Todavía trabajo en Twitter y estoy viendo desde primera fila cómo se desmorona todo: ahora mismo solo pienso en cobrar mi sueldo

Elon Musk

Reuters/JLS/PKP/FW1F/Simon Newman/FW1/Si

  • Un empleado de Twitter reconoce a Business Insider que todo está siendo "brutal" desde que Elon Musk comprara la plataforma por 44.000 millones.
  • Explica que sus compañeros y él están teniendo que consultar Slack para ver quién ha sido despedido y quién continúa en la compañía.
  • "Todos hemos pasado por las etapas de duelo. El Twitter que era nuestro empleador ha desaparecido".

Este artículo se basa en una conversación mantenida con un empleado de Twitter que ha accedido a hablar de forma anónima para proteger su privacidad. Su identidad y su cargo han sido verificados por Business Insider. El texto ha sido editado por cuestiones de claridad.

Tanto la semana en la que llegó Elon Musk, como la semana en la que se produjeron los despidos y estos últimos días han sido una etapa extraña y extenuante.

Hemos tenido este nubarrón encima durante la mayor parte del año, lo que creo que ha sido bastante frustrante para todo el mundo en Twitter.

Hemos estado mucho tiempo en un limbo esperando saber qué pasaría. De alguna manera, que haya sucedido ya es una suerte de alivio, pero lamentablemente el actual escenario era el que manejábamos en nuestras peores pesadillas.

Si nos remontamos a las últimas 4 semanas, estas han sido extrañas en tanto que no hemos tenido apenas información por parte de algunos de nuestros directivos y responsables de alto nivel. Algunos han intentado ser todo lo transparentes posibles, pero casi ninguno de ellos podían aportar ningún detalle concreto.

La semana antes de que se cerrara el acuerdo fue caótica

Sabíamos que algo gordo iba a pasar, pero en nuestro equipo no teníamos ni idea de qué estábamos haciendo.

Tuvimos algunas cenas y reuniones de personal para prepararnos para lo que pudiera pensar, y a menudo pensábamos que iba a ser nuestra última vez. Nos hemos llegado a despertar con las alarmas de The New York Times avanzando que en cuestión de días se producirían despidos. Esperar para conocer los detalles nos produjo ansiedad.

Finalmente el correo electrónico llegó la noche de un jueves, en el que se decía que sabríamos al día siguiente a las 12:00 del mediodía si seguíamos siendo trabajadores de la compañía o no. En ese momento nos dimos cuenta de que el Twitter que amábamos se había ido para siempre.

Elon Musk ha trabajado cada día para encontrar "nuevas formas de fastidiar" a los trabajadores de la compañía, según la abogada que demanda a Twitter por los despidos

Elon Musk.

Los correos empezaron a llegar sobre las 23:00 de la noche del jueves, así que casi ninguno pudo dormir aquel día. Nos levantaríamos para comprobar las bandejas de entrada a lo largo de la madrugada para descubrir si habíamos sido despedidos o no.

Me di cuenta de que continuaría en mi puesto, pero muchos amigos y compañeros se tuvieron que marchar. Tuvimos una gran reunión en la que intentamos consolarnos los unos a los otros.

Cuando trascendieron las noticias de que se había cerrado el acuerdo, todo fue siniestro. Sucedió el mismo día en el que en las oficinas de Twitter iban a celebrar fiestas de Halloween, y estaba todo decorado. La mayoría de los directivos fueron despedidos inmediatamente. Fue espeluznante porque en ese momento había telarañas junto a los logos de Twitter.

Estos últimos días han sido brutales para todos

Los directivos que habían sido despedidos o habían renunciado eran personas que todos admirábamos. Parag Agrawal, el antiguo CEO, era un líder discreto que era más activo en el departamento de Ingeniería.

Ned Segal, el anterior responsable de Finanzas, era más carismático. Siempre le vi como el alma de la fiesta y un líder natural.

Vijaya Gadde, la última responsable de Legal, era una crack e hizo que Twitter fuera lo que había sido antes. Fue una de las principales razones por las que los empleados amábamos trabajar aquí. La salida de Vijaya nos afectó más que la de otros, aunque fuese algo que todos esperásemos que sucediera.

Estos días en la oficina han habido un montón de sentimientos encontrados. Hay gente muy desanimada que ya no quiere formar parte de esto y siguen aquí simplemente por inercia. También hay otros compañeros que siguen intentando dar lo mejor de sí mismos.

Todavía no hay un directorio en el que comprobar quién se ha ido y quién no

La única manera es abrir Slack y escribir el nombre de un compañero. Si aparece desactivado, entonces asumimos que se ha marchado o le han despedido. A veces la plataforma muestra a algunos usuarios activos, pero han sido igualmente despedidos.

Los calendarios ahora están llenos de invitaciones "fantasma", y nadie sabe realmente qué hacer. Seguimos intentando luchar y los despidos y dimisiones implican que el tiempo que tenemos para lanzar nuevos productos también ha cambiado.

Hay cambios constantes. Te encargan una tarea y de repente esa persona o dimite o es despedida. Entonces te toca a ti averiguar quién se encargará de supervisar tu trabajo. Nos levantamos otro jueves por la mañana con un correo de Elon Musk que pintaba un panorama muy negro para el futuro de la compañía. Nos decía que, con efecto inmediato, debíamos volver a trabajar en la oficina.

El teletrabajo fue un gran hito cultural

Mucha gente trabajaba en remoto a tiempo completo o al menos 2 días a la semana. Cuando introdujeron esa política, nos dijeron que sería para siempre. Creo que la peor parte de todo el cambio ha sido el estilo comunicativo de Musk. Los despidos eran previsibles. Tener una política de regreso a la oficina es una norma. Todo esperable. Pero la manera en la que se hacen las cosas es violenta.

Es chocante. Justo después de que todos los equipos se reunieran ese jueves, el responsable de Seguridad y Confianza, Yoel Roth, dimitió. Fue una parte extremadamente importante de la compañía.

Elon Musk se carga el teletrabajo en Twitter y obliga a la plantilla a volver a la oficina, al menos, 40 horas a la semana

Elon Musk

Robin Wheeler, que antes era la jefa de Ventas Publicitarias, dimitió, pero la convencieron para que se quedara. Tanto Robin como Yoel eran líderes con papeles de cara al público. Robin estaba para tranquilizar a los anunciantes y Yoel para tranquilizar a todo el mundo.

Muchos de mis compañeros y yo pensamos que en cualquier caso no durarían mucho: las personas que se acercan a Elon Musk o cambian, o lo dejan o son despedidas. Tanto Roth como Weeler son personas muy éticas e iban a ser utilizadas para apuntalar a la compañía.

Robin, por ejemplo, es muy respetada por la industria de anunciantes. La dimisión de Yoel es un punto de inflexión. Creo que es un indicador velado de que él ya no cree en esta empresa.

Todo el mundo ha pasado por un montón de emociones

Todos amábamos de verdad Twitter. Cualquiera que haya trabajado aquí te dirá que es algo especial. Todos hemos creído que esta plataforma era algo bueno para el mundo.

Ahora, si alguien desafía a Elon, estará en la calle al día siguiente. Se ha rodeado de gente que solo le responde "sí, jefe". Se decidió que no se desplegarían los símbolos de cuenta verificada hasta después de las elecciones legislativas de EEUU. Pareció entonces horrible.

Y la manera en la que se ha implementado es, efectivamente, horrible tanto para anunciantes como para la confianza que pueda generar la plataforma a largo plazo.

Antes de que llegara Elon Musk Twitter era genial. La compañía era respetada y era el sitio en el que los anunciantes podían desarrollar su identidad de marca.

Ahora solo me siento y espero a cobrar mi sueldo

Me estoy entrevistando con empresas para encontrar algo en alguna gran compañía. La cultura corporativa que me encantaba ha acabado calcinada tras un año durísimo.

Todos hemos pasado por todas las fases del duelo. El Twitter que teníamos como empleador se ha ido y este ya no será un lugar divertido en el que trabajar. Pero todo esto también es un estupendo recordatorio de que tu trabajo no define quién eres.

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