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Turquía podría solucionar su crisis bancaria con este simple movimiento, pero Erdogan está ideológicamente en contra

El presidente turco Tayyip Erdogan en una ceremonia que marca el segundo aniversario del intento de golpe de Estado en Ankara, Turquía, el 15 de julio de 2018.
El presidente turco Tayyip Erdogan en una ceremonia que marca el segundo aniversario del intento de golpe de Estado en Ankara, Turquía, el 15 de julio de 2018. REUTERS/Umit Bektas REUTERS/Umit Bektas
  • La lira turca cayó un 25% frente al dólar estadounidense la semana pasada y sigue bajo presión.
  • La moneda está viéndose perjudicada por las tensiones comerciales con EE.UU., el creciente déficit por cuenta corriente y los temores en torno a la influencia del presidente Erdogan sobre el banco central del país.
  • Los analistas coinciden en que una solución fácil sería subir los tipos de interés hasta un 10% porque animaría a los inversores a depositar más dinero en los bancos turcos, aunque es improbable que se lleve a cabo porque Erdogan considera que son el "mal".

Turquía podría frenar el desplome de su moneda aumentando los tipos de interés hasta un 10%, según bastantes analistas.

Sin embargo, parece una solución poco probable porque que el presidente del país, Tayyip Erdogan, que ejerce una importante influencia sobre el banco central del país, ya ha criticado en público los tipos de interés, llegando a decir que son el "mal".

La lira turca cayó un 25% frente al dólar la semana pasada y bajaba otro 1% el lunes por la mañana, mientras que en la preapertura había registrado una caída de hasta un 10%. 

La moneda se ha visto afectada por la subida de los aranceles aplicados por EEUU, el creciente déficit por cuenta corriente y los temores sobre lo que podría implicar para la política monetaria la influencia de Erdogan sobre el banco central turco.

Los analistas coinciden en que la forma más fácil para que Turquía alivie su crisis monetaria sería subir los tipos de interés. La inflación en Turquía se encuentra actualmente en máximos de los últimos 14 años, cerca del 16%. Por su parte, el tipo de interés de referencia se sitúa en el 17,75%, lo que implica que hay pocos incentivos para que los inversores depositen su dinero en los bancos turcos, y eso está empeorando la fuga de capitales.

"Observando las diferentes medidas de los tipos de interés reales (utilizando el IPC actual o diferentes medidas de cara al futuro), creemos que un aumento de los tipos de 350-400 puntos básicos hasta elevarlos a 21,25%-21,75% desde el 17,75%, nos parece coherente con los niveles de tipos de interés reales que en el pasado ayudaron a estabilizar la moneda", señalaba Gyorgy Kovacs, economista jefe de UBS para los mercados emergentes de EMEA, en una nota enviada el viernes a sus clientes.

Otros analistas creen que podría ser necesaria una subida de los tipos de hasta el 10%. "A los inversores internacionales les gustaría ver que se toman las mismas decisiones que se han llevado a cabo recientemente en Argentina: tipos de interés mucho más altos (por ejemplo, un aumento de más de 10 puntos porcentuales), un compromiso para abordar la inflación y mejorar el comportamiento fiscal, y un compromiso con prestamistas multilaterales como el FMI", apunta Exotix Capital, un banco de inversión especializado en mercados emergentes, en un correo electrónico enviado el lunes. 

Para contextualizar, un cambio normal del tipo de interés en una economía grande con una moneda estable sería del 0,25%. 

"La opinión de nuestros colegas de mercados emergentes es que una respuesta política suficiente a la espiral negativa de TRY (cotización lira turca) sería (a) un 5-10% en subidas de los tipos de interés, (b) un paquete fiscal para respaldar a los bancos, (c) un apoyo fiscal específico para los sectores en dificultades, y (d) un marco político que señale la aceptación de la necesidad de desapalancamiento y la posibilidad de recesión", ha indicado John Normand, de JPMorgan, en una nota.

Desafortunadamente, es poco probable que Turquía consiga la subida de tipos que los analistas coinciden en que necesita. El presidente del país ya declaró a principios de este año que los tipos de interés "son la madre y el padre de todos los males", y recientemente ha mostrado tener una influencia cada vez mayor sobre el Banco Central de Turquía. En 2017, argumentó que los altos tipos de interés en realidad causan inflación (no lo hacen).

"La nueva ronda negativa de noticias comenzó cuando el banco central turco decidió no subir los tipos de interés en su reunión de política monetaria del 24 de julio", señalan los analistas de Nordea Morten Lund y Tuuli Koivu en una nota a sus clientes. "La reacción del mercado ha sido fuerte, en parte porque la decisión del banco central se vio probablemente afectada por el presidente Erdogan y la independencia del banco central turco está en duda".

El analista de Nomura Craig Chan y su equipo están de acuerdo. "Es probable que la lira turca siga bajo presión hasta que se restablezca la credibilidad del TCMB (Banco Central de Turquía)", han señalado, también a través de una nota.

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"Creemos que la forma de crear credibilidad sigue siendo relativamente sencilla: no hay pausa en el ciclo de ajuste mientras la inflación siga acelerándose".

La solución de Erdogan hasta ahora ha sido intentar presionar políticamente a EE.UU. acusándolo de hacer una "guerra" económica e instando a los ciudadanos turcos a vender oro y dólares estadounidenses a favor de la lira.

Los analistas creen que si Erdogan continúa descartando una subida de los tipos de interés, Turquía podría verse obligada a implementar controles de capital para evitar que el dinero abandone el país al ritmo que lo está haciendo actualmente.

El banco central turco se comprometió a mantener la estabilidad del sistema financiero en un comunicado emitido en la madrugada del lunes.

"El Banco Central vigilará de cerca la profundidad del mercado y las formaciones de precios, y tomará todas las medidas necesarias para mantener la estabilidad financiera si se considera necesario", ha declarado el Banco Central Turco.

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Las consecuencias de la crisis de la lira turca se extendieron a los mercados asiáticos y europeos el lunes, en medio de temores de un posible contagio para los sectores bancarios expuestos a la economía.

Konstantinos Anthis, jefe de investigación de ADSS, ha concluido en un correo electrónico el lunes: "La falta de voluntad de Ergodan para subir los tipos de interés sugiere que la situación podría no calmarse, lo que pronto extendería el sentimiento de riesgo que se observa en todas partes". 

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