La regulación europea para la IA se convertirá en un estándar global, pero tiene un riesgo: dejar atrás a pymes y startups que la usen, según expertos

Un poster que simula la tecnología de reconocimiento facial durante una exhibición en China en 2018.
Un poster que simula la tecnología de reconocimiento facial durante una exhibición en China en 2018.
REUTERS/Thomas Peter
  • La mayoría de directivos encuestados por BCG Gamma están a favor de una regulación en la IA. Expertos de la consultora creen que la propuesta europea será un estándar global.
  • No obstante, advierten de que una regulación confusa podría provocar que muchas pequeñas empresas que implementen esta tecnología se queden en el camino.
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Europa tendrá un reglamento de la inteligencia artificial (IA). Bruselas presentó el borrador el pasado 21 de abril y los expertos ya vaticinan que la norma se convertirá en un estándar global, como ha ocurrido en cierto modo con el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

Es lo que mantienen el jefe global y el responsable de ética en IA de BCG Gamma, Sylvain Duranton y Steve Mills. BCG Gamma es la división de inteligencia artificial y analítica avanzada de la consultora Boston Consulting Group, que hace unos días celebró un evento en el que se esbozaban los futuros desafíos y oportunidades que pone en el horizonte la próxima regulación de esta tecnología.

Para abordar la discusión, BCG Gamma hizo una encuesta en la que participaron más de 1.000 directivos de grandes empresas y organizaciones. Los resultados les permiten concluir que, más allá de las diversas regulaciones que se están planteando en todo el mundo, las empresas son conscientes de que es necesario intervenir.

"El 86% de los encuestados afirma que sus empresas están adoptando medidas activas para utilizar la inteligencia artificial de la mejor forma posible. El reto que muchos ejecutivos señalan es la falta de normas claras, lo que lleva a muchos de ellos a crear las suyas propias", advertía BCG Gamma en un reciente artículo.

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"En primer lugar, no creo que el laissez faire sea uan opción. Solo para ser claros: necesitamos una regulación", manifestó en primer lugar Duranton, jefe global de BCG Gamma. Además de la encuesta, en el departamento de la consultora también han trabajado "en un conjunto de herramientas y prácticas" para intentar asegurarse de que el despliegue de este tipo de sistemas de IA "se ejecutan de una forma responsable".

Mills, el responsable de éticas en IA de BCG Gamma, prevé que, a tenor de cuánto tardó en entregar en vigor el RGPD, al Reglamento de IA en el que trabajan las instituciones europeas podría estar listo en vigor en al menos año y medio o dos años. "La Comisión liberó el borrador en abril, y los reglamentos suelen entrar en vigor 24 meses después de su ratificación. Si recordamos el RGPD, tardó 12 meses en entrar en vigor" tras ser aprobado en la Eurocámara.

"Con esto, realmente creemos que el Reglamento podrá servir como modelo para muchas otras jurisdicciones. Es un documento muy significativo". Mills cree que "la mayoría de empresas querrán seguir este Reglamento como estándar global, así que aunque sus efectos se limiten a aplicarse en la Unión Europea, muchas grandes compañías seguirán estos preceptos".

Con todo, desde BCG Gamma también ven posibles desafíos. Por ejemplo, que pequeñas o medianas empresas no puedan asumir el coste de cumplir con lo que exigirá la nueva normativa, como ya ocurrió con el RGPD, según destaca el propio Mills. "Veremos compañías que decidirán dejar el mercado. Ya hoy hay empresas que tratan de asumir los costes de cumplir con todos los preceptos legales, y estos costes pueden ser amplios para según qué tamaños. Puede provocar desventajas en el mercado".

Las implicaciones sociales de la IA

La inteligencia artificial tiene una serie de implicaciones sociales, que es lo que ha motivado a la Comisión Europea a actuar y regular esta tecnología. Algunas son menos evidentes, como los algoritmos que pueden sistematizar y vulnerabilizar personas al decidir, por ejemplo, a quién se entrega un préstamo hipotecario o a quién no.

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De hecho, el borrador presentado por Bruselas dibuja un escenario en el que ningún despliegue de IA está exento de riesgo. El riesgo cero no existe.

Uno de los entornos más problemáticos para el despliegue de esta tecnología es precisamente el centro de trabajo. España aprobó hace unos meses su Ley de Riders, que incluía el derecho a comités de empresa y sindicatos a conocer los algoritmos que pudiesen concernir a empleados. Este precepto no era exclusivo para los famosos riders que trabajan como autónomos en startups como Glovo o Deliveroo.

Un reciente panel de expertos debatió en el seno del Parlamento Europeo las implicaciones que podía tener la IA en el trabajo, y una estadística ya esbozaba a España como el país en el que mayor número de empresas que ya estaban usando analítica de datos —no necesariamente IA— para mejorar su rendimiento o vigilar a sus trabajadores. Ocurre en Amazon.

El debate ya está sobre la mesa. Rob Reich es profesor de Ciencias Políticas en la Escuela de Humanidades y Ciencias de Stanford, director del Centro de la Familia McCoy para la Ética en Sociedad, y director asociado del HAI, el instituto sobre IA centrada en Humanos del instituto Stanford. Participó recientemente en un foro en línea organizado por el Boston Review en el que enfatizaba en la importancia de concienciar sobre el bossware, sistemas de inteligencia artificial para vigilar a empleados.

La charla pivotó ante la idea de bossware y ante la idea de que los 'robots' acabarán sustituyendo muchos puestos de trabajo. Sin embargo, Reich consideraba que era necesario impulsar la concienciación sobre estas problemáticas para conseguir que el desarrollo de los sistemas de inteligencia artificial sean efectivos para mejorar la calidad de vida, y para poner por encima del capital la necesidad de contar con mano de obra cualificada y con bienestar.

"Depende de nosotros crear un mundo en el que las recompensas financieras y sociales se las lleven empresas que aumenten el trabajo de los humanos en lugar de desplazarlo", resumió.

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