Un desarrollador de software afirma que aún podrían quedar 10 años antes de la llegada de los robotaxis, anunciados por Elon Musk como inminentes en 2019

Elon Musk
REUTERS/Joe Skipper
  • Elon Musk, fundador de Tesla, anunció en 2019 que los robotaxis autónomos serían una realidad el siguiente año.
  • Su empresa encara el final de 2021 sin que haya noticias de la llegada de esta tecnología y con problemas judiciales a causa de accidentes que guardan relación con sus sistema de conducción autónoma.
  • Martin Ford, desarrollador de software en Silicon Valley, es pesimista al respecto y afirma que es una posibilidad real que los robotaxis aún tarden muchos años en llegar.
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A bombo y platillo. Así anunció Elon Musk, el exitoso fundador de Tesla, en abril de 2019 la llegada de una tecnología llamada a cambiar para siempre a cambiar la movilidad: los robotaxis

Concebidos como vehículos completamente autónomos capaces de transportar personas de un lugar a otro a precios imbatibles y de forma constante, estos no solo iban a poner en jaque al sector del taxi en todo el mundo, sino que amenazaban con acabar de un plumazo con empresas pujantes como Uber o Cabify.

Y lo iban a hacer pronto, además: "Me siento muy confiado al predecir los robotaxis autónomos para Tesla el próximo año", dijo Musk, que no se quedó ahí. Antes bien, sugirió que Tesla tendría un millón de coches de este tipo circulando por las carreteras a finales de 2020.

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Como contó posteriormente Business Insider, ni siquiera el estallido de la pandemia rebajó sus expectativas. En abril de 2020, con algunos países europeos como España confinados hacía ya cerca de un mes, Musk volvió a la carga asegurando que antes de final de año su millón de robotaxis autónomos estarían en circulación.

Acabó 2020, llegó 2021 y, cuando este último año encara ya su recta final, no hay por las calles ni rastro del millón de robotaxis que ya deberían estar llevando y trayendo clientes a toda velocidad.

Y no solo eso, pues Tesla no está teniendo problemas únicamente con el sistema de autoconducción de sus taxis robóticos, sino que la empresa está teniendo dificultades con su conducción autónoma en general.

Tanto es así, que desde el pasado verano las autoridades estadounidenses investigan a la empresa en relación con más de una decena de accidentes que pueden tener que ver con la herramienta de conducción autónoma que ofrecen algunos de sus vehículos.

Se trata de la penúltima promesa rota por Musk, un emprendedor acostumbrado a poner sobre la mesa del sector tecnológico vaticinios que no siempre se cumplen.

En esta situación, no faltan voces que advierten de que es posible  que los tan esperados robotaxis no lleguen hasta dentro de muchos años.

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"La de 2019 fue una predicción sorprendente: muy alejada de las expectativas de prácticamente todos los demás expertos con los que he hablado. Unos días más tarde, aparecí en Bloomberg TV y dije que estaba asombrado por la predicción de Musk y que me parecía extraordinariamente optimista".

Esta explicación, extraídas del libro El mundo de los robots: cómo la IA va a transformarlo todo y publicada este lunes en el portal Fast Company, pertenece a Martin Ford, experto en nuevas tecnologías y fundador de una empresa de software ubicada en Silicon Valley. 

"Además, me pareció claro que, incluso en el improbable caso de que la empresa fuera capaz de perfeccionar la tecnología en el plazo de un año aproximadamente, se necesitaría mucho más tiempo para probar adecuadamente los coches y obtener la aprobación reglamentaria", continua Martin.

"Un millón de robotaxis Tesla en funcionamiento para finales de 2020 no iba a suceder. Incluso un solo coche verdaderamente autónomo circulando por las carreteras públicas en ese plazo sería sorprendente".

Las obras y las condiciones climáticas complican la llegada de un invento esperado

La promesa de Elon Musk de que habría un millón de taxis robóticos circulando por las carreteras a finales de 2020 es, a ojos de Martin, solo el ejemplo más reciente de la distancia que hay entra las expectativas que genera la industria de los vehículos autónomos y la realidad.

Considerado como un invento estratégico desde mediados de la década de los 2000, cuando la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada de Defensa de EEUU (DARPA, por sus siglas en inglés) lo incluyó entre sus prioridades, la conducción autónoma ha caminado entre importantes avances y esperanzas fuera de toda lógica, opina Martin.

En 2015, recuerda este experto, las personas más informadas del sector predijeron que los vehículos totalmente autónomos estarían listos en 5 años

Chris Urmson, por ejemplo, uno de los pioneros en este campo y antiguo director de tecnología de Waymo, la empresa derivada de Google dedicada a la conducción autónoma, dijo entonces que esperaba que su hijo, de 11 años, no se tuviera que sacar el carnet de conducir.

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A estas predicciones optimistas se unieron pronto marcas como Toyota o Nissan, que no quisieron quedarse atrás y también prometieron vehículos de conducción autónoma para 2020. 

En el caso de la primera, aún puede leerse en su web un artículo que data de 2018 y asegura que la firma estrenaría su primera flota de vehículos autónomos coincidiendo con la celebración de los Juegos Olímpicos de Tokio.

"Existe un peligro real de que los coches verdaderamente autónomos sigan siendo algo que pertenezca solo al futuro durante muchos años", sentencia Martin.

El experto subraya 2 motivos por los que esto podría ser así. 

En primer lugar, las rápidas actualizaciones cartográficas a las que obliga la conducción autónoma. Dada la frecuencia con la que una calle cortada, unas obras o una colisión obligan a alterar la ruta de un coche, los vehículos sin conductor deben poder renovar sus mapas a toda velocidad y constantemente.

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Por ahora, muchos de los accidentes que guardan relación con marcas como Tesla tienen que ver, precisamente, con este tipo de elementos inesperados.

En segundo lugar, destaca la meteorología. Todo conductor, por inexperto que sea, sabe que no se conduce igual en seco que en mojado.

En ese sentido, elementos como la lluvia o la nieve afectan de un modo decisivo no solo al comportamiento del coche, sino al entorno. La relación con los peatones y con otros vehículos, señala Martin, cambian bajo estas circunstancias de un modo que las máquinas, por ahora, no son del todo capaces de interpretar.

"Creo que tendremos que esperar una década o más antes de que la tecnología llegue realmente", apunta Martin, que deja, sin embargo, una puerta abierta: "Es muy emocionante imaginar que una simple actualización de software de Tesla podría demostrar que estoy equivocado".

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