De trabajar en una gasolinera a millonario: así ha alcanzado el éxito este emprendedor con métodos de gestión poco convencionales

Nina Anika Klotz,
El perfil de Marcus Diekmann en Linkedin incluye 30 cargos, 6 de los cuales siguen vigentes.

Marcus Diekmann

  • Marcus Diekmann dirige la empresa familiar de Rose Bikes y es inversor en 10 startups diferentes.
  • El millonario no se encasilla en ningún sector: ha pasado de trabajar en una gasolinera a escribir un libro autopublicado, ser parte de la dirección de una universidad y crear su propia agencia de marketing.
  • Su principal consejo para emprendedores es salir de la burbuja y hacer networking para aprender cosas nuevas.

Marcus Diekmann parece ser un hombre extraordinario y quedó demostrado durante esta entrevista. Mientras hablábamos, el emprendedor observaba al barista de la cafetería y después de una hora se levantó, se acercó al trabajador y le abrazó. 

"Todos los que han salido de aquí con un café en la mano tenían una sonrisa en la cara. Estás haciendo un gran trabajo", le dijo. 

Minutos antes de acercarse al barista, el jefe de la empresa de bicicletas Rose Bikes e inversor había dicho que eso era exactamente lo que se exigía a sí mismo cuando trabajaba en la gasolinera de un pequeño pueblo rural de 3.500 habitantes en Renania del Norte-Westfalia, Alemania.

En lo que él mismo denomina el "trabajo más feliz de su vida", vendía periódicos y cigarrillos, de forma que la mayoría de los clientes siempre quedasen satisfechos cuando iban a comprar a la gasolinera. "Funcionaba con el 97% de ellos", asegura. 

"Servir y actuar", afirma. Eso es lo que le aconsejó Rainer Gerdes, antiguo miembro del consejo de Bertelsmann. Se ha convertido en su regla de 3: "servir, rendir, y luego hacer caja", afirma.

Este hombre de 44 años parece tener todo un libro de lecciones y trucos para fundadores de empresas, jóvenes emprendedores y otros lectores interesados. Al fin y al cabo, de eso va esta entrevista. Queremos hablar con un emprendedor fuera de lo común sobre lo que ha aprendido en su camino hacia el éxito. Asegura estar siempre muy preparado y concentrado: "Estoy en el aquí y ahora".

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La carrera de Diekmann recogida en su LinkedIn incluye 30 puestos de trabajo, en 6 de los cuales se encuentra activo actualmente. Forma parte del consejo asesor y dirige Rose Bikes, es miembro de Shopware AG, accionista de Votebase y está en el consejo directivo de Baby One.

¿Cómo puede abarcar tanto? El también padre divorciado menciona de pasada que las semanas en las que tiene a sus hijos —cada 15 días— solo trabaja hasta las 12 del medio día. 

El inversor y gestor que no encaja en ninguna casilla

Sus hijos creen que vende timbres, o eso es lo que diría el pequeño de 4 años. "En la tienda de bicicletas vendemos timbres de todas las formas y estilos". 

Tras graduarse de un FP, Marcus Diekmann, estuvo trabajando en la Hacienda de Alemania hasta que empezó a estudiar ADE en la Universidad de Ciencias Aplicadas de Bocholt, pero no llegó a terminar los estudios. 

En 2004 fundó su primera agencia de marketing, y en 2010 Shopmacher, una agencia de comercio electrónico. Se especializó en digitalización para el comercio minorista en su día a día y en 2016 se hizo cargo de la transformación digital en la empresa holandesa Beter Bed. Finalmente, en 2019 volvió a trabajar en la empresa familiar de Rose Bikes.

"Yo diría que soy un apasionado de todo, un inversor y gestor que no encaja en ningún sitio. Soy el estudiante que abandonó la universidad para acabar convirtiéndose en miembro del consejo asesor de una de ellas. Soy el que fundó el periódico escolar a los 13 años, creó su primera empresa a los 23 y más tarde se convirtió en jefe de varios miles de empleados", resume narrando su carrera profesional.

"Ni siquiera me ciño a un sector, he hecho de ciclista, electricista, en el sector inmobiliario, en el textil, de todo. Soy el generalista", sentencia.

Además, ahora se dedica a la inversión de proyectos: a día de hoy está implicado en 10 startups. Para ello, fundó la Founders League junto con el CEO de Snocks, Johannes Kliesch.

Otros de sus éxitos profesionales han sido un cuadro con objetos ocultos, una canción sobre el cepillado de dientes y un libro sobre comercio electrónico que ha autopublicado y que, según él, le ha reportado hasta ahora 100.000 euros de beneficios. 

A principios de 2022, Diekmann se unió al grupo de moda Peek & Cloppenburg, incorporándose como codirector general de la filial para marcas propias International Brands Company KG. Sin embargo, pocas semanas después le echaron de la empresa. 

"Todo el mundo se ofende cuando cambias algo". El emprendedor no considera su paso por P&C como un error: "El cambio no es una crítica al pasado, sino una necesidad para el futuro", explica. "Al final, la idea seguía siendo genial, pero no era el momento adecuado con la guerra y la crisis, y P&C decidió no externalizar sus propias marcas" provocando así que perdiese ese trabajo.

Marcus Diekmann.

Simon Thon

Su error más grave: ser un jefe "increíblemente molesto"

"Siempre quería estar en todo", explica. Diekmann fundó su propia empresa con 23 años aprendiendo de forma autodidacta sobre cómo debían gestionarse las compañías. "¿De quién iba a aprender con esa edad? De esta inseguridad surgió la sensación de que tenía que ocuparme de todo yo solo". 

El miedo a no entender lo que sus trabajadores hacían y a perder todo el dinero que había puesto en su empresa le llevó a ser un jefe metomentodo. Llegó a tener 90 empleados, pero podría haber llegado a los 300 si no hubiese sido tan desconfiado. 

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El emprendedor asegura que la venta de la empresa fue liberador para él y fue el momento en el que se dio cuenta de que tenía que confiar en sus trabajadores. "De repente vi lo brillante que podía ser mi vida si dejaba de opinar sobre el color del papel higiénico y confiaba en mis equipos". 

Su clave del éxito: rodearse de las personas adecuadas. "Desde entonces, siempre que asumo un nuevo cargo, me aseguro de que tengo un equipo fuerte a mi alrededor, independientemente de lo que yo haga". 

Diekmann se limita a ser el inspirador, el motivador, el entrenador, el que toma decisiones. Y también "el dictador". Así es. El emprendedor se califica así mismo como autoritario a la hora de tomar las decisiones estratégicas. "Todo el mundo puede dar su opinión sobre el 'qué hacemos' y la escucho, pero al final la decisión la tomo solo yo", explica. "El cómo lo llevamos a cabo lo decidimos entre todos". 

Salir de la burbuja y conocer a gente

Marcus Diekmann ha viajado desde Coesfeld, su ciudad natal, cerca de la gasolinera donde trabajaba de adolescente y donde está muy arraigado, a Berlín para realizar la entrevista. 

En 2011 empezó a ser conocido en el sector minorista y en todos los eventos se sabían su nombre, sin embargo, en Berlín aún no habían oído hablar de él. "No me importa", asegura mientras afirma que a pesar de que la capital sea el centro empresarial, no está interesado en dejar que su ego se interponga. 

"Me da igual quien me conozca en Berlín", ya que existe una burbuja de la que él pretende huir. "Es como se hacen los contactos", saliendo de los círculos cerrados. 

Para ello, el emprendedor aconseja no ser aburrido. "Cuando era joven me dieron este consejo: '¿cómo se van a acordar de ti si te limitas a ser amable?. Ten confianza, pero nunca seas arrogante'", recuerda. 

Diekmann asegura que es necesario establecer contactos fuera de tu propio sector, "de esta manera tienes la oportunidad de aprender cosas nuevas". Para él, un directivo que pasa 5 días a la semana en su propia empresa es "un idiota". 

Para alcanzar el éxito, se necesita al menos un día para trabajar en una red de contactos, y "eso no significa que esté en el campo de golf". Salir siempre con la misma gente tampoco es una forma de hacer networking

Buscar la excelencia operativa

"Como asesor digital del BVB, aprendí mucho sobre patrocinio y personas influyentes, que luego pude aplicar en Rose Bikes". Por ello, el emprendedor no se considera así mismo como un visionario. "Soy un buen copiador de ideas empresariales", resume. 

"Nunca me vuelvo ciego a los negocios", asegura mientras explica cómo coge las mejores ideas de cada empresa para fusionarlas. "Se trata de buscar la excelencia operativa" asegura. Aprendió esta lección mientras dirigía su primera empresa. 

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"Al principio, teníamos una nueva idea de negocio cada semana, pero en realidad estábamos evitando optimizar nuestras ideas originales. Empezando a lo tonto no se consigue nada. Lo experimento a menudo como asesor de mis startups, es demasiado fácil saltar rápidamente a otra idea cuando las cosas se ponen difíciles".

De esta manera es como Marcus Diekmann ha conseguido ser millonario. Él mismo se considera un "niño de pueblo", así que el dinero tampoco es lo que más le importa. "A mis amigos solo les preocupa que ponga carne en la parrilla", comenta. "Así puedo vivir sin pensar en el dinero".

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