerpo.

  • Así que, si vas a realizar un viaje de larga distancia, es mejor que te mantengas hidratado.

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Los vuelos de larga distancia pueden tener un impacto considerable en tu organismo. Es común pensar en el jet lag como protagonista del desequilibrio que atraviesa nuestro cuerpo a la hora de viajar. Sin embargo, la cantidad de agua que tu cuerpo pierde durante un vuelo puede llegar a ser impactante. 

Si eres una persona que se encuentra constantemente bajo presión, seguramente crees que los vuelos de larga distancia pueden ser el momento perfecto para dejar de lado tus preocupaciones y relajarte.

Al final del día, los trayectos largos pueden llegar a ser sinónimo de desintoxicación digital, ya que solo debes preocuparte de tomar asiento, ver películas, tomar siestas cuando te apetezca y disfrutar de la comida. Aunque esto último no siempre sea posible. 

Lo cierto es que pasar un largo periodo de tiempo encerrado en un ambiente de oxígeno reducido y con baja humedad deshidrata tu cuerpo, lo que puede llegar a ser un problema. 

Debes tener en cuenta que, cuando viajas en avión, pasas muchas horas en un ambiente controlado por el clima donde la humedad relativa puede ser del 20%, según ASMA (Asociación Médica Aeroespacial, en español) lo que se traduce, en ocasiones, en tres veces más seca que el desierto del Sahara. Incluso, hay estudios que señalan que puede llegar a ser del 10%.

Esta misma organización advierte que, para paliar la situación, lo mejor es mantenerse hidratado. De hecho, aconsejan beber un cuarto de litro de agua cada hora.

"Cuanto más largo sea el vuelo, más importante es hidratarse", destaca el doctor Peter Hackett, especializado en los efectos de la altitud sobre el cuerpo humano y director del llamado Instituto de Medicina de Altitud, en declaraciones a Condé Nast Traveler.

El experto afirma que esto no solo te mantendrá hidratado, sino que te hará ir al baño a orinar, lo que te obligará a moverte y a hacer que la sangre fluya por tus piernas, evitando así problemas como la trombosis o los coágulos de sangre.

Leer más: Los 10 secretos de volar en avión que saben los pilotos y tú seguramente desconocías

Por su parte, el doctor William L. Sutker, responsable de enfermedades infecciosas en Baylor University Medical Center (Dallas), ha señalado a Everyday Health que en este tipo de ambientes de baja humedad se es más propenso a contraer un virus respiratorio, como por ejemplo un resfriado. "Cuando el aire que se respira es demasiado seco, la mucosa de las vías respiratorias no puede hacer bien su trabajo y los virus o bacterias pueden acampar más libremente por tu organismo", explica.

Así que, si tienes planeado un vuelo de larga distancia en el que pasarás muchas horas dentro de un avión, no olvides llevar contigo tu botella de agua

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