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La razón de la pérdida del gusto y del olfato a causa del coronavirus

Coronavirus: la razón de la pérdida del olfato y del gusto

Getty

  • Haber perdido el olfato y el gusto —sin sufrir otros padecimientos— es una señal de haber contraído el COVID-19 de manera asintomática si no se aúna a la tos, la fiebre y la fatiga.
  • Es preciso estar atento y no bajar la guardia, ya que muchos de los principales síntomas del coronavirus se pueden confundir con la alergia o con los resfriados.
  • La prevención y un diagnóstico rápido son esenciales a la hora de actuar rápido para contener y combatir la pandemia.
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El coronavirus afecta a todos los estratos de la población, sembrando el pánico y apagando vidas tanto de personas mayores como de adultos jóvenes. Incluso, una vez vencida la enfermedad deja unas secuelas coronarias y neuronales que pueden a llegar a ser bastante graves.

Leer Más: Hablan los expertos: así puedes distinguir la alergia del coronavirus

Claro que no todos los pacientes que superan el coronavirus se han percatado de haberlo padecido. A estas personas, denominadas asintomáticas, pocas veces se les puede diagnosticar la enfermedad dado los síntomas leves que llegan a presentar: fatiga, dolor de cabeza o tos, en algunos casos.

Si bien, son señales que pueden delatar una alergia o un resfriado. Pese a ello, no es conveniente relajarse, ya que puede tratarse del COVID-19. Claro que en estos casos se suele presentar perdida de olfato —anosmia— o del gusto —disgeusia—.

Es cierto que son síntomas que también se pueden padecer en las otras 2 convalecencias —y hasta en la gripe—, por lo que una prueba diagnóstica se antoja indispensable para aclarar si se sufre la patología.

De hecho, los resultados del estudio llevado a cabo en Italia para con los enfermos de coronavirus han arrojado un dato significativo: un 70% de los infectados presentan anosmia o disgeusia, tanto si se trata de un caso leve o grave.

¿Por qué el coronavirus puede dejar sin olfato y sin gusto?

Se debe principalmente a los distintos estadios que sigue el virus. Como enfermedad respiratoria, su primera etapa se concentra en el tracto superior de la garganta: paladar y sistema respiratorio más cercano a la nariz —epitelio olfatorio—.

Un tejido formado por 3 tipos de células: células basales, neuronas sensitivas olfatorias y células de soporte —cuyas proteínas ACE2 y TMPRSS2 resultan puertas de entrada perfectas para el virus—.

Todo, a causa de la sinergia existente entre con la proteína S del COVID-19, que se divide en dos fragmentos, S1 y S2, para facilitar la endocitosis durante los primeros días.

Durante ese periodo, que los científicos estipulan alrededor de unos 3 días, se alcanza el pico de contagio de un portador del COVID-19, ya que con una gota de saliva —incluso si es hablando o respirando— puede contagiar a una persona sana.

Pasado ese tiempo, el coronavirus viaja por el aparato respitarorio hasta los pulmones, donde desarrolla su etapa más violenta tras anclarse en los bronquios y que más se asemeja a una neumonía. Aquí, el virus toma los alvéolos, desencadena la falta de aire y obliga al cuerpo a actuar.

La respuesta en los casos más severos es acorralar al virus, acentuando la falta de aire y pudiendo ocasionar un fallo respitario —que requiere un respirador para que el paciente sobreviva—, según informa la BBC.

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