Por qué las carreteras deben empezar a hacerse de materiales reflectantes y colores claros, según investigadores del MIT

Carreteras reflectantes

Matt Duncan/Unsplash

  • Para conseguir ciudades más frescas y resistentes ante las olas de calor el material de las carreteras tiene mucho que decir, según una nueva investigación de científicos del MIT. 
  • Los materiales más claros y reflectantes para el asfalto pueden reducir la temperatura del aire en 1,4 grados centígrados. 
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Desde los parques de bolsillo de Atenas a las cubiertas vegetales en edificios o aumento del número de árboles que absorben la contaminación: las ciudades pelean para seguir siendo habitables y se preparan para luchar contra las olas de calor y los efectos del cambio climático a través de distintas estrategias. 

Una de ellas puede estar en los materiales de las carreteras, que científicos del MIT recomiendan hacer más reflectantes, brillantes y de colores más claros. El pavimento de color oscuro no solo resulta caliente al tacto, sino que también eleva la temperatura del aire circundante. Las alternativas se encaminarían a lograr urbes más frescas y resilientes ante el calentamiento global. 

La investigación del Concrete Sustainability Hub del MIT, titulada Mitigating Climate Change with Reflective Pavements, muestra que la construcción de carreteras de colores más claros y reflectantes tiene el potencial de reducir la temperatura del aire en más de 1,4 centígrados y, en el proceso, reducir la frecuencia de las olas de calor en un 41% en las ciudades estadounidenses. 

La clave está en la ubicación: poner superficies reflectantes en una mala posición podría calentar los edificios cercanos en lugar de contribuir al enfriamiento de las ciudades. Toda superficie afecta a la temperatura según la cantidad de radiación que absorba o refleje.

La investigación ha puesto el foco en determinar el equilibrio adecuado para que el pavimento reflectante ayude a reducir el calor. Desde Science Alert explican que en las áreas urbanas, alrededor del 40% de la tierra está pavimentada. El asfalto absorbe la radiación y libera el calor de forma gradual, calentando el ambiente. 

Personas bañándose en una fuente durante una ola de calor en Madrid.
Personas bañándose en una fuente durante una ola de calor en Madrid.
Reuters

Una de las principales consecuencias de que el material predominante en las urbes sea el cemento, es que se produce el efecto isla de calor urbana, razón por la que los núcleos urbanos experimentan temperaturas más altas que en sus periferias o que en las áreas rurales cercanas.

Al reemplazar la vegetación por materiales asfálticos y añadirse estructuras de hormigón se produce un cambio en el albedo, o reflectividad de la radiación solar: estas superficies oscuras chupan y retienen el calor, impactando de forma negativa en el bienestar humano y creando entornos realmente sofocantes y peligrosos para grupos vulnerables de la población, como las personas mayores. 

Materiales reflectantes contra el calor

Aplicar materiales reflectantes al pavimento evita que el calor se acumule y contribuye a contrarrestar el cambio climático al reflejar la radiación solar hacia la parte superior de la atmósfera. Es un efecto que también se aplica a las alturas, pudiendo servir para aislar y refrescar edificios. Recientemente científicos de la Universidad de Purdue crearon una nueva pintura blanca que puede enfriar todo lo que colorea, aislando del calor e incluso manteniendo temperaturas bajo cero. 

Cuanto más bajo es el albedo de una superficie, más luz absorbe y, en consecuencia, más calor atrapa. A su vez, normalmente, cuanto más oscura es la superficie, menor es el albedo. Por ejemplo, los pavimentos convencionales como el asfalto tienen un albedo bajo de alrededor de 0.05-0.1, lo que significa que reflejan solo del 5 al 10% de la luz que reciben, mientras que pueden llegar a absorber hasta el 95%.

El modelo del MIT se intereso por comprobar cómo afectarían a las carreteras estadounidenses los pavimentos reflectantes, con aditivos brillantes, revestimientos superficiales que reflejan la luz o materiales más ligeros como el hormigón. Estas alternativas triplican el albedo y por lo tanto, pueden mandar más radiación al espacio. 

El modelo del MIT CSHub calculó que aumentar el albedo en todas las carreteras del país norteamericano podría reducir el uso de energía destinada al aire acondicionado y recortar las emisiones de gases de efecto invernadero equivalentes a 4 millones de automóviles conducidos durante un año.

Hay que tener cuidado con donde se colocan estos pavimentos, ya que si esta radiación se refleja en los edificios puede calentarlos, incrementando la demanda de aire acondicionado, de alta factura energética. 

La investigación del MIT encontró que los revestimientos brillantes podrían ser mejores para las carreteras que para las aceras o los patios de recreo. También depende del tamaño del resto de elementos urbanos: el pavimento reflectante no ayuda mucho en centros densos con calles estrechas y edificios altos, ya que la luz no llega de forma tan clara o directa al asfalto en gran parte del día. 

En el estudio, las autopistas sin obstáculos de Boston y sus suburbios pudieron reducirse entre 0,3 y 1,7 grados centígrados en verano según el modelo. En otras ciudades como Phoenix el enfriamiento llegó a los 2,1 grados. 

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