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La moda de las series feministas no acaba con la desigualdad: solo un 16% de las directoras en España son mujeres

La gala de los Globos de Oro, celebrada el domingo 8 de enero, supuso todo un canto a la igualdad y un grito de denuncia a los abusos sexuales en Hollywood, el seno de la industria del cine. 

Con movimientos como Time’s Up (Se acabó el tiempo o Hasta aquí) y Me too (Yo también) y producciones de series y películas con mujeres como protagonistas, el movimiento feminista se ha colocado en el centro de la conversación.

Pero, ¿esa moda de apostar por series y películas feministas se refleja tras la pantalla? El último informe de la Asociación de mujeres cineastas y de medios audiovisuales indica que no. Solo un 16% de la dirección de las películas producidas en España durante el año 2016 fueron dirigidas por mujeres. La directora Inés París analiza cuál es el mecanismo que hay tras estos datos.

Inés París se dio cuenta muy pronto de que ser actriz no era lo suyo. A ella le gustaba tomar decisiones y por eso se convirtió en directora de cine y guionista.

Tras una nominación al Goya en 2003 por A mi madre le gustan las mujeres y con una larga carrera en la industria audiovisual, París no entiende por qué "se sigue excluyendo a las mujeres de los ámbitos de poder".

Explica que es muy difícil distinguir exactamente los momentos en que una mujer es discriminada solo por el hecho de ser mujer. "Hay que mirar los datos que indican que el 10% de los directores son mujeres, el 15% guionistas y el 10% productoras", refiriéndose al estudio Cine y género en España que analiza el periodo de 2000 a 2006.

Aunque prefiere no centrarse en vivencias personales, París recuerda cuando, al terminar una conversación con un productor, éste le dijo: "No sé si alguna vez te he contado el estupendo culo que me parece que tienes". "Me he sentido discriminada muchísimas veces y, lo que es más importante, he sabido identificarlo", dice. Pero añade que la cosa se complica a la hora de distinguir la discriminación asociada al techo de cristal o al suelo pegajoso, un fenómeno por el que las mujeres encuentran una barrera a la hora de acceder a cargos de poder. 

"En las facultades que nutren nuestra profesión hay tantos hombres como mujeres, ¿qué pasa con ellas?", se pregunta la directora de La noche que mi madre mató a mi padre. "Para entender cómo funciona nuestra industria y por qué no hay más mujeres, lo primero que hay que hacer es conocer por qué se cuentan unas historias y no otras", explica. 

"Cuando lo único que se necesita para llevar a cabo una película es la voluntad, hay muchas mujeres dirigiendo. Pero cuando entra en juego el poder, es cuando hay menos, y este es el caso de Hollywood"

La guionista cuenta que los temas se venden según las relaciones sociales y laborales que uno tenga. "Si una mujer, una y otra vez, se encuentra con hombres, y solo hombres, tomando las decisiones, esos hombres muchas veces, incluso aunque quieran ser feministas, vienen de un imaginario muy masculinizado", dice. Ocurre lo mismo, explica, cuando se decide qué actrices la van a interpretar: "Una mujer de 45 años no puede ser interpretada por una de 25".

En una reunión creativa, París propuso realizar más series protagonizadas por mujeres que rompieran los estereotipos. Un compañero le contestó explicando cómo él haría una serie sobre mujeres. "El ver a mujeres con pistolas es una cosa que pone mucho a los hombres", le contestó otro compañero. "Yo les contemplaba alucinada: 'Si queréis hacer series con protagonistas femeninas lo primero que tenéis que hacer es dejar que las inventemos nosotras", dice. 

La directora apunta a que el país donde más directoras de cine hay es Nigeria. Nollywood es hoy en día la segunda industria del cine más grande del mundo tras la estadounidense, donde se producen unas 600 películas al año. "Cuando lo único que se necesita para llevar a cabo una película es la voluntad, hay muchas mujeres dirigiendo. Pero cuando entra en juego el poder, es cuando hay menos, y este es el caso de Hollywood", explica París. 

Series como Big Little Lies, protagonizada, entre otras, por Nicole Kidman y Reese Witherspoon, se han convertido en fenómenos aclamados por la crítica; se ha llevado el Globo de Oro a la mejor miniserie. También lo han logrado otras donde las protagonistas son eminentemente femeninas, como El cuento de la criada o The Marvelous Mrs. Maisel.

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"Es muy positivo que esté de moda contar historias protagonizadas por mujeres”, explica. Y valora el cambio y lo asocia al lobby de mujeres en Hollywood "dispuestas a producir, protagonizar y dirigir producciones de este tipo". Sin embargo, un estudio publicado en febrero de 2017 por la Universidad de California reveló que de las 1.000 películas más taquilleras –realizadas por 1.114 directores– entre 2007 y 2016, solo el 4% fueron dirigidas por mujeres.

El motor principal del cambio se basa en que las mujeres ocupen cargos de poder. Desde mayo del año pasado, Inés París dirige la Fundación SGAE. "Vamos a comenzar un proyecto que revise cómo reflejamos en el cine las relaciones amorosas y cómo contribuir a la lucha contra la violencia machista", explica. Para ella es un reto personal. 

París no quiere acabar la entrevista sin aclarar: "La respuesta no es si esa moda de series feministas refleja un cambio tras las cámaras, sino que gracias a que hay mujeres escribiendo, dirigiendo y produciendo tenemos más y mejores personajes femeninos". 

 

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