La policía en jaque con la sumisión química por pinchazos: no se detectan sustancias químicas en los casos denunciados

Ocio nocturno

La alarma que recorre desde hace meses Europa por denuncias de sumisión química por pinchazos, conocida como needle spiking ha llegado a España. Cataluña registra 17 denuncias, Navarra 8 y País Vasco investiga 12 casos y Baleares 3. Esto solo en denuncias realizadas. Los casos se suceden en discotecas y festivales por todo el país. 

Sin embargo, la Policía Nacional se encuentra en jaque frente a este suceso. Tachan la situación de extraña: "Es un tema muy raro, que se produzcan pinchazos y que no haya sustancias. No nos consta ningún pinchazo de sumisión química"; aluden.

De hecho recuerdan que los únicos casos en los que sí había sustancia son aquellos en los que se ha introducido la droga en el líquido de la bebida, el método más común de sumisión química. 

Tampoco tienen constancia de ninguna anulación de la conciencia, ya que apuntan que las denunciantes se enteraban previamente del pinchazo. De igual modo no registran denuncias por robo o violencia sexual relacionadas.

En este sentido, cabe recordar que ante estas situaciones, muchas víctimas no se atreven a denunciar por miedo a que se insinúe que la responsabilidad de estos actos cae sobre ellas. Otro factor es que una de las principales consecuencias de la sumisión química es no recordar lo ocurrido o tener recuerdos borrosos. Esto también es un inconveniente a la hora de denunciar.

Colaboración del ocio nocturno

Un factor muy importante para poner fin a estos sucesos es la colaboración del ocio nocturno. Así lo especifican los agentes en las investigaciones ya que en cada caso se habla con testigos, camareros o encargados de los locales. Al igual que colaboraron por la salud pública con el covid, ahora se les pide cooperación y se les invita a realizar protocolos como un registro en la entrada.

Lo primero que se investiga en cada caso son las pruebas médicas. Hasta ahora la Policía Nacional no ha hallado restos de sustancias químicas, pero no han descartado nada. "Hemos comprobado que no hay elementos que permitan hablar de sumisión química por pinchazos", informan.

Esto no quiere decir que no existan casos, pero aún no se han podido comprobar. A la hora de hablar de sumisión química es importante recalcar que aunque un análisis toxicológico de negativo no significa que se no haya suministrado una sustancia a la víctima o que no haya habido alguna sustancia implicada. Puede que estas ya hayan desaparecido del cuerpo, por ejemplo. 

Lo más importante tú o alguna persona de tu entorno nota un pinchazo es avisar a alguien cercano así como a algún trabajador del local. Llamar a la Policía y acudir inmediatamente a un hospital o centro de salud que cuentan con un protocolo de actuación.

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Sembrar miedo

Estos casos están provocando un miedo en las mujeres jóvenes, el tipo de víctima mayoritario, a la hora de disfrutar del ocio nocturno o de festivales de música. 

Existen perfiles en las redes sociales que niegan estos actos y los efectos que narran las víctimas y señalan que los pinchazos se están realizando para sembrar el pánico. No hay nada comprobado al respecto, pero de ser así, se estaría obligando a las mujeres a realizarse pruebas hospitalarias de detección de drogas o a la ingesta de pastillas prescritas para posibles enfermedades.

Agresiones sexuales por sumisión química

La práctica de la sumisión química está presente cada vez más en las agresiones y delitos sexuales. Según datos del Instituto Nacional de Toxicología en el 33% de las agresiones sexuales se han producido en los últimos 5 años se suministró algún tipo de droga a la víctima.

En 2021, el informe del Instituto Nacional de Toxicología sobre violencia sexual constata 3.001 agresiones. En 994 de ellas se realizó un análisis de estupefacientes debido a que la víctima presentaba confusión o inconsciencia. El resultado fue positivo en el 72% de los casos, lo que se traduce en uno de cada 4 casos. 

La cifra no para de crecer si la comparamos con2019, cuando se registraron 162 casos de agresiones sexuales mediante sumisión química, según los datos del Ministerio de Interior. 

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