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El ocaso de la gestión activa: por qué la mayoría de fondos no consiguen batir su índice de referencia

El ocaso de la gestión activa de carteras
Sandro Schuh / Unsplash
  • La gestión pasiva continúa ganando adeptos, tanto en Europa como, sobre todo, al otro lado del Atlántico.
  • Su popularidad sigue aumentando debido a la ineficiencia de muchos gestores a la hora de obtener rentabilidades superiores a las del mercado.
  • A ello hay que sumar las comisiones, mucho más bajas en vehículos de gestión pasiva que, por tanto, generan una mayor rentabilidad para los partícipes.

La gestión pasiva se ha convertido en una de las filosofías de inversión preferidas por los inversores en Europa y, sobre todo, al otro lado del Atlántico. Y esta tendencia sigue en aumento. Hace tan solo 20 años, los fondos de gestión activa gestionaban un patrimonio 6,5 veces superior a los fondos indexados; en la actualidad, el patrimonio está repartido aproximadamente al 50%, hasta alcanzar los 4,3 billones de dólares de patrimonio gestionado.

En España, este porcentaje continúa siendo residual, con apenas el 1%, aunque bien es cierto que su popularidad todavía no se ha generalizado debido fundamentalmente a las reticencias de las entidades financieras de ofrecer productos de este tipo en sus comercializadoras. No obstante, las recientes regulaciones y el conocimiento cada vez mayor de los inversores han obligado a muchas de ellas a abrir su oferta de productos y comenzar a comercializar fondos de gestión pasiva.

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Pero, ¿cuál es la razón de este éxito? El primer motivo que se nos viene a la cabeza es el coste de estos productos, mucho más reducido que el de otros fondos tradicionales. Pero aún hay más.

La mayoría de fondos no baten a sus índices de referencia

En sus últimos informes, Morningstar ha sacado en varias ocasiones los colores a la industria de los fondos de inversión tradicionales. El último de ellos asegura que la inmensa mayoría de gestores activos no han logrado batir a sus índices de referencia en los últimos 10 años.

De hecho, tan solo en 2 de 49 categorías de fondos analizadas hubo una mayoría de gestoras que demostró su capacidad para hacerlo mejor que el índice de referencia, y en 28 de estas 49 categorías el porcentaje de gestores activos que batieron a los productos de gestión pasiva fue inferior al 25%.

Este panorama tan desolador refleja una realidad incómoda para la industria de los fondos de inversión: la tasas de supervivencia de los fondos de inversión es bastante inferior a los fondos de gestión pasiva. A menudo, esto es consecuencia de unas rentabilidades mediocres a medio y largo plazo, con un contraste es más marcado durante períodos de observación más largos.

¿Por qué la mayoría de gestores fallan al superar a los fondos índice?

Pero, ¿cuál es la razón por la que la mayoría de expertos no logran superar a sus índices de referencia (o benchmarks)? Batir al mercado no es en absoluto fácil, pero es mucho más complicado batir a los fondos indexados que a los propios índices.

La razón no es otra que las comisiones. Los fondos indexados son más baratos que los fondos de gestión activa, debido a su propia filosofía de inversión: la gestión pasiva se basa en replicar índices, mientras la gestión activa se basa en seleccionar aquellos activos que el gestor cree que mejor se van a comportar, después de hacer un análisis más o menos exhaustivo de su potencial.

Por eso tienen un punto de partida diferente. En la mayoría de los casos, la gestión activa tiene que recortar hasta dos puntos porcentuales en comisiones o, dicho de otro modo, tienen que añadir dos puntos porcentuales de rentabilidad a su cartera con respecto al índice.

Pero, además, la tendencia casi estructural de la bolsa a subir aumenta las posibilidades de la gestión pasiva con respecto a la gestión activa. En esta misma idea inciden en Fidelity de acuerdo a lo que pasó en los últimos años en las Bolsas estadounidenses y que explican el auge de la gestión pasiva en ese país.

Normalmente, la gestión activa funciona mejor cuando los mercados son ineficientes. La reciente racha alcista en la Bolsa estadounidense en los últimos años ha sido increíblemente negativa para los gestores activos, ya que precisamente han sido las empresas más grandes las que mejor se han comportado. Es más difícil batir a los índices que concentran grandes empresas de elevada capitalización, como ocurre en la mayoría de ocasiones.

Por tanto, la gestión activa se comporta mejor, a priori, en mercados bajistas donde el riesgo está más controlado. Sus objetivos no se rigen únicamente por criterios de rentabilidad, sino también por una volatilidad menor. Lo que ocurre es que no siempre están presentes todos estos condicionantes, y en unas circunstancias como las actuales, es muy difícil superar a la gestión pasiva.

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