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El diseño de las botas de Dr. Martens se ha convertido en un icono en distintos movimientos contraculturales: así ha conseguido encarecer su precio durante años

  • El diseño es obra del Dr. Klaus Maertens, un médico del ejército alemán que se lesionó el tobillo en un accidente de esquí y buscó una alternativa más cómoda a las botas de suela de cuero duro. 
  • Este tipo de calzado era típico de los obreros o de todos aquellos trabajadores que desarrollaban sus labores de pie. Llegaron a ser publicitadas como las botas “perfectas para la jardinería”, y se vendían los pares a 2 euros
  • Años después, el precio de las botas se ha multiplicado y su icónico diseño ha sido relacionado con la moda o distintos movimientos contraculturales como el punk.
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Esta es la transcripción del vídeo.

Cuando Dr. Martens apareció por primera vez en Reino Unido, en el año 1960, eran botas de trabajo que te costarían menos de 3 dólares el par. Hoy en día, un par de botas Made In England pueden llegar a costarte 225 dólares (200 euros). Entonces, ¿qué es lo que ha cambiado? ¿Y por qué ahora estos zapatos son tan caros?

Las Dr. Martens son un icono de estilo que ha perdurado durante más de 50 años. Los han usado todos, desde Kanye West y Cardi B hasta el Dalai Lama, pasando incluso por el Papa Juan Pablo II, cuando el Vaticano hizo un pedido de las famosas botas de 8 ojales en cuero negro, blanco y azul marino. Mientras que un par de botas Dr. Martens pueden no ser las botas más caras que existen, su precio y su uso han pasado por una transformación bastante radical. Y la compañía que las produce también ha sufrido cambios dramáticos, de ser una fábrica local de propiedad familiar a ser una marca de moda a nivel internacional propiedad de una empresa de capital privado. 

Desde el 2014 el precio de las botas ha aumentado casi un 25%. Las ventas han crecido año tras año,  y los beneficios aumentaron un 70% en 2018% manteniéndose hasta el 2019. ¿Cómo pasó la compañía de sus humildes comienzos a producir 7 millones de pares de estos zapatos al año? Antes de tener su imagen tan punk, las Dr.Martens no eran tan geniales. La tecnología patentada detrás de las botas, la suela acolchada con aire, fue inventada en 1945 por el Dr. Klaus Maertens, un médico del ejército alemán que se lesionó el tobillo tras un accidente de esquí y que buscó una alternativa más cómoda a las botas de suela de cuero duro. 

El mercado para esta nueva tecnología de calzado no eran los punks o los skinheads que se podrían asociar con la historia de estos zapatos, sino mujeres mayores que necesitaban un calzado más confortable y práctico. Incluso se llegaron a anunciar como los zapatos de jardinería perfectos

Pero no fue hasta que esa tecnología fue llevada hasta el Reino Unido en 1960 que se fabricaron esos icónicos zapatos que ahora sí podrías llegar a reconocer. La suela acolchada con aire fue otorgada a la compañía Griggs en Northhampton, y se creó la bota de 1460. Se añadieron las icónicas costuras y el tan reconocible lazo del talón, y  las botas se vendieron a los trabajadores de fábricas de toda Inglaterra. 

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En ese momento, estas botas solo costaban 3 dólares (2 euros) el par. Incluso con la inflación, eso sería un poco más de 50 dólares (46 euros). Eran baratas, resistentes  y perfectas para carteros, policías y para todos los trabajadores que trabajaban de pie todo el día. Las botas fueron rápidamente adoptadas por cualquier movimiento contracultural que apareciera, y se convirtieron en un pilar del glam, el punk, el skinhead, el ska y el estilo gótico, entre muchos otros. Sin embargo, el estatus de la moda de Dr. Martens no siempre estaba garantizado. Después del boom de los 90, las botas pasaron de moda, y la compañía se vio en malos momentos, casi quebrando a principios de los 2000. A medida que la industria se reducía, el coste de la fabricación de zapatos en Inglaterra también se encarecía. 

Y para el 2002 un par de Dr. Martens ya costaban alrededor de 80 euros. Eso es alrededor de 130 euros si lo ajustamos con la inflación. Northamptonshire fue una vez el hogar de la fabricación de zapatos en Inglaterra. A mediados del siglo XIX había más de 2.000 zapateros trabajando en la región. Pero mientras muchos de estos zapateros se buscaban la vida, la mayoría quebró o trasladó la producción al extranjero, y ahora quedan poco más de 30. Dr. Martens siguió el ejemplo trasladando la producción a Asia

La compañía aún fabrica zapatos en su fábrica de Northamptonshire, pero ahora solo supone el 2% de su producción total. Dr. Martens dice que esta reubicación no ha cambiado en absoluto la forma en que se hacen sus zapatos. Quisimos comprobar si realmente había alguna diferencias entre las nuevas botas hecha en Asia, la variante más cara Made in England o un par antiguo realizado antes de la mudanza. Hablamos con alguien que ha destrozado varios pares de zapatos para averiguarlo.

Weston Kay: soy Weston Kay, soy un profesional de la marroquinería, y corto botas y zapatos por la mitad en YouTube. Sí, yo diría que los métodos de producción son muy similares entre las botas de fabricación asiática y las botas Made in England. Muchas de las mismas características del interior, en cómo cosen las botas son idénticas. Su construcción es muy similar. Todavía cosen con calor la suela hasta la costura. Creo que muchas de las grandes diferencia entre las botas antiguas y las nuevas, son cosas que solo notarías si las cortases por la mitad, casi, o si las usaras durante mucho tiempo. Las Dr. Martens vintage tenían una suela intermedia mucho mejor que añadía mucha más comodidad, tenían un mango de madera y el cuero era mucho mejor. Así duraban más tiempo, son más confortables, tienen la resistencia que necesitas. Las nuevas tienen versiones peores de los materiales de las antiguas. No las describiría como unas botas súper duraderas o con mucha resistencia, pero la gente las compra porque son Dr. Martens, a pesar de todo. Y sí, van a ser cómodas, van a durar mucho tiempo en plenas condiciones, por lo que la mayoría de la gente está satisfecha con ellas. 

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Narrador: nos pusimos en contacto con Dr. Martens para consultar estas opiniones, y su portavoz nos dijo:

"No hemos alterado ningún material o proceso de fabricación que ponga en peligro la calidad de nuestros productos. Y donde se han producido cambios en las especificaciones se ha hecho para mejorar nuestros icónicos productos y asegurarnos de que mejoramos la experiencia del usuario. Retiramos ese pequeño fuste de refuerzo en el año 2000 después de darnos cuenta de que no mejoraba la integridad estructural de nuestras botas. En el 2005, nuestro relleno interno se cambió del fieltro a un material de mejor calidad. Las botas de los años 90 a las que hace referencia junto con nuestra actual gama Made in England tienen un grosor de cuero de 1,8 mm, mientras que nuestra gama principal tiene un grosor de 1,6 mm".

Independientemente de los materiales, el estilo de Dr. Martens ha perdurado. Y desde 2002, la popularidad de la marca se ha disparado. La imagen contracultural que la hizo tan famosa es algo que se ha mantenido hasta hoy, pasando de ser unas botas de fabricación británica de un pequeño pueblo a ser un icono internacional. Y para los fans de las botas, esto puede llegar a ser una obsesión. A lo largo de los años, la compañía ha evolucionado desde la producción de un solo tipo botas en 1960 a la producción de alrededor de 250 estilos cada año. Y a medida que su popularidad ha ido creciendo, también lo ha hecho la competencia. 

En los últimos años Dr. Martens ha presentado demandas contra Urban Outfitters, Vans, Boohoo y otros en un intento de proteger su icónico diseño de bota. En 2014, la compañía fue vendida por la familia y comprada por una empresa de capital privado, Permira.  Desde esta adquisición, el precio de las botas ha subido casi un 25%, y los beneficios aumentaron un 70% en 2018 hasta entrar en el 2019, en gran parte debido al recién descubierto éxito de su gama vegana.

Y aunque las botas han pasado de ser un calzado de trabajo inglés a un icono de la moda mundial, su estilo ha perdurado y sus devotos seguidores no irán a ninguna parte. 

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