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Las claves de la nueva huelga de taxis en Madrid y Barcelona

Huelga cola
Getty Images
  • La huelga del taxi se ha calificado como indefinida, presionando así a los entes públicos.
  • En Barcelona, el horizonte del Mobile World Congress todavía preocupa más a las autoridades.
  • El objetivo es que los clientes de Uber o Cabify tengan que reservar un trayecto con al menos 12 horas de antelación.

La huelga del taxi en Madrid y Barcelona vuelve a ser protagonista en las calles de las dos principales ciudades de España. En anteriores casos, las reivindicaciones del sector del taxi pudieron resolverse por parte de las autoridades, además de por una presión ciudadana importante.

No obstante, en esta ocasión todo parece mucho más complicado, ya que la principal reclamación del sector del taxi supondría un gran obstáculo para la mayoría de empresas que utilizan licencias VTC en el alquiler de vehículos con conductor: el objetivo del taxi es eliminar a las empresas dedicadas al alquiler de vehículo con conductor y que consideran que están realizando una competencia desleal.

Qué pretenden los taxistas con la huelga

Huelga de taxi en Barcelona
Reuters

El objetivo del taxi es eliminar a las VTC del transporte urbano en las grandes ciudades, o al menos, limitar notablemente su uso. La primera reivindicación de este colectivo fue cumplir la normativa en relación al número de licencias VTC expedidas. La norma indica que debe existir 1 licencia de VTC por cada 30 licencias de taxi. Según los taxistas, esta relación no se cumple, lo que desemboca en una cantidad demasiado alta de conductores de empresas privadas que no deben pagar por su licencia y que se aprovechan de buena parte de los privilegios del taxi.

Con el paso del tiempo esta reclamación ha ido evolucionando: hoy, el objetivo del taxi es evitar que empresas como Uber o Cabify puedan recibir a clientes con reservas realizadas con menos de 12 horas de antelación. Es decir, que para poder utilizar un servicio de las empresas de VTC sea necesario reservar el trayecto con, al menos, 12 horas de antelación.

La indignación del taxi estalló cuando la Generalitat de Catalunya intermedió en la materia y afirmó que la precontratación de un VTC con 15 minutos de antelación era suficiente para diferenciarlos del servicio de un taxi, que no requiere de precontratación alguna.

Esta medida se tomó para evitar que estos límites puedan afectar al normal funcionamiento de este tipo de servicios y evitar también que los tribunales de la competencia puedan anular la medida. Una resolución que no gustó a ninguna de las dos partes: para los taxistas es algo totalmente insuficiente, ya que estos 15 minutos no serán disuasorios para el uso de vehículos de Uber, Cabify o cualquier otra empresa con licencias VTC.

La amenaza de boicotear grandes eventos internacionales

Taxistas en huelga
Taxistas en plena manifestación en las calles de Madrid Juan Medina

Las protestas de los taxistas tiene como objetivo presionar al máximo a las administraciones públicas para que actúen a su favor. Una huelga del taxi —o cierre patronal, ya que la mayoría de taxistas son autónomos— siempre es un órdago al buen funcionamiento del transporte en las ciudades, pero cuando esta se produce ante un gran evento internacional, la amenaza alcanza nuevas cotas.

En el caso de Madrid la huelga coincide con FITUR, la mayor feria de turismo y uno de los eventos más importantes del año, con un gran impacto en la economía local y alrededor de 300.000 visitantes.

Pero eso no es todo: en Barcelona, las autoridades locales y autonómicas ya están temblando ante el panorama que se les presenta. Y es que los taxis en Barcelona ya han afirmado que si no cumplen con sus demandas, la huelga se mantendrá en el tiempo hasta el Mobile World Congress, el mayor evento de la ciudad y uno de los congresos más importantes del mundo.

Sin taxis, los cientos de miles de visitantes internacionales sufrirán el caos en términos de movilidad y pondría el futuro del Mobile World Congress en Barcelona en peligro, una feria que deja 465 millones de euros en la Ciudad Condal.

Por qué las VTC también están en pie de guerra

Conductores VTC
Conductores de Cabify y Uber en una manifestación en Madrid contra el decreto del Gobierno, el 27 de septiembre de 2018. REUTERS/Juan Medina

Las empresas de VTC también han anunciado que incrementar el tiempo de precontratación del servicio hasta las 12 horas reclamadas por el sector del taxi conllevaría el despido de más de 4.000 trabajadores y una merma en las posibilidades de transporte dentro de las ciudades: incluso afirman que todo lo que no sea una reserva inmediata afectará de manera muy negativa al negocio.

Si las autoridades públicas competentes escuchan y actúan en función de las reclamaciones del sector del taxi es más que probable que las empresas de VTC tomen el relevo para provocar el caos circulatorio y un serio problema de movilidad.

Violencia en las calles

Violencia en las calles
Albert Gea / Reuters

La preocupación es máxima, ya que esta huelga del taxi, además de paralizar parte de la movilidad urbana, saturando otros medios de transporte público como el metro o los autobuses, también está provocando que la tensión entre ambos colectivos aumente considerablemente: ya se han producido diferentes agresiones de taxistas a vehículos de Uber o Cabify, provocando crisis de ansiedad a los conductores y poniendo en riesgo la integridad física de los pasajeros.

El gremio del taxi ha afirmado que no se hace responsable de las acciones que puedan derivar de esta protesta, incluyendo actos de violencia entre los dos colectivos.

Una solución compleja

fotos tensión taxis VTC
Este taxi amaneció el viernes con las letras VTC pintadas en el capó. Álvaro Gómez.

Sin duda, es una guerra complicada y cuyo fin no se ve en el horizonte. Las autoridades públicas se enfrentan a un órdago en el que será complicado satisfacer a todas las partes. Ya no solo hay que contemplar las exigencias del taxi para evitar el caos, especialmente ante ciertos eventos internacionales de gran magnitud, sino que también tienen que tener en cuenta el impacto negativo que podría suponer la eliminación de los vehículos de transporte con licencia VTC.

Muchos aseguran que el Gobierno se lavó las manos dando el poder en esta lucha a las Comunidades Autónomas, ahora estas deberán fijar las diferencias de servicio entre el taxi y las VTC para satisfacer a todos. Algo realmente complicado, ya que si satisfaces al taxi, eliminarás a las VTC, mientras que si respetas a las VTC, las protestas del taxi se pueden anquilosar en el tiempo, afectando incluso algunos de los eventos económicos y de prestigio internacional más importantes del país.

La solución debe llegar con un pacto de mínimos y con una cesión por parte de ambos colectivos: las VTC parecen destinadas a perder la reserva instantánea, mientras que los taxistas no pueden pretender eliminar de raíz una alternativa de transporte urbano que es utilizada a diario por miles de personas. El taxi debe mejorar y adaptar su servicio a las nuevas exigencias y a las nuevas tecnologías, mientras que las administraciones públicas deben asegurarse que se respete la ley.

El acuerdo a día de hoy parece lejano, pero por el bien de Madrid, Barcelona y sus ciudadanos, debería llegar más pronto que tarde.

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