Los hedge funds y el private equity ponen palos en la rueda al resto de inversores: por qué las últimas grandes salidas a bolsa de las tecnológicas favorecen a los grandes

Celebración en el Nasdaq tras la OPV de Smile.
Reuters
  • Las grandes salidas a bolsa en Wall Street están favoreciendo a los inversores institucionales.
  • La gran mayoría de los últimos estrenos bursátiles no han tenido buenos resultados para los operadores minoristas poco tiempo después.
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2020 se consagró, a pesar de la pandemia, como un año de bonanza para los estrenos bursátiles. Especialmente, en el sector tecnológico. 

En el Nasdaq se consagraron algunas de las salidas a bolsa más grandes de la historia, gracias también a la aparición de los listados directos y al gran auge provocado por las SPAC

Pero independientemente de la fiesta que se celebre, los inversores minoristas no parecen estar invitados.

Desde la OPV de Snowflake de 3.900 millones de dólares, la mayor cantidad jamás recaudada por una empresa de software, hasta los estrenos tan esperados de Airbnb, DoorDash y Coinbase, todos los grandes beneficios han sido absorbidas por los grandes inversores institucionales que pescaron rentabilidades antes de que los títulos comenzasen a cotizar en Wall Street.

El decepcionante rendimiento del mercado secundario es el resultado de un enjambre de dinero privado durante una década en lo que anteriormente era una industria de capital riesgo de nicho.

Los hedge funds, las firmas de capital privado y los fondos soberanos de inversión han invertido dinero en el ecosistema de nuevas empresas, lo que permite a las compañías posponer el trato con los molestos inversores minoristas durante el mayor tiempo posible, mientras mantienen sus finanzas opacas, en la mayoría de los casos.

Las inversiones en empresas tecnológicas estadounidenses privadas en etapa avanzada, o lo que la Asociación Nacional de Capital de Riesgo llama “capital de crecimiento”, se dispararon a un récord de 96.600 millones de dólares el año pasado, 5 veces más que las cifras de la década anterior, según el anuario anual de la asociación en una información recogida por la CNBC

La inversión de riesgo también está en su punto más alto, subiendo a 164.000 millones el año pasado desde los 31.800 millones del 2010.

Las empresas respaldadas por SPAC para dar el salto al parqué el año pasado también acumularon 477.200 millones de dólares, según su valoración en la primera operación, según los datos de recopilados por el profesor de finanzas de la Universidad de Florida, Jay Ritter. Eso representa más del doble del total del 2019. De 2013 a 2018, nunca se cosecharon los 100.000 millones, tal y como muestran estos datos, lo cual deja fuera de juego a los inversores de menor capital.

El auge del dinero institucional

La tendencia, lejos de mostrar signos de reducirse, parece que va a seguir consolidándose. Stripe, compañía de pagos de Estados Unidos, recaudó 600 millones en marzo a la asombrosa para capitalizar en los 95.000 millones, más que la capitalización bursátil de todas las grandes empresas tecnológicas que aún no han dado el paso de ponerse en precio a excepción de 19. 

Por ejemplo, SpaceX de Elon Musk se valoró en 74.000 millones de dólares en abril. En este sentido, dentro de las empresas en proceso estrenarse en los mercados incluyen al proveedor de software en la nube, Databricks, que recaudó dinero en febrero con una valoración de 28.000 millones de dólares, y Marqeta, compañía fintech valorada en los mercados privados en más de 16.000 millones de dólares. 

También está Robinhood, el bróker más utilizado por el inversor minorista en el país norteamericano que, según cifra el consenso, está recibiendo ofertas de inversores secundarios en el rango de los 40.000 millones de dólares.

En el momento en el que los inversores minoristas se familiarizan con los negocios más atractivos, ya se han convertido en valores de gran capitalización con varios años de crecimiento incorporados a la valoración que tienen en la bolsa.

Las OPV, un riesgo para los inversores

De las 56 salidas a bolsa de las firmas tecnológicas en Estados Unidos desde principios del 2020, solo 16 cotizan por encima de su precio de apertura, según datos de FactSet. De los otros 40, aproximadamente la mitad todavía están por encima de su precio inicial, lo que significa que solo hay pocos inversores que compraron tras su debut que han ganado dinero.

Christina Kramlich, asesora financiera de Chicory Wealth, expone que las OPV son generalmente una apuesta arriesgada. Últimamente, están saliendo a precios extremadamente elevados.

“Siempre ha sido un negocio exitoso, pero es así cuando las compañías tardan tiempo en hacerse públicas”, dice Kramlich. “Cuando dieron su salto a cotizar su última valoración resultó realmente alta”, añade.

Desde sus salidas a bolsa, Snowflake ha caído un 6% desde, Airbnb ha descendido un 7% y DoorDash ha perdido un 25%. Son ejemplos de estas situaciones. Pero hay peores: Bumble ha reducido a la mitad su capitalización bursátil, mientras que Affirm ha cedido cerca de un 40% desde su debut en enero.

Por el contrario, los listados directos generalmente han mantenido un tono más favorable, con la compañía de análisis Palantir duplicando su cotización desde su salida a bolsa en septiembre y con el proveedor de software Asana repuntando un 22% desde su debut el mismo día. Sin embargo, Coinbase se ha desplomado un 39%, al calor de las turbulencias de las criptomonedas.

Por su parte, varias empresas respaldadas por SPAC han salido a bolsa mediante una fusión inversa tampoco han proporcionado beneficios a los nuevos accionistas. Opendoor, Hims & Hers, lClover y Metromile son algunas de las últimas que certificarían esta tendencia.

Gran parte del desafío al que se enfrentan las nuevas empresas tecnológicas que cotizan en bolsa tiene que ver con la rotación sectorial lejos de las tecnológicas, ya que las preocupaciones sobre los tipos de interés más altos y la inflación empujan a los inversores a las acciones que se consideran más seguras. 

"Hemos visto una reducción real desde principios de abril", asegura Steve Koenig, analista de renta variable en SMBC Nikko Securities, en una nota. "Las cosas se han revertido para las acciones de alta beta y altos múltiplos" agrega.

Al observar el universo más amplio de las empresas emergentes de Internet y software y las recientes OPV, Koenig asegura que el rápido y continuo cambio en el gasto del mundo físico a los productos digitales continuará impulsando la industria de la tecnología. 

Por tanto, incluso si las empresas cotizan en bolsa con valoraciones históricamente altas, las oportunidades alcistas son abundantes, según explica. “Es posible que los inversores simplemente tengan que esperar a que pase este período de turbulencias en el mercado”, concluye.

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