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La humanidad no ha conseguido cumplir ni un objetivo para detener la destrucción de la naturaleza, según advierte la ONU

Crías de leones

REUTERS/David W Cerny

  • Después de una década, no se ha alcanzado ninguno de los objetivos de Aichi 2010 para proteger la vida silvestre y los ecosistemas.
  • A pesar de los progresos realizados en algunas zonas, los hábitats naturales han seguido desapareciendo y un gran número de especies siguen estando amenazadas a causa de la actividad humana.
  • La ONU dijo que el mundo natural se está deteriorando y que la falta de acción podría socavar los objetivos del acuerdo de París sobre la crisis climática y los objetivos de desarrollo sostenible.
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En la última década, no se ha logrado cumplir ni un solo objetivo para detener la destrucción de la vida silvestre y de los ecosistemas, según un nuevo informe de la ONU sobre el estado de la naturaleza que publica The Guardian.

Desde la lucha contra la contaminación hasta la protección de los arrecifes de coral, la comunidad internacional no alcanzó plenamente ninguno de los 20 objetivos de biodiversidad de Aichi acordados en Japón en 2010 para frenar la pérdida de la naturaleza. 

El informe de Perspectiva Mundial sobre la Diversidad Biológica 5 determinó que, a pesar de los progresos realizados en algunas zonas, los hábitats naturales han seguido desapareciendo y un gran número de especies siguen estando amenazadas a causa de la actividad humana.

Se han alcanzado parcialmente 6 objetivos: se han llevado a cabo unas 200 erradicaciones exitosas de especies invasoras en islas, se ha conseguido salvar hasta 48 especies de la extinción y el 44% de las zonas vitales para la biodiversidad están ahora bajo protección, lo que supone un 15% más que allá por el 2000. En cambio, los gobiernos no lograron proteger el 17% de las zonas terrestres y de aguas interiores y el 10% de los hábitats marinos.

La ONU dijo que el mundo natural se está deteriorando y que la falta de acción podría socavar los objetivos del acuerdo de París sobre la crisis climática y los objetivos de desarrollo sostenible.

La responsable de biodiversidad de la ONU, Elizabeth Maruma Mrema, dijo que la humanidad se encuentra en una encrucijada que decidirá la forma en que las generaciones futuras experimentarán el mundo natural.

Recientemente se publicó el Informe Planeta Vivo 2020 del WWF y la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL) que sostiene que las poblaciones de vida silvestre han caído en 2 tercios por culpa de la actividad humana. 

No se ha alcanzado el objetivo principal de reducir a la mitad la pérdida de hábitats naturales, incluidos los bosques. Si bien las tasas de deforestación mundial han disminuido en alrededor de un tercio en los últimos 5 años en comparación con los niveles anteriores a 2010, la degradación y fragmentación de los ecosistemas ricos en biodiversidad en los trópicos sigue siendo elevada. Las zonas silvestres y los humedales han seguido desapareciendo y los ecosistemas de agua dulce siguen estando críticamente amenazados.

Aunque ha habido progresos en algunas regiones, la proporción de poblaciones marinas sobreexplotadas ha aumentado en los últimos 10 años hasta alcanzar un tercio del total, y muchas especies que no son objeto de pesca están amenazadas.

Los océanos también se ven gravemente afectados por los desechos plásticos, según el informe, ya que 260.000 toneladas de partículas de plástico se han acumulado en los océanos con graves repercusiones en los ecosistemas marinos. A esto se suma la creciente preocupación por la contaminación electrónica, alimentada por las altas tasas de consumo.

Leer más: La basura electrónica se dispara un 21% en los últimos 5 años y alcanza un nuevo récord mundial

Más del 60% de los arrecifes de coral del mundo están amenazados, especialmente por la sobrepesca y las prácticas destructivas, y no se alcanzó el objetivo de minimizar las amenazas para 2015. 

En la evaluación del estado de la naturaleza en la Tierra se constató que no se habían protegido los ecosistemas que proporcionan agua potable, medicamentos y medios de vida de apoyo, lo que afectaba de manera desproporcionada a las mujeres y a las comunidades vulnerables.

Los autores del estudio culpan del fracaso en el cumplimiento de los objetivos a que ciertos gobiernos no comprendían la escala del desafío que enfrentaba el mundo natural. 

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