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Qué dice exactamente la ciencia del extraño plan de Elon Musk para poner chips en los cerebros de la gente y crear híbridos de humanos con inteligencia artificial

Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX y Tesla, habla durante una conferencia de prensa tras el lanzamiento de la misión SpaceX Crew Dragon Demo en el Centro Espacial Kennedy de Florida el 2 de marzo de 2019.
Elon Musk, director ejecutivo de SpaceX y Tesla, habla durante una conferencia de prensa tras el lanzamiento de la misión SpaceX Crew Dragon Demo en el Centro Espacial Kennedy de Florida el 2 de marzo de 2019. JIM WATSON/AFP/Getty Image
  • Elon Musk fundó la compañía de neurotecnología Neuralink en 2016. Este año, la empresa ha presentado la tecnología que está desarrollando: un chip conectado a cables que se extienden por el cerebro humano, capaz de registrar la actividad cerebral y estimularla.

  • Musk ha exaltado la tecnología diciendo que podría ser usada en personas con enfermedades y trastornos neurológicos, pero también ha vaticinado que podría permitir la "simbiosis humana con la inteligencia artificial".

  • También se ha jactado de que su tecnología ya ha cumplido varios objetivos, ya que por ejemplo la empresa ha conseguido que un mono "controle un ordenador con su cerebro".

  • Business Insider ha hablado con dos neurocientíficos para averiguar exactamente cómo de innovador es el proyecto de Neuralink. Ambos dicen que aunque los componentes del diseño de Neuralink son ilusionantes, el hecho de que un mono haya podido controlar un ordenador no es tan impresionante como pudiera parecer.

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Elon Musk, CEO de Tesla, tiene un proyecto apasionante e inusual: una empresa de neurotecnología llamada Neuralink.

Musk cofundó Neuralink en 2016, y la compañía permaneció relativamente a la sombra hasta 2017, cuando el Wall Street Journal dio a conocer la noticia de que había constituido la empresa para "fusionar ordenadores con cerebros humanos".

El desarrollo de chips cerebrales es una curiosa actividad secundaria para un hombre que dirige simultáneamente Tesla, su compañía de exploración espacial SpaceX, y The Boring Company, con la que Musk pretende excavar túneles subterráneos en las ciudades para mejorar la movilidad de las metrópolis.

Pero Neuralink se centra en uno de los principales temores de Musk: la inteligencia artificial. El empresario ha expresado con frecuencia su preocupación de que la IA pueda algún día llegar a eclipsar a la raza humana. De hecho ha fundado una organización de investigación llamada OpenAI, pero Neuralink tiene un objetivo mucho más tangible y futurista: conseguir que los dispositivos habilitados para la IA sean capaces de interactuar con el cerebro de las personas.

En julio, los ejecutivos de Neuralink y Musk hicieron una presentación sobre la tecnología que la empresa ha desarrollado hasta ahora.

La gran revelación fue un microchip diminuto que, teóricamente, podía implantarse detrás de la oreja de una persona con hilos diminutos que contenían electrodos que se abrían en abanico hacia el cerebro.

El chip se coloca detrás de la oreja, mientras que los electrodos se insertan en el cerebro.
El chip se coloca detrás de la oreja, mientras que los electrodos se insertan en el cerebro. Neuralink/YouTube

El concepto no es nuevo.

Los científicos ya han creado dispositivos capaces de interpretar la actividad cerebral y de estimular las neuronas del cerebro. Una demostración memorable de este tipo de tecnología se llevó a cabo en 2012, cuando pacientes paralíticos fueron capaces de controlar con un sistema similar un brazo robótico.

Sin embargo, Elon Musk no quiere quedarse con lo que ya es posible. Dijo, al estilo clásico de Musk, que aparte de tratar enfermedades neuronales como el Parkinson, espera que Neuralink pueda algún día facilitar una "simbiosis" entre los humanos y la IA. También anunció con entusiasmo que la compañía había conseguido con éxito que un mono "controlara un ordenador con su cerebro", y que Neuralink espera empezar a realizar pruebas en humanos "antes de finales del año que viene".

Business Insider ha hablado con dos neurocientíficos para analizar qué tiene que decir la ciencia al respecto de esta aventura de Musk.

"Definitivamente hay algunos puntos explosivos y algunos aspectos mucho más realistas en ese anuncio", explica Andrew Hires, profesor asistente de neurobiología de la Universidad de California. Salió de la presentación de Neuralink con la sensación de que Neuralink había mejorado las tecnologías existentes de tres maneras significativas.

1 — Los cables flexibles podrían moverse con el cerebro sin causar daño

Hires piensa que los cables del dispositivo propuesto que utiliza Neuralink podrían suponer un avance en su campo debido a lo flexibles que son. "El hecho de que estén utilizando estos alambres flexibles es una innovación significativa, especialmente si están tratando de llegar a los consumidores", resume Hires. Cada alambre es ligeramente más delgado que un cabello humano y lleva electrodos que son capaces de detectar la actividad cerebral y, en teoría, estimularla.

"Los alambres rígidos en el cerebro causan mucho daño porque el cerebro puede moverse", subraya Hires, que agrega que un cerebro vivo es muy blando, mucho más blando que aquellos que se pueden ver frascos en laboratorios puesto que han sido endurecidos con formaldehído. "Es mucho más suave que la gelatina", detalla. Los cables flexibles como los que Neuralink describió podrían ser potencialmente una mejor solución para cualquier dispositivo que vaya a pasar un largo período incrustado en el cerebro de alguien porque son menos propensos a inflamar o dañar el tejido a su alrededor.

Esta no es una tecnología nueva, pero es lo suficientemente reciente como para que no sepamos si estos cables podrían durar más allá de un par de años. "La tecnología solo lleva en el mercado un año o dos. Puede ser que estos alambres flexibles sean menos fiables, menos robustos, quizás se rompan", puntualiza Hires.

La doctora Rylie Green del Imperial College en Londres señala que el material utilizado para hacer los hilos es un polímero de uso común dentro de este campo científico. También destaca que los electrodos en sí mismos están hechos de oro, por lo que describe el proyecto como "tecnología en fase de investigación", mostrándose prudente antes de pensar en introducir el sistema en el cerebro de la gente.

2 — Una máquina de coser en lugar de un cirujano

Un gran problema con los cables flexibles es que pueden ser difíciles de introducir en el cerebro, y para esto Neuralink ha inventado algo completamente nuevo. Las sondas se insertarían en el cerebro mediante un dispositivo similar a una máquina de coser, que utilizaría una aguja rígida para insertar los hilos en su lugar exacto, alrededor de 1 milímetro, en la superficie externa del cerebro, o en la corteza.

Hires cuenta que la idea de esta máquina de coser es "totalmente nueva" y una innovación significativa. Ha tenido que realizar inserciones de dispositivos similares en el cerebro de ratones a mano. "Hacer estas cosas a mano, son cosas muy delicadas... es muy difícil tener una mano lo suficientemente firme para hacer estas cosas manualmente", explica.

El robot parecido a una máquina de coser de Neuralink perforaría los alambres en el cerebro del sujeto.
El robot parecido a una máquina de coser de Neuralink perforaría los alambres en el cerebro del sujeto. Neuralink

En concreto, Hires quedó impresionado por una característica de la máquina que contrarresta el hecho de que el cerebro humano se mueva continuamente. "Está la respiración, el latido del corazón, y esos dos factores pueden mover el cerebro ligeramente", precisa Hires.

La característica se llama corrección de movimiento en línea y funciona tomando video de los vasos sanguíneos del cerebro bajo un microscopio y luego usando un robot para ajustar la aguja para que se mueva con esos vasos sanguíneos.

Leer más: Elon Musk dice que la diferencia entre el intelecto humano y la IA es comparable a la diferencia entre los chimpancés y los humanos

3. Un chip superpoderoso que traduce la actividad cerebral

El arma final en el arsenal de Neuralink es el chip que interpretará la actividad cerebral que captan los electrodos.

"Hay un problema con extraer las señales eléctricas del cerebro, y es que son muy pequeñas. Y cuanto más lejos tengan que viajar por un cable delgado, más se van a distorsionar por el ruido, porque siempre hay algo de ruido eléctrico en el mundo que nos rodea. Lo que se busca es poder amplificar y digitalizar la señal lo más cerca posible de la fuente", relata Hires.

"Por lo que revelaron en su informe, ese chip va más allá del estado actual de la técnica... Eso permitiría grabar desde más lugares con mayor precisión", explica. "Es como actualizar el televisor para pasar de la definición estándar a la alta definición", añade.

Para la doctora Rylie Green lo más emocionante de Neuralink no es que ninguna de estas tres tecnologías sea innovadora en sí misma, sino más bien que se hayan unido. "Todos esos aspectos han estado bajo desarrollo durante bastante tiempo, y es agradable verlos todos juntos en un solo dispositivo", cuenta.

No te emociones demasiado por los monos

Aunque Musk estaba ansioso por decir a la audiencia en la presentación de Neuralink que la tecnología había permitido a un mono "controlar un ordenador con su cerebro", ni Hires ni Green se sorprendieron ni quedaron impresionados por esto.

"El mono no está navegando por Internet. El mono probablemente está moviendo un cursor para mover una pequeña bola e intentar emparejar un objeto", dice Hires. El propio Musk no dio ningún detalle sobre las pruebas de Neuralink con primates durante la presentación de julio. "Esto es algo que ya se puede hacer con las interfaces cerebro-máquina tradicionales.... No me sorprende que hayan sido capaces de lograrlo", añade Hires.

Los científicos ya son capaces de convertir los pensamientos de los monos en comandos de ordenador.
Los científicos ya son capaces de convertir los pensamientos de los monos en comandos de ordenador. China Daily via REUTERS

"Hacerlo con este dispositivo es algo que podría considerarse impresionante o diferente en función de su tamaño, que es bastante pequeño o que utiliza diferentes tipos de materiales, pero es para dilucidar que al menos lo han escrito y han mostrado los datos", cuenta Green.

El uso más probable de Neuralink: proporcionar a las extremidades robóticas la sensación del tacto

Mientras que Elon Musk parece ansioso por glorificar la futura fusión de la IA y la conciencia humana, Hires y Green están más entusiasmados con los beneficios a corto plazo que la tecnología podría aportar.

"La primera aplicación que se puede imaginar es un mejor control mental para un brazo robótico para alguien que sufre una parálisis", dice Hires. Green está de acuerdo con esto, añadiendo que podría ser usado por pacientes con síndrome de enclaustramiento para darles un "control fino" sobre las extremidades robóticas.

Aunque el control neuronal de las extremidades robóticas existe desde 2012, la tecnología de Neuralink podría permitir el siguiente gran paso: la retroalimentación táctil, a veces llamada retroalimentación háptica. Teóricamente, esto podría ser posible si los chips de Neuralink registraran qué áreas del cerebro son estimuladas cuando tocamos e interactuamos con el mundo, y entonces los electrodos podrían usar esta información para estimular los cerebros de las personas que usan prótesis robóticas para simular esta sensación.

La esperanza es que Neuralink pueda dar retroalimentación háptica a las prótesis robóticas.
La esperanza es que Neuralink pueda dar retroalimentación háptica a las prótesis robóticas. TASS via Getty Image

Los electrones de Neuralink no necesariamente tendrán que estimular perfectamente las neuronas correctas para generar esta sensación debido a la capacidad de adaptación del cerebro.

"La esperanza, y creo que es una esperanza razonable... con el tiempo la corteza es capaz de volver a aprender y asociar los patrones de estimulación eléctrica. Siempre y cuando haya una relación consistente con lo que estás haciendo en el mundo y lo que está pasando en el cerebro", explica Hires.

El objetivo de Elon Musk de crear un híbrido ser humano-inteligencia artificial probablemente no se cumpla

Tanto Hires como Green se muestran más escépticos sobre el objetivo último Elon Musk: que Neuralink algún día facilite el aumento de la conciencia humana a través de la inteligencia artificial. Sin embargo, Hires no lo descarta por completo.

"Para llegar al nivel de integración con la IA, aquí es donde Musk está entrando en el mundo de la fantasía", dice Hires. "Pero es difícil predecir cómo va a cambiar la tecnología en veinte años", sostiene.

Según Hires, necesitaríamos electrodos lo suficientemente precisos para estimular neuronas individuales y, quizás lo más importante, una mejor comprensión del propio cerebro. "No entendemos las reglas por las cuales el cerebro se reorganiza para aprender cosas", subraya.

Dentro de la ciencia detrás del loco plan de Elon Musk para poner chips en los cerebros de la gente y crear híbridos ser humano-AI.
El CEO de Tesla Elon Musk. Brendan McDermid/Reuters

Green señala los problemas éticos que podrían surgir en un mundo en el que Neuralink pudiera conectar la IA con el cerebro de las personas. "La mayor preocupación sería cómo se logra proteger realmente la información en ese tipo de interfaz", cuenta.

También cree que el mayor obstáculo de Neuralink se va a producir mucho antes de que intente poner la IA en el cerebro de alguien. "Llevar cualquiera de estos dispositivos al cerebro... es una cirugía de muy, muy alto riesgo", señala Green. Dice que la idea de que una persona sana opte por cirugía cerebral era preocupante.

"La gente lo hace porque tiene limitaciones severas y hay un potencial para mejorar su vida. Hacerlo por diversión no es una buena idea", resume.

Esto no descarta la posibilidad de que Neuralink se convierta en una tecnología real y aplicable. "Podría suceder durante la vida de Elon Musk", concede Hires.

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