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El sobrecoste del acero se hace sentir en las cuentas de los grandes fabricantes de coches de EEUU

Donald Trump [RE]
Drew Angerer/Getty Images
  • Tras la reunión del miércoles entre Trump y Juncker, parece que los aranceles a la importación de materias primas para coches a EEUU desparecerán próximamente. 
  • El anuncio coincide con unos resultados del segundo trimestre lastrados por los costes añadidos del acero, que han llevado las acciones de GM y de FCA a acusar pérdidas este miércoles.
  • Los directores financieros de ambos fabricantes ya se quejan abiertamente del mayor coste de acero por las tarifas de Trump.
  • Debido a ello, GM y FCA han recortado sus previsiones de ganancias anuales.

La industria del automóvil respira aliviada tras conocer el resultado positivo de la reunión entre Trump y Jean-Claude Juncker en la que se anunció que desaparecerán los aranceles a las importaciones de materias primas para la construcción de automóviles. Y el alivio es mucho mayor al otro lado del charco que en Europa, donde FCA, GM y Ford anunciaron este miércoles bajadas de sus previsiones de ganancias para este año. 

El director financiero saliente de General Motors, Chuck Stevens, ha estado con la compañía durante cuatro décadas, pero nunca se le había escuchado usar la expresión "vientos en contra" tan a menudo como lo hizo en una conferencia telefónica con los inversores sobre las operaciones de la compañía en el segundo trimestre.

El anuncio de GM es un golpe en la línea de flotación para las expectativas de los analistas, ya que la compañía se ha visto obligada a recortar su previsión de ganancias anuales desde el 10% a lo que Stevens llamó una horquilla entre el 9-10%.

Stevens hizo patente que GM se enfrenta una desventaja neta de mil millones de dólares más de lo que originalmente se esperaba, y eso teniendo en cuenta que la compañía ya iba a encarar muchos desafíos a medida que lanza un importante lavado de cara de sus gamas de camionetas pick-up.

Una parte de esos mil millones de dólares son un problema de divisas en los mercados de América del Sur, pero entre 600 y 700 millones, según el análisis de Stevens, se deben a un acero más caro.

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"El nuevo problema es la escalada del precio de los productos básicos, como la presión inesperada en el precio del acero", aseguró.

Las acciones de GM cayeron un 5% el miércoles, hasta los 37 dólares.

 

GM took a hit on Wednesday.
La caída en la cotización de GM del pasado miércoles. Markets Insider

"GM compra la mayor parte de su acero a productores estadounidenses, que han elevado los precios como reacción a los aranceles sobre el acero importado impuestos por la administración de Donald Trump", informó Reuters después de que GM publicara sus resultados trimestrales.

¿Qué hará Detroit?

Invariablemente, los analistas de Wall Street querían saber si GM pediría a los proveedores que compartieran sus mayores gastos, lo que levantó un fantasma del pasado previo a la bancarrota del fabricante de automóviles, cuando las relaciones con los proveedores podían ser brutales. Stevens dijo que GM tiene una relación mucho más constructiva con sus suministradores que en el pasado. Pero ni él ni su CEO, Mary Barra, descartaron vaya a haber negociaciones al respecto más adelante.

La cotización de Fiat Chrysler también sufrió en los mercados el miércoles, al bajar hasta en un 12% a 17 dólares por acción tras el anuncio de un recorte de ganancias sustancial en los últimos 12 meses.

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El director financiero del grupo, Richard Palmer, asumió el sombrío deber de explicar esos malos números, tras el anuncio el miércoles por la mañana del fallecimiento del ex CEO Sergio Marchionne, que había caído en un estado de coma tras una cirugía en un hombro.

Dadas las circunstancias, Palmer estaba notablemente tranquilo —Marchionne, quien a menudo bromeaba con su CFO en estos eventos con los inversores, se hubiera sentido orgulloso—.

"Compramos acero en las regiones donde producimos", aseguró Palmer. Indicó que FCA como grupo no está demasiado preocupado por los precios del acero ahora, pero agregó que el fabricante de automóviles "vigilará los primeros de 2019" y dijo que "claramente habrá una negociación con los proveedores ... discutiremos cómo podemos compartir los impactos de unos precios de las materias en aumento".

A fin de cuentas, Trump tiene suerte de que la economía de los EEUU tenga pleno empleo y de que los tres grandes de Detroit, GM, Ford y FCA, hayan acumulado enormes ganancias durante años en medio del auge de los SUV y las ventas récord de pick-up.

Vientos en contra en mares turbulentos

GM CEO Mary Barra.
Mary Barra CEO de GM. Bill Pugliano/Getty

Pero la industria del automóvil está entrando en un período difícil. FCA acaba de soportar la muerte inesperada de su CEO y depende en gran medida de las pick-up y de la marca Jeep para mantener su rentabilidad en América del Norte. El nuevo gerente general Mike Manley, que había estado dirigiendo Jeep, ahora tiene por delante los aranceles del acero, una guerra comercial en ciernes y un futuro incierto para la NAFTA mientras trata de hacerse cargo de los fabricantes de automóviles más internacionales.

GM está tratando de mantener las ganancias en su negocio principal al tiempo que ataca nuevas oportunidades, como su unidad de conducción autónoma Cruise, que empezará a operar en 2019.

Pero GM ya se vio afectado por los costos de ese viento en contra, que son el doble de lo que anticipaba: 1.000 sobre 500 millones. Y queda por ver qué efecto tendría una posible guerra comercial sobre el negocio de GM en China, que ha sido fuerte, por cómo afectará a las empresas conjuntas que tiene allí con socios locales. 

En general, la industria está disfrutando de mayores ventas en los EEUU de lo esperado, después de tres años récord o casi sin precedentes. Los márgenes también son lo suficientemente altos como para compensar algunos daños arancelarios, y Detroit debería beneficiarse del anunciado recorte de impuestos. Pero las ventas tendrán que disminuir en algún momento, intensificando la competencia en el competitivo del mercado de los EEUU y esto tendrá un efecto en los balances a las compañías de coches.

La gestión en este entorno ya iba a ser difícil. Pero el aumento del coste del acero en particular es un dolor de cabeza que nadie necesitaba.

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