Entrenar con calor: cómo afecta a las mujeres según la ciencia

Mujer sofocada

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Entrenar con calor supone un esfuerzo mucho mayor para el organismo. Esto ocurre porque tu cuerpo debe termorregularse. 

Se dan algunos cambios en los procesos fisiológicos naturales, por ejemplo, cuando las temperaturas son elevadas las pulsaciones y la frecuencia respiratoria aumentan también. 

No te preocupes, es normal que sientas que tu rendimiento en estos meses del año es más leve, pero es un mecanismo de defensa del propio del organismo para evitar una subida de temperatura súbita.

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Además, es probable que tardes más tiempo en recuperarte ya que, a causa a las altas temperaturas, el organismo necesitará más recursos para refrigerar todo el cuerpo. 

Además, si eres mujer es posible que todas estas sensaciones se incrementen. Y es que, según explica Marta Castroviejo, nutricionista y especialista en salud de la mujer en el deporte, aunque las adaptaciones fisiológicas y el rendimiento deportivo en hombres y mujeres son similares, el tiempo requerido para la adaptación parece ser mayor en mujeres. 

Esto puede ocurrir por distintas cuestiones: diferente tamaño y composición corporal que hacen que, normalmente, las mujeres almacenen menos calor y se produzcan cambios más rápidos en la temperatura corporal. 

"Además, la relación entre la superficie de intercambio y la masa corporal es mayor en mujeres, produciéndose más pérdidas de calor por radiación, convección y conducción, mientras que la capacidad de sudoración es menor", explica. 

Otro punto a tener muy en cuenta es si el entrenamiento se lleva a cabo durante el ciclo menstrual. Los niveles más altos de progesterona durante la fase lútea producen un ligero aumento de la temperatura de termorregulación, lo que podría modificar los cambios de temperatura y las adaptaciones al calor.

Con todo esto es importante seguir algunas recomendaciones de la mano de profesionales de la salud para poder entrenar con calor sin riesgos: 

  • Adapta el entrenamiento de manera gradual hasta que te sientas cómodo trabajando a esta nueva temperatura. Pasados unos días, estarás preparado para subir el ritmo y la intensidad de tus sesiones. 
  • Bebe más líquido de lo habitual y toma alimentos que favorezcan la hidratación. Ten en cuenta que con el calor el cuerpo pierde más cantidad de agua. Elimina de tu dieta alcohol y la cafeína, al menos antes y después del entrenamiento, ya que deshidratan.
  • Elige una ropa para entrenar adecuada, prendas ligeras y transpirables. Y sí, ¡los colores importan! Los claros siempre mejor porque no captan tanto el calor. 
  • Si sales al aire libre no te olvides de complementos como una gorra, las gafas de sol y la crema solar, para estar protegido.
  • No salgas en las horas centrales del día ya que suponen las horas con temperaturas más altas. 

Escucha a tu cuerpo, ve poco a poco y no te pongas presión si sientes que no estás rindiendo como de costumbre, en poco tiempo volverás a la normalidad y tu cuerpo agradecerá ese proceso dinámico de adaptación. 

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