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Mercedes arranca las entregas del GLC F-Cell: el primer coche eléctrico con un sistema alimentado por hidrógeno

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Mercedes

  • Un coche eléctrico alimentado con hidrógeno y que genera agua en el tubo de escape.
  • ¿La solución de movilidad definitiva para respetar el medio ambiente? ¿Tiene vida el coche de hidrógeno?

España sigue en estado de shock: el plan de Pedro Sánchez y del gobierno para acabar con los vehículos contaminantes en 2040 todavía trae cola y titulares de barra de bar. Pero hoy, desde Alemania, en un momento que parece inmejorable, nos llega la noticia de las primeras entregas del Mercedes GLC F-CELL, un modelo y una tecnología que puede abrir una alternativa mucho más apetecible de la vista hasta la fecha.

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Mercedes

¿Por qué digo esto? Pues porque el hidrógeno parece la solución a todos nuestros problemas. Hablamos de un coche movido por un motor eléctrico, por lo no emite CO2 ni partículas contaminantes a la atmósfera. Es completamente limpio y se beneficiaría de todas las ventajas que ello supone, desde hoy en adelante. Pero además, es híbrido. ¿Qué significa eso? Pues que puede funcionar con hidrógeno o con electricidad, ya que puede conectarse a la red y cargar directamente sus baterías sin necesidad de hidrógeno.

¿Cómo funciona el coche de hidrógeno?

Parece la solución ideal, pero: ¿cómo funciona? ¿Es el hidrógeno un combustible convencional? Olvídate de los motores de combustión, esto es algo completamente nuevo. En una pila de combustible, el hidrógeno se divide en protones y electrones. Los primeros se deshechan y, al unirse con el oxígeno exterior, forman vapor de agua. Pero los electrones sí se aprovechan de una manera notable: cada cédula puede generar entre 0,6 y 0,8 voltios de energía eléctrica.

Dicho de otra manera. Un coche como el Mercedes GLC F-CELL se puede considerar un coche eléctrico, pero con un sistema, alimentado por hidrógeno, que permite generar la electricidad suficiente para mover el motor eléctrico durante mucho más tiempo y sin necesidad de contar con grandes y pesadas baterías. Entonces, ¿por qué no se está utilizando ya si parece la solución ideal?

Mercedes GLC F-CELL hidrogeno pila de combustible hibrido

El problema del hidrógeno es la complejidad a la hora de desarrollar una infraestructura de carga. El hidrógeno se guarda a altísima presión (700 bares) y tanto su transporte como su conservación son, todavía a día de hoy, bastante costosas. No obstante, hay un proyecto muy interesante a nivel europeo, que quiere rebajar los costes del desarrollo de las estaciones de carga. La sociedad conjunta H2 Mobility y el plan Hydrogen Mobility Europe, ambos con participación de Daimler, tienen como objetivo crear una red de 400 estaciones de carga, principalmente en Alemania, Francia, Reino Unido y los países escandinavos.

El Mercedes GLC F-CELL tiene un motor eléctrico de 155 kW alimentado bien por la pila de combustible o bien por unas baterías que le dotan de una autonomía de 51 km. Ahora bien, en el suelo del vehículo encontramos dos tanques de fibra de carbono que guardan el hidrógeno a alta presión, con una capacidad conjunta de 4,4 kg. Teniendo en cuenta que el consumo de hidrógeno es de 1 kg por cada 100 km, el coche tiene una autonomía de unos 440 km en uso con hidrógeno.

Mercedes GLC F-CELL: un eléctrico con autónomía extendida...¡a base de hidrógeno!

El Mercedes GLC F-CELL cuenta con cuatro modos de conducción, para combinar los dos tipos de fuente de alimentación disponibles según las necesidades. El modo habitual será el modo híbrido: aquí tanto las baterías que almacenan la electricidad cargada con el enchufe como la pila de combustible de hidrógeno funcionan al unísono, con los picos de potencia gestionados por la batería (en adelantamientos, por ejemplo) y con la pila de combustible aportando la potencia habitual.

Coches 2017: Mercedes GLC F-Cell
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No obstante, el conductor podrá elegir, en los dos siguientes modos de conducción, si el coche se mueve únicamente con las baterías eléctricas o bien con la pila de combustible. El modo de hidrógeno es ideal para realizar largas distancias, gracias a su buen eficiencia energética y a la mayor autonomía. Por su parte, la electricidad almacenada en la batería puede ser ideal para desplazamientos urbanos, tal como hacemos a día de hoy con un coche híbrido enchufable. Hay que pensar que esto es exactamente lo mismo, solo que el motor de combustión se sustituye por una pila de combustible que genera electricidad gracias al hidrógeno.

Por último, como ocurre también con los híbridos o los eléctricos puros, el Mercedes GLC F-CELL cuenta con un modo de ahorro de energía para que todo el sistema trabaje para incrementar la carga de las baterías eléctricas.

Lanzamiento del Mercedes GLC F-CELL en Alemania

Mercedes lanza el GLC F-CELL en Alemania y a clientes muy bien seleccionados. La marca utilizará un contrato de renting con todo el mantenimiento incluido y una revisión constante del producto para que no haya fallos. Algunos de sus primeros clientes serán la empresa de ferrocarriles alemana ‘Deutsche Bahn’, varios ministerios y administraciones públicas, la Organización Nacional del Hidrógeno o la propia sociedad conjunta H2 Mobility. Más adelante también serán entregados ejemplares a empresas privadas como Air Liquide, Shell o Linde AG, así como a los ayuntamientos de Stuttgart y Hamburgo. A partir de la primavera de 2019 el coche podrá ser encargado por clientes privados mediante el sistema Merceds-Benz Rent.

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Puede parecer un invento reciente, pero Mercedes lleva 30 años desarrollando esta tecnología. Sin duda, el hidrógeno es uno de los combustibles más prometedores: la Unión Europa, dentro del plan Horizon 2020, está apostando también por este combustible. Marcas, organismos públicos, si todos caminan de la mano, el hidrógeno puede ser el sustituto del diésel y la gasolina en los próximos años. La tecnología está encima de la mesa y tanto empresas privadas como entes públicos tienen la misión de abaratar el coste de la infraestructura de carga para que dentro de unos años las gasolineras se conviertan en hidrogeneras.

En España el ritmo es algo más lento, como es habitual, pero ya existe un plan para crear un corredor del hidrógeno entre España, Francia y Andorra, cuya culminación es la instalación de al menos 20 estaciones de carga de hidrógeno en España antes del año 2020. Hoy todavía es una tecnología en pañales, no tanto a nivel práctico sino a nivel de infraestructura de carga. Pero si se apuesta en firme por este combustible, que no contamina y que es el más abundante en nuestro universo, podremos dar un paso de gigante hacia una sociedad más limpia y eficiente.

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