Un algoritmo que realiza simulaciones históricas divergentes ha permitido encontrar una tercera especie extinta con la que el humano moderno se cruzó hace decenas de miles de años

Cráneo de hace 18.000 años de una especie humana de tamaño muy pequeño.
Cráneo de hace 18.000 años de una especie humana de tamaño muy pequeño.

Reuters

  • El humano moderno convivió, hace decenas de miles de años, con neandertales, denisovanos y una tercera especie extinta, aunque no se descartan otras nuevas, según los investigadores.
  • Para descubrir esta especie, el equipo utilizó simulaciones diferentes mediante el ADN humano, como si fuera una especie de Animus de Assassin's Creed.
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Los neandertales son ampliamente conocidos. Se estudian en las clases de historia y siempre se han comparado con una especie inferior al ser humano moderno. 

Sin embargo, hace 100.000 años, en el planeta Tierra, existieron 3 tipos de homínidos diferentes: el ser humano moderno, los citados neandertales y los denisovanos.

Estos 2 últimos se exitinguieron, aunque nadie sabe por qué los denisovanos sufrieron el mismo y trágico destino, ya que contaban con un gen que les permitía residir en lugares muy elevados, como el Tíbet, o muy fríos, como cuevas en Siberia –como la de Denisova (Rusia)–.

Su cráneo era más ancho, parece ser que no tenían mentón, con frente inclinada, cara alargada y pelvis muy grande, en comparación con los humanos modernos y los neandertales. Descubiertos en 2010, las reconstrucciones comenzaron apenas en 2019.

"En muchos sentidos, los denisovanos se parecían a los neandertales, pero en algunos rasgos se parecían a nosotros y en otros eran únicos", ha explicado a la BBC Liran Carmel, investigador de la Universidad Hebrea de Jerusalén. 

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"Eran humanos muy similares a nosotros, por lo que señalar las diferencias entre nosotros es fundamental para comprender qué nos hace humanos y qué pudo habernos llevado a la forma en que nos adaptamos al mundo", agregó.

Para salvar a la ciencia del desconocimiento, entonces, llegó la Inteligencia Artificial (IA), cuyo algoritmo de aprendizaje automático fue crucial para otro estudio que logró arrojar algo más de luz a la cuestión.

El ser humano moderno se cruzó con neandertales, denisovanos y una tercera especie extinta desconocida

En 2019, un grupo de investigadores del Instituto de Biología Evolutiva (IBE) y el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG) del Centro de Regulación Genómica (CRG) encontraron restos en el genoma asiático: una especie de huella perdida de un nuevo homínido con el que se cruzaron hace decenas de miles de años.

Así, descubrieron que el híbrido hallado en Denisova no era único, sino que respondía a una más que probable etapa de introgresión más generalizada, es decir, cruces a escala mayor, como aseguraron en un estudio de Nature Communications.

“Hace unos 80.000 años se produjo el llamado Out of Africa (teoría de la emigración africana), cuando parte de la población humana, que ya estaba formada por humanos modernos, abandonó el continente africano y emigró a otros continentes, dando lugar a todas las poblaciones actuales”, ha explicado Jaume Bertranpetit, investigador principal del IBE. 

"Sabemos que a partir de ese momento los humanos modernos se cruzaron con los neandertales en todos los continentes, excepto África, y con los denisovanos en Oceanía y probablemente en el sudeste asiático, aunque la evidencia de cruzamiento con una tercera especie extinta no se había confirmado con certeza", añadió.

Para el hallazgo utilizaron todas las posibilidades de un algoritmo de aprendizaje automático y el análisis computacional del ADN humano moderno. Así, hicieron simulaciones, como si fuera algo parecido al Animus de Assassin's Creed, con ramas históricas divergentes a partir del genoma.

"Hemos utilizado esta propiedad para que el algoritmo aprenda a predecir la demografía humana utilizando genomas obtenidos a través de cientos de miles de simulaciones", ha señalado Òscar Lao, investigador principal en el CNAG y experto en simulaciones. 

"Siempre que ejecutamos una simulación, estamos viajando por un camino posible en la historia de la humanidad. De todas las simulaciones,el aprendizaje automático nos permite observar qué hace encajar el rompecabezas ancestral", ha apostillado.

En conclusión, los investigadores tienen que enfrentar aún el rompecabezas que supone el ADN humano, aunque ahora con herramientas tecnológicas que permiten avanzar hacia el descubrimiento de nuevas especies desconocidas con las que el ser humano convivió.

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