Estos son los trucos que usan las telecos para desplegar fibra óptica más rápido (y barato)

Fibra óptica

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  • Los operadores de telecomunicaciones españoles tienen en el despliegue de fibra óptica gran parte de su orgullo: somos un país líder en redes de telecomunicaciones fijas de alta velocidad.
  • Además, y salvo excepciones, la gran parte del despliegue de fibra óptica es del tipo FTTH, el de mayor calidad pero también el más caro.
  • Para ahorrar costes, las 'telco' suelen optar por trucos como desplegar menos pares que vecinos hay en los edificios o compartir sus redes en las zonas de menor demanda.
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España es uno de los países que lidera la carrera mundial en cobertura y despliegue de fibra óptica. Esto se ha conseguido gracias al importante esfuerzo e inversión que han realizado las principales operadoras en España, pero también gracias una regulación y a unas condiciones de lo más favorables. De hecho, según datos del Consejo Europeo de Fibra, España cuenta con más instalaciones conectadas con fibra (en la modalidad FTTH) que la suma de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido (10.261).

Además, ese liderazgo tiene más mérito en tanto que los principales operadores de telecomunicaciones han optado por el tipo de despliegue de mayor calidad (y también el más caro).

Hablamos de la aproximación FTTH (fiber to the home), la más codiciada de las fibras. La conexión de esta fibra va desde la central hasta el hogar donde se tiene contratado de manera directa y sin interferencias ni bloqueos. Este tipo de líneas permiten una velocidad de gigabits. Es el modelo por excelencia que podemos encontrarnos en las conexiones de Telefónica, Orange o Yoigo.

Una aproximación más económica es la predominante en el despliegue de Vodafone, heredada de la compra de ONO. Es el caso de los enfoques FTTC (fiber to the cabinet). Estas líneas no van directamente a las instalaciones donde ha sido contratada sino que llega a un stand ubicado cerca de la localización. Estos puntos de encuentro se conocen como armarios o cabinas y se sitúan a no más de medio kilómetro de su destino final. Gracias a esta implantación los costes de instalación son mucho menores porque en el último tramo se utiliza el clásico cable de cobre. Debido a esto, el rendimiento de esta línea es menor (aunque no excesivo) en favor de un coste muchísimo menor de despliegue para la telco.

Por último, y muy parecida a la FTTC, se sitúa la FTTS (fiber to the street) y muy parecida a su predecesora. La distancia de cabina es menor, el recorrido es con cable de cobre y el rendimiento y costes son menores. De hecho su tarifa mensual es bastante competitiva. Estos despliegues son, en nuestro país, prácticamente residuales.

La guerra de las operadoras en España

Las principales operadoras en España compiten con ferocidad en la carrera por posicionarse como el número uno en fibra óptica en nuestro país. En 2016 Telefónica se puso como reto conseguir fibra óptica para 25 millones de hogares españoles. Aunque no llegaron a su objetivo final, se quedaron muy, muy cerca (23,6 millones de FTTH), de acuerdo a la información ofrecida por la empresa liderada por Pallete en los resultados de junio de 2020.

En el caso de Orange, su plan se iniciaba en 2017 y el objetivo era conseguir 16 millones de hogares con fibra óptica para 2020. Según los últimos datos ofrecidos por la compañía naranja se han conseguido cubrir 15,1 millones de hogares, consiguiendo una cobertura superior al 65% en poblaciones superiores a los 5.000 habitantes.

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Por su parte Vodafone no suele ofrecer objetivos muy marcados en materia de fibra óptica aunque en septiembre de 2019 ya superaba los 10 millones de hogares con fibra óptica instalada.

En la actualidad, de acuerdo a los últimos datos oficiales, el 43% de los hogares que tienen contratada la fibra óptica caen bajo el paraguas y dominio de Movistar. El resto se la reparten entre Vodafone, MásMóvil, Adamo y Orange. 

¿Qué hacen las operadoras para desplegar fibra más rápido y barato?

Pero para poder acelerar esos plazos de despliegue y hacerlo a un coste razonable de cara a sus accionistas e inversores, los operadores de telecomunicaciones a veces tiran de un arsenal de trucos y atajos técnicos.

Buen ejemplo de ello es que no es lo mismo que haya fibra desplegada en un edificio y que sus habitantes puedan conectarse a la misma. En muchas ocasiones, especialmente en barrios humildes, las 'telco' estiman una demanda menor de la que hay y no ponen las conexiones suficientes (pares libres) para todos los vecinos. Con esta práctica —común incluso en barrios de la propia capital madrileña, como Puerta del Ángel— las compañías se anotan un gran número de hogares con acceso a fibra óptica, inflando sus estadísticas, pese a que ese despliegue está a medias cuanto menos.

Otra práctica muy habitual en los últimos años, ya alejada de la polémica de la anterior, son las alianzas que sellan las propias 'telco' para compartir sus respectivas redes en zonas donde no existe demanda suficiente para justificar sus costes de instalación por parte de distintas compañías. Es el caso de MásMóvil, quien llegó a un acuerdo con Orange para poder desplegar de manera conjunta casi tres millones de unidades FTTH de aquí a 2023. Desde el grupo sostienen que se pueden ahorrar cerca de 5 millones al año derivados de los costes mayoristas si se consigue una cuota de mercado razonable.

Orange es, de hecho, la compañía que más alianzas estratégicas ha generado, llegando el pasado año a otro acuerdo similar con Vodafone para compartir infraestructuras en las zonas donde la población sea más reducida. Con este trato, ambas se facilitarán mutuamente el acceso a las redes de fibra. De este modo, Vodafone podrá llevar sus ofertas de fibra y servicios convergentes a un millón de hogares que hasta ahora estaba cubiertos por Orange. 

Algunas de esas alianzas están guiadas o impuestas por las autoridades regulatorias. Hace cuatro años, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) obligó a Movistar a compartir su fibra con toda España (salvo ciertas ciudades y excepciones). Gracias a esta intervención, con la que se buscaba compensar el antiguo monopolio de las telecomunicaciones de que ha disfrutado esta enseña, en las ciudades reguladas al menos una quinta parte está operada por alguna de las otras tres alternativas a Telefónica.

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