Graduarse en medio de una recesión perjudica las perspectivas de futuro, pero puede suponer mayor felicidad durante la carrera profesional

Los jóvenes trabajadores suelen ser los más afectados por las crisis económicas.
Los jóvenes trabajadores suelen ser los más afectados por las crisis económicas.

Yellow Dog Productions/Getty Images

En agosto de 2011 volví a vivir con mis padres. Acababa de terminar un máster en literatura inglesa, estaba sin trabajo y tenía una deuda con el banco por haber pagado las tasas universitarias. Para aprovechar el tiempo me sentaba con mi portátil en el sótano y escribía artículos para una startup de salud y bienestar que no podía permitirse pagarme un sueldo.

Cuando la empresa quiso contratar un redactor en plantilla me dieron el trabajo. Quizá porque era la única trabajadora razonablemente competente que estaba dispuesta a aceptar un sueldo tan bajo. Durante 3 años viví en un tercer piso sin ascensor en Manhattan, donde un grupo de veinteañeros compartíamos bocadillos y consejos sobre ligues, e intentábamos hacer crecer la página web.

Permanecí en ese puesto sobre todo porque mis compañeros se habían convertido en mis mejores amigos y sentíamos que estábamos mejorando la vida de la gente, pero me pregunto si habría buscado antes otro empleo de haberme graduado durante una época de crecimiento económico y de haber sentido que podía encontrar otro trabajo fácilmente

Por aquel entonces, mayo de 2011, la tasa de desempleo en Estados Unidos era del 9,1%, siendo aún más alta en el caso de los jóvenes trabajadores como yo. Ayudó el hecho de que mi familia estaba cerca y que mis padres pudieran permitirse que viviese con ellos en ese momento.

La situación económica en la que te gradúas puede marcar el resto de tu carrera profesional. Esta idea cobra importancia ahora que algunos economistas —no todos— prevén que se avecina una recesión.

Algunos estudios han revelado que las personas que se incorporan al mercado laboral durante una crisis tienen una mayor probabilidad de no encontrar trabajo y de, en caso de encontrarlo, ganar menos dinero, que aquellas que se incorporan en épocas de bonanza económica. Estas previsiones se mantienen incluso una década después de la incorporación al puesto de trabajo

Quizá lo más relevante de las conclusiones a la que han llegado estos estudios sea que el mercado laboral al que te incorpores tras finalizar los estudios también puede influir en tu actitud hacia tu trabajo a largo plazo.

Una investigación publicada por la investigadora Emily Bianchi, de la Escuela de Negocios Goizueta en la Universidad de Emory (Atlanta), sugiere que las personas con títulos universitarios terminan siendo más felices en sus carreras profesionales si se incorporan al mercado laboral durante una recesión.

En su estudio, con una muestra de casi 3.500 personas, Bianchi analizó 2 encuestas que el gobierno estadounidense ha realizado a la población desde la década de 1970 en adelante. 

Los resultados reflejaron que aquellas personas con formación superior que comenzaron a trabajar en épocas de crisis se encontraban más satisfechas con su trabajo, incluso décadas después, que aquellas que se habían incorporado durante etapas de bonanza económica. 

Bianchi descubrió que se debía a que estos sujetos eran menos propensos a pensar en todos los caminos profesionales que podrían haber tomado y estaban más agradecidos por las oportunidades que habían tenido. 

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Una actitud que puede tener inconvenientes

La propia Bianchi se graduó en la universidad en 2001, cuando Estados Unidos se encontraba en otra recesión. Tardó un año en conseguir su primer empleo, en una organización sin ánimo de lucro que prestaba servicios jurídicos a personas sin hogar. 

Hoy en día, señaló en entrevista a Business Insider, tiende a "apreciar mucho" las cosas buenas de su trabajo, en parte porque le costó "mucho" conseguir su primer empleo.

Sin embargo, aunque valorar los aspectos positivos del trabajo es algo bueno, la investigadora indicó que esta actitud podría tener inconvenientes. Los trabajadores graduados durante una crisis económica suelen estar menos dispuestos a dejar un trabajo mediocre porque "sienten aversión al riesgo del mercado laboral debido a sus primeras experiencias".

Esto puede acarrear consecuencias profesionales como ser reacio a pedir un aumento de sueldo o un ascenso por contentarse con tener un trabajo remunerado. Una postura, apuntó Bianchi, que puede hacer que "tu jefe se aproveche de ti"

En mi caso, a mitad de mi experiencia en la startup de salud y bienestar, mi jefe me preguntó si quería un aumento de sueldo y, aterrorizada ante la idea de perder el trabajo por parecer demasiado exigente, le dije que no.

No se sabe si va a llegar una recesión, tampoco se sabe si, en caso de hacerlo, afectará a los jóvenes. Como ha recogido Business Insider, los reclutadores no detectan una desaceleración
considerable en la contratación de estudiantes universitarios. 

Además, los efectos de una posible crisis en la vida laboral variarán en función de los distintos perfiles demográficos. Por ejemplo, a los graduados les puede ir mejor que a los trabajadores menos cualificados.

Vale la pena destacar que el trabajo ha cambiado considerablemente desde la publicación del estudio de Bianchi en 2013. A día de hoy los trabajadores cuentan con mayor flexibilidad y autonomía que antes de la pandemia. 

Quizá la conclusión más acertada de su investigación sea que la experiencia laboral se ve condicionada, al menos en parte, por cómo se siente el trabajador respecto a su puesto y no por la realidad objetiva del trabajo, el salario y el número de horas que se echan. 

"Es increíble lo que se puede hacer cuando se cambia de mentalidad", ha señalado la directora de estrategia educativa de la red de empleo joven Handshake, Christine Cruzvergara. En concreto, Cruzvergara ha explicado que tener claro lo que necesitas en tu trabajo puede ayudarte a sentir que tienes más control sobre tu experiencia laboral, incluso sin la necesidad de cambiar de empresa.

En mi caso, es difícil asegurar que graduarme durante la crisis influyó en mi satisfacción posterior. Disfruto de mi trabajo más que muchos de mis compañeros y he tenido el mismo trabajo durante 7 años. Podría ser fruto de la casualidad o de mi propia personalidad, pero si se debe, al menos en parte, a mi experiencia a la hora de encontrar empleo por primera vez, creo que valió la pena.

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