La generación Z odia trabajar desde casa

Los jóvenes están dejando sus trabajos a distancia para volver a las oficinas.
Los jóvenes están dejando sus trabajos a distancia para volver a las oficinas.

Savanna Durr/Insider

Hace unos meses, cuando una empresa tecnológica de San Francisco comunicó a sus empleados que podían teletrabajar indefinidamente, la mayoría de ellos lo recibió de forma muy positiva. Sin embargo, para gente como Jessica, una ingeniera de software de 25 años, no fue una buena noticia. Echaba de menos el trabajo en oficina de antes de la pandemia: el compañerismo, la energía y el constante parloteo a su alrededor. Probó el trabajo híbrido yendo a presencialmente una o 2 veces por semana, pero el lugar estaba mucho más vacío y ya no se sentía cómoda. Así que hizo algo inesperado en respuesta a la decisión sobre el teletrabajo: renunciar a su empleo. Ahora trabaja en una startup donde el equipo debe reunirse al completo al menos una vez a la semana.

"Suena paradójico, pero quería un trabajo que fuera menos flexible. Entiendo que el teletrabajo es muy útil para algunas personas, pero para mí es mucho mejor relacionarme con mis compañeros", reconoce Jessica, que ha pedido usar un pseudónimo para evitar que sus jefes o exjefes sepan que ha hablado con Business Insider.

Se podría suponer que los jóvenes profesionales como Jessica son los mayores defensores del teletrabajo, pero en realidad son los que más ansían pasar tiempo en la oficina. Esto se debe a que, en muchas ocasiones, se trata de personas recién salidas de la universidad que se han mudado por razones laborales, por lo que el trabajo pasa a ser su única oportunidad de socializar y hacer nuevos amigos. Prefieren tener contacto directo con sus superiores para ayudar a lanzar sus carreras, y tampoco tienen hijos o cargas familiares que les compliquen los horarios.

Resulta que la preferencia por el trabajo a distancia es muy generacional. Según una encuesta hecha en EEUU realizada por economistas de 3 universidades, menos de una cuarta parte de los veinteañeros que tienen opción de teletrabajo, la escogen. Esto se compara con el 29% de los empleados de 30 años, el 33% de los de 40 y el 41% de los de 50 y 60. LinkedIn, por su parte, ha descubierto que los jóvenes de 20 a 24 años son los que menos solicitan teletrabajo.

La división generacional subraya lo difícil que ha sido para las empresasencontrar políticas de trabajo que funcionen para un grupo de empleados diverso, después de la pandemia. Elijan teletrabajo, opción presencial o híbrida, siempre habrá un grupo de trabajadores que se vea favorecido y otro que se vea perjudicado. Es cierto que siempre ha habido compañías preferidas por los jóvenes y otras por los más mayores, pero esta distinción se acrecentará en los próximos años. 

Ansia de crear comunidad 

¿Por qué los trabajadores más jóvenes se sienten tan atraídos por el trabajo presencial? Según una encuesta realizada por Generation Lab, el 40% lo prefiere por la posibilidad de hacer piña con sus compañeros, además de con sus superiores, lo que consideran positivo para ascender en su carrera.

La comunidad, la creación de redes, la tutoría, el espacio... son importantes para todos. Sin embargo, es fácil darse cuenta de por qué un joven de 23 años necesita apoyarse más en un jefe o compañero que alguien de 43. Imagina a una persona de la generación Z, recién salida de la universidad, que acaba de llegar a una nueva ciudad: soltera, compartiendo piso y aprendiendo todavía los fundamentos de su trabajo. Para esta persona, la oficina es un lugar de trabajo mucho más agradable que su apartamento. También es un lugar de encuentro, un espacio seguro y familiar donde puede hacer nuevos amigos.

Ahora considera a la persona de 43 años. Tiene un salario más alto, por lo que vive en un lugar más agradable, lo que le permite tener una oficina adecuada en casa. Con toda esa experiencia, ya no necesita que sus jefes la ayuden como antes. Ha creado su propio grupo de amigos fuera del trabajo. Está casada y tiene hijos a los que hay que dejar en la guardería y recoger del colegio. Para buscar un hogar lo bastante grande para su familia, se ha mudado a la periferia, lo que complica mucho su trayecto al trabajo. Para esta persona, las ventajas de ir a la oficina no parecen tan importantes como antes, y los inconvenientes son mucho mayores. 

La división generacional supone un gran dilema para los empresarios. Trabajar desde casa es como la moda: a todo el mundo no le vale la misma talla. 

Empresas como Tesla y JPMorgan, que exigen que los empleados acudan a la oficina 5 días a la semana, acabarán atrayendo persona más joven. Montones de recién graduados con sueldos relativamente bajos que buscan la bulliciosa vida social y las oportunidades profesionales. Pero, con el tiempo, cuando se hagan más mayores y formen sus propias familias, a las compañías les costará retenerlos. Por el contrario, empresas como Dropbox, atraerán perfiles más mayores, con mejores sueldos y más experiencia. Ninguno de los modelos es perfecto, ambos tienen ventajas e inconvenientes.

Muchas empresas, sobre todo en el sector tecnológico, lo han intentado con un modelo híbrido, sobre todo dando a los empleados la opción de trabajar donde quieran. A primera vista, parece un plan que satisfaría a todos: los de la generación Z pueden ir a la oficina y los mayores pueden quedarse en casa. No obstante, es un modelo de trabajo que acaba evolucionando a trabajo a distancia exclusivamente. Como descubrió Jessica, no tiene mucho sentido ir a la oficina si no hay nadie.

Se necesita un mínimo de gente para el trabajo presencial

Kastle Systems, que se dedica a los sistemas de seguridad para edificios de oficinas en EEUU, puede ver las repercusiones de las políticas de trabajo a distancia. Mientras que las tasas de ocupación de oficinas en ciudades como Houston se han recuperado hasta superar el 50%, siguen siendo inferiores, en torno al 35%, en ciudades donde se aboga más por el trabajo remoto, como San Francisco y San José. En Yelp, que había ofrecido a los empleados la opción de trabajar donde quisieran, la utilización de las oficinas acabó siendo tan baja (menos del 2% en algunos lugares) que la empresa decidió cerrar sus oficinas en Nueva York, Chicago y Washington, DC.

Tasas de ocupación de oficinas en EEUU, por ciudades

Fuente: Kastle Systems

"Se corre el riesgo de que si se tiene una política súper relajada, no habrá gente suficiente trabajando de forma presencial para que merezca la pena tener las oficinas abiertas", indica Bloom. Por eso defiende que, aunque sea una medida impopular, debe establecerse una organización para que todo el mundo vaya de forma presencial en algún momento de la semana.

Eden, proveedor de software para centros de trabajo, exige a sus equipos de producto, ingeniería y diseño que acudan los lunes y jueves de cada semana, a menos que obtengan permiso de su jefe para trabajar a distancia. La empresa aplicó esta política, en parte, porque más del 90% de sus empleados en EEUU manifestaron su deseo de volver a la oficina.

La nueva empresa para la que trabaja Jessica (una startup tecnológica de San Francisco) ha adoptado un enfoque similar. Ella está obligada a ir al menos un día a la semana con todos los miembros de su equipo. Cuando hizo la entrevista, la empresa la citó en las oficinas, y al conocerlas Jessica se sintió muy motivada debido a la buena energía que apreció allí.

Por ahora, todavía estamos en los primeros días de esta remodelación. Muchas empresas no han establecido una política permanente sobre el trabajo a distancia, e incluso en el mercado de trabajo actual, los empleados insatisfechos con la política de su empresa tardan en encontrar un nuevo trabajo. Pero con el tiempo, a medida que los lugares de trabajo se dividan cada vez más entre los que trabajan a distancia y los que sólo trabajan en la oficina, el mundo empresarial podría dividirse fuertemente según las líneas generacionales

Los Teslas y los JPMorgan, con sus mandatos de oficina a tiempo completo, tendrán dificultades para retener a los mejores talentos en los puestos de alta dirección. Mientras tanto, los Dropbox y los Yelps, que están eliminando o reduciendo muchas oficinas, tendrán dificultades para atraer a los programadores de nivel básico aunque sean relativamente baratos. Los recién graduados universitarios llenarán las bulliciosas oficinas de algunas empresas, y los trabajadores de más edad ficharán desde los suburbios y se dedicarán principalmente a otras empresas.

La Gran Bifurcación ha comenzado.

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