Un estudio revela cómo el ejercicio puede ayudar a mantener tu memoria y capacidad de aprendizaje en buen estado

mujer haciendo deporte, nadar
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  • Investigadores de la Universidad de Harvard han concluido que la irisina, una hormona producida por los músculos al hacer ejercicio, mejora la memoria y capacidad cognitiva en ratones.
  • Incluso aquellos con Alzhéimer obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memoria y capacidad de aprendizaje al potenciar esta hormona en su organismo.
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Los beneficios del ejercicio regular no solo tienen impacto en tu cuerpo, sino también en tu mente.

Hacer deporte te permite estar en forma y es una de las maneras de alargar tu vida y hacer que esta sea más saludable.

Asimismo, mantenerse activo físicamente también repercute de manera positiva en tu cerebro. 

Los estudios hasta ahora han mostrado cómo el ejercicio puede reducir el riesgo de ansiedad y depresión al reducir los niveles de las hormonas del estrés. También ayuda a la neuroplasticidad del cerebro, es decir al desarrollo y crecimiento cerebral. Favorece la creación de neuronas e incluso se vincula a un menor riesgo de demencia.

Ahora, un reciente estudio respalda el vínculo entre ejercicio y una mejor función cognitiva.

Aunque fue realizado en animales, investigadores de la Escuela de Salud de la Universidad de Harvard (EEUU) concluyeron que una hormona generada por los músculos al hacer deporte es capaz de llegar hasta el cerebro y mejorar la función de las neuronas y de la memoria.

Estos resultados positivos se detectaron tanto en animales saludables como en aquellos que padecían una versión de la enfermedad de Alzhéimer.  

Estudios previos de la Facultad de Medicina de Harvard, entre otras instituciones, recogidos por The New York Times, identificaron en 2012 una hormona producida en los músculos de los roedores y en personas cuando hacían ejercicio. Esta fue bautizada como irisina.

Al analizar su paso por el torrente sanguíneo, los científicos vieron que la irisina normalmente se concentraba en el tejido graso, donde era absorbida por las células grasas, convirtiendo en el proceso la grasa blanca  en marrón (la cual activa el metabolismo).

En 2019, una investigación demostró que la irisina también se produce en el cerebro de los ratones después del ejercicio. 

A su vez, se detectó en la mayoría de cerebros humanos donados a un banco médico, menos cuando los donantes habían muerto de la enfermedad de Alzhéimer, en cuyo caso sus cerebros no contenían apenas dicha hormona.

De estos hechos se derivó que la irisina podría reducir los riesgos de desarrollar demencia. 

Incluso los roedores con enfermedad de Alzheimer comenzaron a obtener mejores resultados en las pruebas de memoria y capacidad de aprendizaje

Ahora el nuevo estudio, publicado el mes de agosto en Nature Metabolism, siguen esta línea de investigación.

Para cuantificar los beneficios cognitivos del ejercicio para el tratamiento del deterioro en el envejecimiento o la enfermedad de Alzhéimer, los científicos criaron ratones congénitamente incapaces de producir irisina.

Después, estos animales junto a otros ratones adultos normales corrieron sobre ruedas durante unos días. Este ejercicio mejoró la pruebas de memoria y aprendizaje de los roedores sanos.

Pero los animales incapaces de producir irisina mostraron pocas mejoras cognitivas, por lo que investigadores concluyeron que la irisina es fundamental para que el ejercicio pueda mejorar la mente.

Aún así, ambos grupos de ratones tenían más neuronas nuevas que los cerebros de ratones sedentarios. No obstante, en los animales sin irisina, estas funcionaban de manera anormal.

Como explica el artículo The New York Times, cuando los científicos generaron irsina en la sangre de aquellos roedores incapaces de producirla, el estado de sus cerebros mejoró. 

"Los ratones jóvenes, los animales de edad avanzada e incluso aquellos con casos de la enfermedad de Alzhéimer comenzaron a obtener mejores resultados en las pruebas de memoria y capacidad de aprendizaje". 

Otro dato significativo es que también encontraron signos de inflamación reducida en el cerebro de los animales con demencia, un factor que se cree que puede acelerar la pérdida de memoria.

Por último, confirmaron que que la hormona puede fluir del cuerpo (músculos) al cerebro.

Estos hallazgos fueron identificados en animales, por lo que se necesita seguir investigando para confirmar que los beneficios se trasladan a los humanos.

Además, se desconoce cuánta cantidad o incluso qué tipo de ejercicio podría ser mejor para potenciar la irisina en el organismo.

No obstante, es una prueba más de la necesidad de mantener activo físicamente para lograr un cuerpo y una mente sanos a medida que se cumplen años.

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